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Hablan víctimas chilenas de abusos en cumbre pontificia

Las víctimas dijeron en su declaración que los Maristas seguían encubriendo los crímenes y atacando la credibilidad de los sobrevivientes de abusos y se comprometieron a hablar públicamente para que los padres que tienen niños en las escuelas maristas sepan qué les sucedió.

Por: AP

ARCHIVO - Foto de archivo, 18 de enero de 2018, del obispo chileno Juan Barros al término de una misa oficiada por el papa Francisco en Iquique, Chile. Barros está acusado de encubrir al cura pedófilo Fernando Karadima. (AP Foto/Alessandra Tarantino, File)

ARCHIVO - Foto de archivo, 18 de enero de 2018, del obispo chileno Juan Barros al término de una misa oficiada por el papa Francisco en Iquique, Chile. Barros está acusado de encubrir al cura pedófilo Fernando Karadima. (AP Foto/Alessandra Tarantino, File)

CIUDAD DEL VATICANO (AP) — Un grupo de víctimas de abusos sexuales cometidos por religiosos y curas chilenos hizo escuchar su voz en momentos en que la jerarquía católica del país se reunía con el papa Francisco para exigir que el Vaticano reconozca los crímenes, encubrimientos y necesidad de compensación.

Para abordar un caso que se ha desarrollado de manera paralela y no se relaciona con el escándalo de sacerdotes católicos, una declaración con las firmas de seis víctimas de la comunidad religiosa Hermanos Maristas --y otras víctimas a los que no se identifica-- fue emitida el miércoles durante la segunda jornada de la cumbre de emergencia con 34 obispos chilenos convocada por el pontífice.

El escándalo de los Maristas en Chile --que no son considerados sacerdotes, sino religiosos dedicados a la educación que mantienen escuelas en 79 países-- salió a la luz en agosto cuando la comunidad chilena reveló que al menos 14 menores habían sufrido abusos por uno de los hermanos. Otro hermano abusó de al menos cinco niños más.

 

Las víctimas dijeron en su declaración que los Maristas seguían encubriendo los crímenes y atacando la credibilidad de los sobrevivientes de abusos y se comprometieron a hablar públicamente para que los padres que tienen niños en las escuelas maristas sepan qué les sucedió.

“Insistimos sobre la necesidad de que el Vaticano modifique su discurso y además de hablar de dolor, perdón y pecados; es urgente que reconozca crímenes, delitos, reparación y ponga todos los antecedentes de que dispone en manos de la justicia ordinaria”, escribieron.

Francisco convocó a la jerarquía eclesiástica chilena luego de reconocer que cometió “errores graves de juicio” en el caso del obispo de Osorno, Juan Barros, acusado por las víctimas del cura pedófilo más conocido de Chile de presenciar y hacer caso omiso de los abusos. Francisco defendió enérgicamente a Barros durante su viaje a Chile en enero y despertó una gran polémica, por lo que envió a dos expertos del Vaticano a investigar al comprender que algo estaba mal.

Los investigadores recibieron los testimonios de algunas víctimas del reverendo Fernando Karadima, el superior de Barros, pero también escucharon a las víctimas de los maristas y de otros religiosos, y elaboraron un informe de 2.300 páginas que es el centro de las reuniones en el Vaticano.

No estaba claro por qué Francisco limitó la cumbre a los prelados chilenos, ya que las órdenes religiosas como los franciscanos, los salesianos y las comunidades como los maristas operan con cierta independencia de los obispos diocesanos y responden a sus propios superiores.

Sin embargo, en el caso marista, curas diocesanos también están implicados en el escándalo, que abarca denuncias de abusos desde hace décadas hasta al menos 2008. Las víctimas han iniciado una demanda criminal contra tres sacerdotes, un hermano capuchino y seis maristas, a los que acusan de violaciones cometidas en campamentos y también en los vestuarios y baños de los colegios.

El reconocimiento de los maristas de que el principal acusado había confesado en 2010, siete años antes de que la comunidad revelara el abuso, provocó indignación en Chile. Después de confesar fue enviado a una escuela en Perú, donde según los maristas no tuvo contacto con alumnos, y fue traído de regreso después de denunciarlo.

“Las acciones que decida el papa Francisco serán la única medida a considerar para saber si han terminado los tiempos de encubrimiento dentro de dicha institución”, escribieron las víctimas. “Nos preocupa que los pedidos de perdón no se traduzcan en acciones concretas y ejemplificadoras”.

La Congregación de los Hermanos Maristas, consultada por las acusaciones de los exalumnos abusados, señaló por escrito a The Associated Press que pidieron a su superior en Roma la expulsión de los dos hermanos confesos y están a la espera de la decisión del Vaticano, pues finalmente dependen de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.

Agregó que aunque los delitos de los hermanos abusadores hayan prescrito, les van a “aplicar las sanciones correspondientes a quienes resulten responsables” y dijo que brindan “apoyo y acompañamiento” a todos quienes tras acercarse a ellos lo han aceptado.

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