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Así instalaron el software espía en los celulares del Chapo

El FBI logró obtener las llamadas del Chapo con su Emma Coronel, sus amantes, su mano derecha, el Cholo Iván y muchas personas más

Por: New York Times

Tanto sus teléfonos Blackberry y sus computadoras fueron hackeados.

Tanto sus teléfonos Blackberry y sus computadoras fueron hackeados.

En febrero de 2010, un agente encubierto del FBI se reunió en un hotel de Manhattan, en la ciudad de Nueva York, con un experto en informática colombiano que había sido elegido como objetivo de una investigación muy delicada.

El especialista en informática, Cristian Rodríguez, recientemente había desarrollado un producto extraordinario: un sistema de comunicación encriptado, un software espía, para Joaquín Guzmán Loera, el narcotraficante mexicano conocido como el Chapo.

El agente encubierto se hizo pasar por un mafioso ruso y le dijo a Rodríguez que estaba interesado en adquirir un sistema similar.

Una de las fotos del Chapo con un arma fue revelada en el juicio. 

Quería tener una forma —o eso dijo— de hablar con sus socios sin que las autoridades los escucharan.

Así comenzó una extraordinaria operación clandestina que en menos de un año permitió al FBI ingresar a la red encubierta de Guzmán y finalmente obtener hasta doscientas llamadas telefónicas digitales en las que conversa con sus secuaces, planea negocios de droga por varias toneladas e incluso menciona pagos ilícitos a funcionarios mexicanos.

Las horas en las que Guzmán habla abiertamente sobre los detalles más íntimos de su imperio no solo representan la evidencia más dañina presentada hasta el momento en su juicio en Nueva York, pero también constituyen unas de las grabaciones telefónicas encubiertas más vastas de un criminal acusado desde que el jefe de la mafia John Gotti fue filmado sin su conocimiento en el Ravenite Social Club.

Estos modelos de teléfonos son los que solía usar el Chapo hace años y que daba a sus conocidos y empleados.

La existencia de la estrategia —y varias de las llamadas— fueron reveladas por primera vez el 8 de enero cuando Stephen Marston, un agente del FBI que ayudó a llevar a cabo la operación, subió al banquillo como testigo en el juicio a Guzmán.

En un día de testimonio, Marston dijo a los integrantes del jurado que el paso crucial en la investigación fue reclutar a Rodríguez para que trabajara con las autoridades estadounidenses.

En una decisión arriesgada que puso su vida en peligro, el consultor informático al final dio al FBI sus claves de encriptación del sistema secreto en 2011, después de trasladar los servidores de la red de Canadá a los Países Bajos durante lo que dijo a los líderes del cártel que era una actualización de rutina.

Las llamadas en sí son devastadoras.

En una serie de llamadas de abril de 2011, Guzmán desalienta a uno de sus sicarios, Orso Iván Gastélum Cruz —su jefe de seguridad—, de pelear con los policías mexicanos. “No los persigas, son los que ayudan“, le dijo Guzmán a manera de regaño.

Minutos después, cuando Gastélum, conocido como el Cholo Iván, se quejó de que los policías deberían respetarlo y “comportarse”, Guzmán trató de calmarlo. “Ya los machucaste una vez, ya tienen que hacer caso“, le dijo.

“No seas tan duro con la policía”, aconsejó Guzmán.

“Bueno, me pediste que sea como un lobo, que actúe como un lobo”, respondió Gastélum.

En otra serie de llamadas, Guzmán habla sobre mandar a un integrante del cártel apodado Gato a sobornar a un nuevo comandante de la Policía Federal de México.

El Chapo se reunió con el actor estadounidense Sean Pen en una ocasión y su voz quedó registrada, lo cual ayudó al FBI a compararla con la de los audios. 

“¿Pero él está recibiendo la mensualidad?”, preguntó el capo.

“Sí, él está recibiendo la mensualidad”, dijo Gato.

Entonces, en un momento sorprendente, Gato le entrega el teléfono al comandante para que hable directamente con el Chapo.

En la grabación, Guzmán le dice al hombre que Gato “es de la empresa” y le comenta al comandante: “Se lo encargo mucho”.

“Lo que esté al alcance, a la orden”, dijo Guzmán.

El comandante respondió: “Buena relación aquí con el amigo”.

Uno de los proveedores colombianos de Guzmán, Jorge Cifuentes, quien presentó al capo con el experto informático, testificó el mes pasado que Rodríguez había prometido crear comunicaciones seguras para lo que equivalía a todos los altos mandos del cártel.

Su sistema operaba en VoiP, voz por protocolo de internet, dijo Marston el 8 de enero, y solo podían acceder aquellos dentro de la red. De acuerdo con Cifuentes, Guzmán podía iniciar sesión a través de wifi incluso desde sus escondites en las montañas de la Sierra Madre.

No obstante, los agentes del FBI pudieron escuchar las llamadas unos días después de que Guzmán las hizo, dijo Marston.

Desde abril de 2011 a enero de 2012, las autoridades estadounidenses obtuvieron un total de 1500 llamadas con la ayuda de funcionarios neerlandeses.

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