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Cómo ha escalado el conflicto de los rohinyá en Birmania

La represión militar en contra del grupo étnico musulmán rohinyá ha provocado que cientos de miles de hombres, mujeres y niños huyan de sus casas en Birmania durante las últimas semanas

La represión militar en contra del grupo étnico musulmán rohinyá ha provocado que cientos de miles de hombres, mujeres y niños huyan de sus casas en Birmania durante las últimas semanas; la ONU estima que han salido más de 400.000 del estado de Rakáin desde los últimos días de agosto y que la mitad de ellos son menores de edad.

De acuerdo con información de The New York Times, los rohinyás han soportado las agresiones y la discriminación de la mayoría budista del país desde hace décadas, pero ahora están escapando en cantidades sin precedentes de una violencia a la cual el Alto Comisionado para Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Zeid Ra’ad al Hussein, calificó como “un ejemplo claro de limpieza étnica”.

Averigua de qué manera una disputa de hace décadas ha crecido hasta este punto.

Refugiados rohinyás cerca del río Naf, el cual separa Birmania de Bangladés. Al fondo, se ven pueblos birmanos en llamas. Credit Adam Dean para The New York Times

¿Quiénes son los rohinyás?

Son un grupo étnico musulmán que practica una forma de islam sunita y ha vivido durante generaciones en Rakáin, uno de los estados más pobres de Birmania. Antes del último éxodo, se calculaba que ahí vivía un millón de rohinyás, pero incluso en aquel entonces constituían una minoría dentro del estado. El grupo tiene sus propios idioma y prácticas culturales.

Sus orígenes en la zona han sido datados al siglo XV, una aseveración que niega el gobierno. De acuerdo con la consultora y centro de investigación Consejo de Relaciones Exteriores, el nombre de los rohinyá hace referencia al lugar que reclaman como su hogar: Rohang deriva de la palabra Arakán, el nombre antiguo del estado de Rakáin en la lengua rohinyá y “gá” o “yá” significa “originario de”.

Birmania no reconoce a los rohinyás como ciudadanos, y los concibe en cambio como inmigrantes de Bangladés que llegaron a Rakáin cuando era colonia británica. En 2014, se llevó a cabo el primer censo birmano en 30 años, pero no contempló a los rohinyás; a los que se identificaron como parte del grupo se les obligó a registrarse como bengalíes e indicar que sus orígenes se encontraban en Bangladés. La postura del gobierno los vuelve uno de los grupos apátridas más grandes del mundo. Muchos viven en condiciones miserables.

Al frente, Tasmida, una refugiada rohinyá de 18 años, en una balsa para cruzar el río Naf. Caminó furtivamente durante ocho días para llegar a la frontera. Credit Adam Dean para The New York Times

La violencia en contra de los rohinyás en Rakáin es parte de un “patrón antiguo de violaciones y abusos, discriminación sistemática y sistémica, así como políticas de exclusión y marginalización” que ha persistido durante décadas, según un informe la agencia de derechos humanos de las Naciones Unidas.

Leyes discriminatorias birmanas

Desde el golpe de Estado en Birmania en 1962, que instauró un gobierno militar que empezó a ser desmantelado con elecciones el año pasado, los gobiernos sucesivos del país han limitado los derechos de los rohinyás de manera significativa.

En 1982, se aprobó una ley que les negaba la ciudadanía, lo cual los dejó fuera de la lista de los 135 grupos étnicos que reconoce formalmente el gobierno. Esta situación limitó el acceso de los rohinyás a escuelas y asistencia médica, y restringió el que pudieran viajar dentro y fuera del país. Ha habido ocasiones en que el gobierno de Rakáin también ha establecido que las familias rohinyás solo pueden tener dos hijos, además de que ha restringido el matrimonio interreligioso.

Las olas de violencia a lo largo de los años

Las tensiones en Rakáin a menudo han culminado en violencia, lo cual ha causado que durante décadas cientos de miles de personas hayan buscado refugio en Bangladés y Pakistán en diferentes oleadas.

En mayo de 2012, la violación y el homicidio de una mujer budista provocaron una serie de ataques de venganza en contra de los musulmanes. La violencia se intensificó rápidamente. El ejército comenzó a reprimirlos a gran escala y cientos de miles tuvieron que huir.

En octubre de 2013, miles de hombres budistas llevaron a cabo ataques coordinados en contra de pueblos musulmanes por todo Rakáin. Las agrupaciones de derechos humanos aseguran que la violencia que estalló en 2012 y siguió hasta 2013 escaló a limpieza étnica y crímenes de lesa humanidad. Un informe que realizó Human Rights Watch en 2013 mencionaba que la violencia en Rakáin era una “campaña coordinada para reubicar o eliminar a la fuerza a los musulmanes del estado”.

Sin embargo, la respuesta de los líderes mundiales ha sido limitada.

En octubre hubo un levantamiento armado rohinyá cuando los milicianos del Ejército de Salvación Rohinyá de Arakán, en aquel entonces conocido como Harakah al-Yaqin, atacaron tres puestos fronterizos. Durante los cuatro meses siguientes el ejército, conocido como el Tatmadaw, y la policía de Birmania asesinaron a cientos de personas, violaron en grupo a mujeres y niñas y obligaron a 90.000 rohinyás a abandonar sus hogares.

Los residentes de Bangladés dieron comida a los refugiados rohinyás después de que cruzaron la frontera desde Birmania Credit Adam Dean para The New York Times

¿Cómo empezó el derramamiento de sangre más reciente?

El 25 de agosto, el Ejército de Salvación Rohinyá de Arakán atacó de nuevo; en esta ocasión atentó contra puestos policiales y una base del ejército. Las fuerzas de seguridad reprimieron a una gran parte de la población y las agrupaciones de derechos humanos los acusaron de haber asesinado, violado y disparado a civiles desde helicópteros, además de quemar pueblos. Comenzó el éxodo a Bangladés: hasta el momento han huido más de 400.000 rohinyás.

Otras 12.000 personas, principalmente budistas de Rakáin y otros no musulmanes, también han sido desplazadas dentro del estado, según Human Rights Watch. Birmania ha impedido el acceso de la ayuda humanitaria a Rakáin, por lo que las personas que permanecen dentro del estado tienen acceso limitado a comida y agua.

Birmania ha dicho que las acciones son una “operación necesaria de contrainsurgencia”.

Refugiados rohinyás provenientes de Birmania esperando para recibir palos de bambú y lonas con el fin de construir casas en un nuevo campamento temporal que se ubica cerca de Kutupalong, Bangladés. Credit Adam Dean para The New York Times

¿Qué ha hecho Aung San Suu Kyi al respecto?

Algunos gobiernos de población predominantemente musulmana, entre ellos Indonesia, Malasia, Pakistán y Turquía, han expresado su preocupación sobre la violencia más reciente. Malala Yousafzai de Pakistán y el obispo Desmond Tutu de Sudáfrica han solicitado a Daw Aung San Suu Kyi, quien también fue laureada con el Premio Nobel de la Paz, que haga algo respecto de la matanza.

Aung San Suu Kyi, quien comanda el gobierno civil pero no controla al ejército, en general ha evitado realizar declaraciones públicas sobre la represión y la huida de los refugiados.

Sin embargo, durante una llamada telefónica que tuvo el 5 de septiembre pasado con el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, se quejó de “un enorme iceberg de desinformación calculada que tiene como objetivo crear muchos problemas entre diferentes comunidades y promover el interés de los terroristas”, según informó su oficina. Su oficina luego anunció la cancelación de la visita de Aung San Suu Kyi a la Asamblea General de las Naciones Unidas para el inicio de sesiones.

Un refugiado rohinyá reza mientras la guardia fronteriza de Bangladés dirige a otros refugiados a una zona de espera después de haber cruzado la frontera. Credit Adam Dean para The New York Times

Hay analistas que han señalado que a nivel político sería difícil que Aung San Suu Kyi denunciara la represión, debido al poder político del ejército y la impopularidad que tienen los rohinyás entre los budistas del país. Sus críticos aseguran que tiene la obligación moral de levantar la voz y algunos han solicitado que se le retire el Nobel.

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