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Monterrey

Se atoran migrantes abandonados en NL

Mientras que algunos evalúan qué hacer, otros se preparan para llegar nuevamente a Estados Unidos

Por Agencia Reforma

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Monterrey.- Luego de ser abandonados a su suerte en Monterrey, cientos de migrantes permanecen "atorados" en la ciudad. 

Mientras que algunos evalúan qué hacer, otros se preparan para llegar nuevamente a Estados Unidos, para regresar a su país o para, incluso, establecerse en Monterrey.

Marcos Celaya, un hondureño de 40 años, quiso entrar a Estados Unidos con su hijo Herlin, de 15 años, y ahora está varado en Monterrey, donde busca subsistir mientras llega su audiencia en la frontera para solicitar asilo.

"Ahorita a ver cómo hago para la estadía aquí", dijo.

"Quiero esperar la fecha (de audiencia) a ver si ganamos... o si quiera que pase él (su hijo).

"Yo confío en Dios. Yo sé que todo me va a salir bien".

Contó que salió de Honduras porque le dijeron que toda la gente estaba pasando a Estados Unidos.

Igualmente, Cristerson, un hondureño de 18 años, dice que insistirá en llegar a Estados Unidos.

"¿Que si me voy a regresar?", respondió. "No. Ya llegamos aquí y voy a hacer la lucha, y voy a pelear el caso. No me quiero regresar". 

El joven tiene su audiencia para solicitar asilo en Estados Unidos el 24 de octubre.

Ahora está en Casanicolás, un albergue para migrantes en la Colonia Guadalupe Victoria, en el municipio de Guadalupe, luego de que la semana pasada fue dejado en una terminal de autobuses con más migrantes trasladados desde Nuevo Laredo. 

La situación se agrava para quienes perdieron lo que traían consigo, como es el caso del hondureño Héctor Giovan Orellana Martínez.

De 23 años, este joven fue dejado hace una semana en Colón y Bernardo Reyes por personal del Instituto Nacional de Migración (INM), y de ahí consiguió llegar también a Casanicolás.

En su traslado de Reynosa a Nuevo León, dijo, personal de Migración "perdió" sus documentos, entre ellos, una solicitud de refugio que obtuvo con apoyo legal de un abogado de Austin.

"A la hora de la hora nada más nos quedamos en la calle. Me siento mal, triste, perdí mucho".

En ese albergue también está Santos Acosta, de 40 años, con su hijo Érik, de 6, quienes prefieren regresar a su natal Olancho, Honduras.

"La verdad que yo quiero regresarme para mi país", dijo Santos, "porque así como estamos aquí, yo ando con mi hijo y al querer trabajar no tengo quien me lo cuide. Ése es el problema".

Otra hondureña, Andy Martínez, de 19 años, señaló que quiere conseguir trabajo en Monterrey y que ya no acudirá a su audiencia.

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