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Casa Blanca: cumbre entre Trump y Kim acaba sin acuerdo

Trump declaró que “no es una mala idea” y su homólogo señaló que era “bienvenida”. Una oficina así supondría que Washington estaría presente por primera vez en el país

Por  AP

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder norcoreano, Kim Jong Un, dan un paseo tras su primera reunión en el hotel Sofitel Legend Metropole de Hanói, Vietnam, el 28 de febrero de 2019. (AP Foto/Evan Vucci)

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder norcoreano, Kim Jong Un, dan un paseo tras su primera reunión en el hotel Sofitel Legend Metropole de Hanói, Vietnam, el 28 de febrero de 2019. (AP Foto/Evan Vucci)

HANÓI, Vietnam (AP) — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, dieron por finalizada su segunda cumbre antes de tiempo el jueves sin alcanzar un acuerdo. El colapso de las conversaciones hizo que los dos líderes abandonasen la reunión antes de lo previsto y provocó la cancelación del acto para la firma.

Los dos líderes mantuvieron una “reunión muy buena y constructiva” y discutieron vías para avanzar en la “desnuclearización y conceptos económicos”, explicó la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Sarah Sanders. Los equipos de los dos mandatarios “esperan reunirse en el futuro”, agregó.

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Las caravanas de Trump y Kim abandonaron el hotel del centro de Hanói en el que se celebraba la cumbre con minutos de diferencia tras la cancelación del almuerzo y la ceremonia de firma del acuerdo. La conferencia de prensa final que iba a ofrecer Trump se adelantó y asesores de la Casa Blanca dijeron que explicaría el repentino cambio de planes.

La cancelación se produjo apenas horas después de que Trump y Kim pareciesen avanzar hacia una normalización en la relación entre los dos países, que técnicamente siguen en guerra, mientras el líder estadounidense rebajaba las expectativas acerca de que el encuentro pudiese arrojar un pacto para que la hermética nación tomase medidas concretas para abandonar su programa nuclear.

En una especie de cambio de roles, Trump redujo deliberadamente parte de la presión sobre Pyongyang declarando que “no hay apuro. Solo queremos lograr el acuerdo correcto”.

Kim, por su parte, cuando fue preguntado por desnuclearización, dijo: “Si no estuviera dispuesto a hacerlo no estaría aquí ahora”.

Los mandatarios parecieron encontrar un terreno común momentos más tarde cuando reporteros preguntaron a Kim por una posible apertura de una oficina de enlace estadounidense en el Norte. Trump declaró que “no es una mala idea” y su homólogo señaló que era “bienvenida”. Una oficina así supondría que Washington estaría presente por primera vez en el país.

El presidente Donald Trump se reúne con el gobernante norcoreano Kim Jong Un en Hanoi, el jueves 28 de febrero de 2019. (AP Foto/Evan Vucci)

Pero como telón de fondo, la cumbre tiene otras dudas: ¿A qué está dispuesto a renunciar realmente Kim? ¿Qué pedirá Trump en vista de la creciente agitación en su país? ¿Podrá este encuentro arrojar resultados más concretos que el primero que mantuvieron hace menos de un año en Singapur y que estuvo cargado de imágenes pero no de resultados tangibles?

En una brusca ruptura con su retórica de hace un año, cuando dijo que la amenaza de Pyongyang era tan grave que “el fuego y la furia” podrían caer sobre el Norte, Trump dejó claro que está dispuesto a aceptar un calendario más lento para la desnuclearización. No hizo apenas mención a la desnuclearización en su declaración inicial, rebajando más las expectativas al decir “No puedo hablar necesariamente por hoy pero (...) durante un periodo de tiempo sé que vamos a tener un éxito fantástico con respecto al presidente Kim y a Corea del Norte”.

Kim aceptó preguntas de periodistas occidentales quizás por primera vez y los reporteros recibieron algunos consejos del mandatario, que imploró “no levanten la voz, por favor. Esto no es como tratar con Trump”. Kim ofreció una nota de esperanza al señalar que “creo, por intuición, que se producirán buenos resultados”.

Tras una pregunta a Kim sobre si se trataron los derechos humanos, Trump intervino para decir que estaban “discutiendo todo”, aunque no respondió específicamente al asunto.

Antes, y acompañados solo por traductores, la extraña pareja formada por un impulsivo multimillonario de 72 años y un solitario autócrata de 35, mostró familiaridad al inicio de las negociaciones de la segunda jornada de la cumbre. Luego de un encuentro privado de 40 minutos, los mandatarios dieron un paseo por los exuberantes jardines del Hotel Metropole, charlando mientras pasaban junto a una piscina antes de que se les unieran sus asesores para continuar al diálogo.

“La relación es muy fuerte y cuando tienes una buena relación, pasan muchas cosas buenas”, manifestó Trump, agregando que “se presentaron muchas ideas geniales” en su cena de la noche anterior, sin ofrecer más detalles.

“Creo que desde ayer todo el mundo está mirando hacia aquí ahora mismo”, dijo Kim a través de su traductor. “Estoy seguro de que todos ellos estarán viendo el momento en el que nos sentamos juntos como si viesen una película de fantasía”.

Entre los posibles acuerdos de la cumbre podría haber una declaración de paz para la Guerra de Corea, que el Norte podría emplear para impulsar la reducción de la presencia militar estadounidense en el Sur, o un alivio de las sanciones que permitiría a Pyongyang reactivar lucrativos proyectos económicos con Seúl.

Los escépticos apuntan que estos acuerdos no afectarían a una parte significativa de los misiles nucleares norcoreanos y privaría a Estados Unidos de su ventaja negociadora en el futuro. Cuestionado por si la cumbre arrojaría una declaración política para el final de la Guerra de Corea, Trump dijo a reporteros el miércoles: “Ya veremos”.

La agenda del mandatario estadounidense para el jueves prometía una “ceremonia conjunta de firma de acuerdos” tras la reunión. Pero como ha ocurrido en otras ocasiones, los esfuerzos para lograr un gran acuerdo de política exterior se producen en un escenario de tumulto e investigaciones en Washington.

Horas antes de su encuentro con Kim, el exabogado personal de Trump, Michael Cohen, ofreció uno explosivo testimonio en el Congreso durante el que afirmó que su antiguo jefe es un “estafador” que mintió sobre sus intereses comerciales con Rusia.

La situación en Washington ha elevado la preocupación porque Trump, ansioso por llegar a un acuerdo, pueda conceda demasiado a Kim a cambio de muy poco. El primer encuentro entre los dos en junio estuvo cargado de imágenes históricas pero fue escaso en cuanto a pactos para que Pyongyang entregue su arsenal nuclear.

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