Monterrey

'El Topo Chico fue verdaderamente el infierno'

El penal más sombrío cerró sus puertas en septiembre de 2019 y fue inaugurado el 3 de octubre de 1943 para 600 internos 

Por  Agencia Reforma

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El penal Topo Chico cerró sus puertas en septiembre de 2020(Reforma)

El penal Topo Chico cerró sus puertas en septiembre de 2020 | Reforma

El penal Topo Chico cerró sus puertas en septiembre de 2020(Reforma)

El penal Topo Chico cerró sus puertas en septiembre de 2020 | Reforma

El penal Topo Chico cerró sus puertas en septiembre de 2020(Reforma)

El penal Topo Chico cerró sus puertas en septiembre de 2020 | Reforma

Monterrey, Nuevo León.- Hoy hace un año, el penal más sombrío cerraba sus puertas para siempre.

El 30 de septiembre del 2019 se realizó el traslado de los últimos reos y se puso un candado a la cárcel más antigua.

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Al evento, que estuvo encabezado por el Gobernador Jaime Rodríguez, también acudió el asesor Eduardo Guerrero Durán, que estuvo al frente de la reestructuración del sistema penitenciario en Nuevo León.

Desde entonces, Guerrero no había vuelto al lugar.

Ahora, desde lo alto del rondín, el edificio original, Guerrero contempla retroexcavadoras moviendo tierra sobre el área donde estuvo el complejo de edificios conocido como Ampliación. Ahí inició la masacre del 2016 que arrojó 49 muertos, la más grande del País, y en cuyas celdas ardieron cuerpos de algunos internos.

Éste penal fue verdaderamente el infierno", afirma el ex Comisionado del Órgano Administrativo de Prevención y Readaptación Social de Gobernación. "Cuando escuchabas de él lo ligabas con ingobernabilidad, corrupción, maltrato, violación de derechos humanos y todo lo que quieras imaginar.

Guerrero y su equipo fueron contratados en el 2018 por el Gobierno estatal para tomar el control de los penales y poner orden. El problema mayor era el Topo Chico.

Inaugurado el 3 de octubre de 1943 para 600 internos, este penal llegó a tener en sus peores días hasta 6 mil, muchos de ellos miembros del narcotráfico, lo que hizo del reclusorio un polvorín.

El asesor y su gente encontraron el penal con casi 4 mil internos, una infraestructura pésima y una mala fama debido a ser escenario de mascares, autogobierno, extorsiones, hacinamiento e insalubridad.

No podía creer estar en el centro de ese lugar: con figuras de esqueletos de perros disecados afuera de un altar, altares por todas partes, había uno dedicado al Lazca (Heriberto Lazcano, líder de los zetas) en la cancha de básquet, lleno de velas, muchos altares a la Santa Muerte, algo normal, más con el grado de ingobernabilidad.

Con el tiempo hallaron las prebendas de los líderes, como sauna, bar, circuito cerrado conectado a las cámaras del penal, armas, alcohol y drogas, prostitución de internas y de parejas de otros internos.

Y extorsiones. Guerrero Durán estima entre 4 a 6 millones de pesos semanales por cuotas a internos, a sus familiares y al exterior. 

Los penales juegan un papel importante al exterior", señala. "Aquí era su cuartel general, desde aquí operaban.

Las muertes fueron lo peor. El asesor calcula que aquí hubo cuando menos 250 internos asesinados en riñas y supuestos suicidios en la última década, incluidos los 49 destrozados en la masacre del 2016.

Con Guerrero empezaron las transferencias de líderes a centros federales, no sin resistencia. Al tiempo, el Topo se despresurizó, se extendió, pero aquella masacre marcó el fin del reclusorio, que sería cerrado y demolido para dar paso a un parque y a la sede del Archivo General del Estado, que no han avanzado debido a los gastos por la pandemia.
 
RECHAZA VIOLACIONES A DERECHOS HUMANOS
El pasado 1 de septiembre, CADHAC y Human Rights Watch emitieron un comunicado en el que denunciaron que en los penales predominaban las muertes sospechosas, las violaciones a los derechos humanos, el control de bandas delictivas y la insalubridad, agravada sobre todo por la pandemia del Covid, pero Guerrero rechazó los señalamientos.

"Lo niego categóricamente y, si hay tal cosa, eso no se puede litigar en un medio, sino con un juez. Que presenten la denuncia con la autoridad correspondiente y que la Fiscalía sea la que investigue.

Informó en los últimos meses han muertos tres internos: uno en riña, otro por suicidio y uno más al cambiar un foco, así como un trabajador administrativo por Covid.

Guerrero está satisfecho al ver lo que quedó del Topo Chico, que antes de ser demolido fue visitado por cientos de curiosos y cuyo terreno espera una nueva vocación.

Que el Topo no se repita y que su historia sirva para ejemplificar lo que se puede hacer cuando se combinan la voluntad política, una buena estrategia y un buen equipo.


 

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