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Delincuencia e impunidad dañan al periodismo en México: Colombié

Emmanuel Colombié, vocero de Reporteros sin Fronteras para América Latina, destaca que los países con mayores retrocesos en libertad de expresión en el continente son Venezuela y Nicaragua

Por  Ramón Verdín

Emmanuel Colombié, vocero de reporteros sin fronteras.(Cortesía)

Emmanuel Colombié, vocero de reporteros sin fronteras. | Cortesía

El grado de independencia de los medios de comunicación, los niveles de censura por parte del Gobierno, el número de agresiones y asesinatos a periodistas, el ambiente jurídico de cada nación, así como un cálculo científico en el que se mezclan con datos de agresiones, lesiones y desapariciones de reporteros, son las variables que permiten a Reporteros sin Fronteras (RSF) establecer la Clasificación de Libertad de Expresión.

Entrevistado vía Skype desde Río de Janeiro (Brasil), Emmanuel Colombié, vocero para América Latina de RSF, abundó que en 2019 a nivel mundial se muestra que el odio hacia los periodistas está generando cada vez más violencia y hace aumentar el miedo entre las personas que ejercen esta profesión. 

Aceptó que el número de países que se consideran seguros, donde los periodistas pueden ejercer su oficio sin correr peligro, se redujo, y el control sobre los medios crece en los regímenes autoritarios y países presumiblemente democráticos. 

En Latinoamérica, Colombié acusó un preocupante deterioro de la libertad de prensa en el 2019 y el 2018, con condiciones de trabajo que empeoraron. De forma general, las posiciones más preocupantes las ocuparon Venezuela y Nicaragua, bajo el mandato de Nicolás Maduro y Daniel Ortega:

«En la mayoría de los países de la región, los periodistas padecen actos de violencia, presiones, censura del estado. Las mayores preocupaciones este año vienen de Nicaragua y Venezuela, donde la represión de los Gobiernos de Daniel Ortega y Nicolás Maduro contra la prensa independiente está aumentando de manera crítica. La mayor desvalorización es en Nicaragua, pues el país bajó 24 posiciones, es el mayor retroceso, y tiene que ver con la represión contra la prensa, que dio un nuevo giro a partir de abril de 2018 con la agravación de la crisis política, el aumento en el número de protestas de la oposición y los periodistas que están constantemente estigmatizados por las fuerzas judiciales, por grupos paramilitares y por los que apoyan al Gobierno y que atacan a los periodistas, sobre todo en el nivel local, donde son particularmente vulnerables».

¿Cómo observa la evolución de México en la Clasificación de Libertad de Expresión?

Observamos una evolución de políticos y funcionarios corruptos con miembros de cárteles del crimen organizado en estados contaminados por la corrupción y el crimen organizado, como Guerrero, Veracruz, Sinaloa, Oaxaca, Tamaulipas, entre otros. En esos estados, el trabajar como periodista y el denunciar o investigar casos que tienen que ver con corrupción y crimen organizado sigue viniendo con amenazas de muerte y asesinatos.

El problema central de México es la impunidad; sigue siendo altísima. Supera, para el caso de asesinatos y desapariciones, el porcentaje de impunidad supera el 99 por ciento, que es un dato escalofriante. El 2018 fue marcado por numerosas agresiones a periodistas en el contexto electoral. Durante la campaña observamos un montón de ataques físicos y verbales contra periodistas, contra medios de comunicación, en numerosas zonas.

En México tuvimos menos asesinatos en 2018, comparado con 2017, pero la diferencia es muy pequeña y hubo una esperanza traída por la elección del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien se comprometió al final del año para luchar contra la corrupción y quien tiene una postura más abierta frente a los periodistas. Estas son las pocas cosas positivas. Infelizmente, México sigue siendo un país muy problemático, donde hay temas que no se pueden tocar.

Desde 2019, ya tenemos cinco casos de periodistas asesinados, el último es un caso en Oaxaca, donde el periodista Telésforo Santiago Enríquez fue asesinado a sangre fría el 2 de mayo. Sigue la violencia y hay deficiencias evidentes en el Mecanismo Federal de Protección a Periodistas, en los mecanismos de protección estatales y, sobre todo, en la Fiscalía Especializada para Investigar los casos de Crímenes contra Periodistas; son problemas estructurales, y RSF denuncia y seguirá denunciando esta situación de violencia y la ausencia de un compromiso político de verdad para poner fin a la violencia y fortalecer la protección de los periodistas, esto es fundamental. 

¿Por qué la calificación de Nicaragua es mayor que la de México en la Clasificación Mundial 2019 de Libertad de prensa en el mundo? ¿Cómo se compara con Venezuela?

Venezuela está detrás de México en la clasificación. México está en la posición de 144; y Venezuela en la posición 148. La situación de Venezuela en esta clasificación es peor, pero son contextos efectivamente diferentes. Políticamente, no tienen nada que ver con lo que pasa en México, dónde se puede decir que sí es una democracia. Se puede decir que los periodistas pueden trabajar y tocar algunos temas libremente, sobre todo en la capital de México.

Los problemas mayores vienen de situaciones locales, donde existe vulnerabilidad grande y hay la permanencia de la corrupción, y justamente de esta vinculación entre políticos corruptos y crimen organizado que generan violencia alimentada, precisamente por la impunidad, que es central en México para entender la permanencia de los problemas y esta posición en la Clasificación, que no es digna de una democracia como México.

El contexto político es muy diferente, se puede hablar de temas autoritarios en Nicaragua y Venezuela; sin embargo, está la situación de impunidad y de violencia en México, misma que es el corazón del problema. Seguiremos con la puntuación mala en la Clasificación, porque es un problema estructural, y lo que observamos con el nuevo Gobierno no es una voluntad verdadera de atacar el problema y el contrario. Lo que observamos durante las conferencias mañaneras del presidente López Obrador es un discurso bastante hostil hacia la prensa.

En un país violento como México eso es muy peligroso, y lo que sugerimos al presidente es que valore la importancia de tener una prensa libre, independiente, crítica, al contrario de atacar el trabajo de la prensa. En México, mucho más que en otros países, necesitamos un discurso público que valore la importancia del trabajo del gremio. 

¿Hay alguna recomendación dentro de Reporteros sin Fronteras que puede llegar a estos niveles de autoridad?

Es bastante delicado. A nivel local, dependiendo del grado de corrupción de los Gobiernos, tenemos situaciones muy distintas. Lo que sí es importante para la prensa a nivel local es aumentar el nivel de seguridad para los periodistas a través de protocolos internos, de colaboración con entidades internacionales especializadas en el tema de protección, a través de la sistematización de un sistema de alertas y de denuncia de las agresiones contra los periodistas, denunciar para comunicar con el mecanismo nacional, pero también con las autoridades locales.

Para entender...

Desinformación y autoritarismo agravan la situación de la libertad de prensa

El 18 de abril, Reporteros sin Fronteras (RSF) observó un preocupante deterioro de la situación de la libertad de prensa en América Latina en 2018. Las condiciones de trabajo de la prensa empeoraron en la mayoría de los países de la región, donde los periodistas siguen sufriendo con frecuencia agresiones violentas, presiones y la censura del estado.