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Campbell espera con su almohada la hora de su ejecución

El estado de Ohio le dio una almohada para ayudarlo con sus problemas respiratorios pero Alva Campbell morirá.

Alva Campbell será ejecutado en Ohio. Foto: AP

Washington, (AFP) - El estado de Ohio, Estados Unidos, decidió acomodar a un condenado a muerte con una almohada especial para ayudarlo a respirar el miércoles.

Momentos después lo ejecutará.

La "almohada oblicua" será colocada en la cama donde estará atado Alva Campbell durante su ejecución, indicó el martes a AFP JoEllen Smith, portavoz de los servicios penitenciarios estatales.

El reo de 69 años fue condenado a la pena capital por la muerte de un joven de 18 años en 1997. Sus abogados solicitaron, sin éxito, la suspensión de su ejecución debido a su estado de salud.

Cámara de la muerte. Foto: AP

Campbell sufre de una grave insuficiencia pulmonar y requiere de cuatro tratamientos diarios para ayudarlo a respirar.

Lleva una bolsa de colostomía, camina con andador y posiblemente padece un cáncer de pulmón, dicen sus defensores.

Pero no han logrado convencer a las autoridades de Ohio, que, sin embargo, tomaron "las medidas de protección necesarias adaptadas a su ejecución", dijo Smith.

Los activistas contra la pena de muerte denunciaron, no obstante, un acto "barbárico" y pidieron al gobernador, John Kasich, perdonar la vida del detenido.

Foto temática por Pexels

Otra caso similar

"Volveré por justicia": carta de Rubén Ramírez 

Un mexicano condenado a muerte en Texas fue ejecutado el pasado 8 de noviembre por el asesinato de su prima de 16 años, que fue secuestrada del apartamento familiar, violada y golpeada hasta morir en 1997.

El hombre dejó una carta con un mensaje póstumo en el que escribe acerca de la justicia, los hechos en los que se vio envuelto y expresó su agradecimiento a quienes lo apoyaron.

Rubén Ramírez Cárdenas, de 47 años, recibió la inyección letal por el asesinato de Mayra Laguna en la comunidad de Edinburg, en el Valle del Río Grande, en el sur de Texas, en febrero de 1997.

Rubén Ramírez. Foto: AP

La ejecución fue demorada varias horas mientras el máximo tribunal examinaba la apelación.

Cuando el guardia le preguntó si quería decir unas últimas palabras, respondió: “No, señor”.

El reo respiró un par de veces cuando empezó a administrarse la dosis letal de pentobarbital y después empezó a roncar. En menos de un minuto cesó todo movimiento. Se certificó su muerte 21 minutos más tarde.

Mensaje final

Ramírez fue el séptimo asesino convicto ejecutado este año en Texas, que aplica más penas capitales que ningún otro estado del país.

En un comunicado manuscrito publicado más tarde, el preso dio las gracias a su familia, abogados y al Consulado de México por su ayuda.

La carta que dejó Ramírez. Foto: AP

“¡Ahora! No puedo y no pediré perdón por los delitos de otro, pero volveré por justicia”, escribió. “¡Pueden contar con ello!”.

Sus abogados le pidieron al máximo tribunal que postergara el castigo porque no tuvieron tiempo suficiente para apelar un sobreseimiento de un tribunal inferior a una demanda de derechos civiles, en la cual argumentaron que el derecho de Ramírez al debido proceso y sus derechos civiles fueron violados porque las autoridades de Texas no permiten el acceso a la evidencia de forma que pueda ser sometida a nuevos exámenes de ADN.