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Buque iraní con combustible llega a Venezuela en medio de protestas

El primero de 3 buques iraníes cargado de combustible llegó a la refinería de El Palito, en el estado central de Carabobo, en medio protestas en varios estados

Por  AP

Varias personas se paran junto a vehículos alineados para ingresar a una estación de servicio durante una escasez de combustible en el país, en Caracas, Venezuela, el miércoles 30 de septiembre de 2020(AP)

Varias personas se paran junto a vehículos alineados para ingresar a una estación de servicio durante una escasez de combustible en el país, en Caracas, Venezuela, el miércoles 30 de septiembre de 2020 | AP

Caracas, Venezuela.- El primero de 3 buques iraníes cargado de combustible llegó el miércoles a una Venezuela que a pesar de tener unas de las mayores reservas petroleras del mundo está hambrienta de combustible, lo que ha atizado el malestar social y las protestas en varios estados del país.

Varios medios de noticias anunciaron la llegada a la refinería de El Palito, en el estado central de Carabobo, del barco iraní Forest cargado con unos 300 mil barriles de combustible. Las informaciones están basadas en reportes de empresas de monitoreo de embarcaciones que aseguran que vienen en camino los tanqueros Fortune y Faxon, que traen otros 500 mil barriles.

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Desde hace semanas -las manifestaciones espontáneas -que superaron el centenar en la última semana- no son muy numerosas, el efecto contagio ha generado alarma entre las autoridades que han enviado decenas de militares y policías a esas localidades para tratar de detener la onda expansiva, indicaron activistas y pobladores a The Associated Press.

En relación a la noticia, el opositor Iván Freites, secretario del Frente Unitario de Trabajadores Petroleros de Venezuela, afirmó que estos envíos no solventarán los problemas de escasez, que se agudizaron desde el mes pasado obligando al cierre de numerosas gasolineras y generando kilométricas filas de vehículos en los alrededores de los pocos expendios que se mantienen operativos.

Freites explicó que el consumo interno de Venezuela es de alrededor de 100 mil barriles diarios por lo que los nuevos cargamentos iraníes no cubren la demanda total.

El dirigente sindical sostuvo que la escasez persistirá debido a que la mayor parte del sistema refinador está paralizado por fallas en las instalaciones y en los servicios de agua y luz y falta de inversiones y mantenimiento en los equipos. Agregó que la única refinería que está operando es la de Cardón, en el estado occidental de Falcón, que produce 20 mil barriles diarios.

El gobierno sostiene que la falta de gasolina es consecuencia de las sanciones impuestas por Estados Unidos a la administración del presidente Maduro para presionar su salida del poder.

El mandatario Nicolás Maduro anunció el miércoles que en dos refinerías se reanudó la producción de gasolina y otros derivados del petróleo por lo que confía que en un plazo de 30 días, contados a partir del 5 de octubre, se lograría regularizar el suministro de combustibles en el país.

A su vez resaltó que a partir del lunes regirá un mecanismo controlado de venta en el que permitirá el abastecimiento controlado de combustible dependiendo del número final de la placa del vehículo.

Bajo ese mecanismo se busca “regularizar bien y rápido” el suministro de gasolina, aseveró.

Al país arribaron a mediados de año 5 buques iraníes que transportaron 1,5 millones barriles de combustible y aditivos que ayudaron a solventar parte de la escasez que enfrentaba la nación sudamericana desde marzo.

La llegada del petrolero iraní no generó mayor emoción en el pequeño municipio agrícola de Urachiche, en el estado centro occidental de Yaracuy, que fue escenario la semana pasada y por cinco días consecutivos de protestas callejeras que desataron otras manifestaciones en diferentes puntos del país.

El activista Marco Antonio Ponce, coordinador de la organización humanitaria Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS) indicó a la AP, que a diferencia de otros períodos de protestas, en esta oportunidad se está registrando un fenómeno muy particular debido a que las manifestaciones ocurren en pequeñas localidades rurales donde nunca se habían reportado este tipo de acciones.

Ponce atribuyó el fenómeno a “la profundización de la crisis” en esas regiones por la falta de agua y electricidad, que en la mayoría de los casos se extiende por más de una semana, a lo que se sumó la escasez de combustible.

De acuerdo con registros del OVCS el mes pasado se reportaron 748 protestas con un promedio diario de 25 manifestaciones. Ponce estimó que en septiembre la cifra se duplicará debido a que en los últimos días han ocurrido entre 50 y 70 protestas diarias.

Ponce expresó que es difícil prever si estas protestas se consolidarán en la nación sudamericana, agobiada por una compleja crisis económica con una hiperinflación y una severa recesión que se ha extendido por 6 años y que se estima que este año supere el 30% en medio de la pandemia del nuevo coronavirus (COVID-19), que ha dejado más de 74 mil casos.

La organización humanitaria Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (Provea), una de las más importantes del país, y OVCS expresaron el miércoles su preocupación por el “avance de la política de represión implementada por el Estado” en medio de las protestas e indicaron en un comunicado que al menos 30 personas han sido detenidas y se han reportado “numerosos heridos y denuncias de tratos crueles, inhumanos y degradantes, allanamientos ilegales en viviendas de los manifestantes”.

Las denuncias se dan pocos días después de la presentación del informe que realizó una misión de la ONU que acusó al gobierno de Maduro de crímenes de lesa humanidad, resaltando los casos de tortura y asesinatos presuntamente perpetrados por las fuerzas de seguridad que utilizaron técnicas como descargas eléctricas, mutilación genital y asfixia.

Las autoridades venezolanas rechazaron el informe alegando que está plagado de “falsedades” y fue “elaborado a distancia” y “sin rigor metodológico alguno por una misión fantasma dirigida contra Venezuela y controlada por gobiernos subordinados a Washington”.

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