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Demonios de Tasmania regresan a Australia tres mil años después de su desaparición

La asociación Aussie Ark libera 26 demonios de Tasmania en un santuario de 400 hectáreas ubicado en Australia continental a fin de preservar la especie

Por  Ana Castro

Demonio de Tasmania(Pixabay)

Demonio de Tasmania | Pixabay

Sídney, Australia.- A tres mil años desde la desaparición de los demonios de Tasmania en la Australia continental, una programa de protección a la especie hace historia al reintroducir cerca de 26 ejemplaren al terrario.

Los encargados de tan ambicioso proyecto es la asociación Aussie Ark, quienes publicaron un video en sus redes sociales sobre la liberación de los marsupiales en un santuario de 400 hectáreas en Barrington Top, ubicado a tres horas y medio al norte de la ciudad de Sídney.

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Tim Faulkner, presidente Aussie Ark, expuso que esta operación “histórica” se realizó entre junio y septiembre, y representa la primera etapa de un programa de conservación ex situ que busca crear una preservada debido a que en la isla de Tasmania algunos demonios sufren de un tipo de cáncer contagioso.

Faulkner enfatizó que la creación del programa de crías en la Australia implicó un trabajo de 16 años, por ello es “increíble” poder llegar hasta el punto actual.

Es como un sueño. El mayor predador indígena en el continente es el gato tigre de cola moteada que pesa un poco más de un kilo. Traer un animal de este tamaño es algo extraordinario”, declaró.

¿Qué son los demonios de Tasmania?

El “Sarcophilus harrisii”, mejor conocido como demonio de Tasmania, es un marsupial carnívoro que puede llegar a pesar hasta 8 kilos, suele cazar a otros animales autóctonos o se alimentan de la carroña.

Esta especie no representa un peligro para los seres humanos o el ganado, pero al sentirse atacados sueles defenderse y provocar heridas potencialmente graves.

Este mamífero nocturno tiene el pelaje oscuro o negro, del que emana un fuerte olor cada vez que están nerviosos.

Desde 1996 se descubrió que algunos ejemplares desarrollan un tumor facial transmisible del demonio de Tasmania (DFTD), que es mortal en el 100 por ciento de los casos. Hasta el momento, esta enfermedad ha acabado con el 85 por ciento de su población provocando que la especie esté al borde de la extinción.

Pese a que el cáncer no suele ser contagioso, el que padece esta especie se transmite a través de las mordeduras que se hacen los demonios entre si cuando se aparejan o combaten. En el momento de que los tumores llegan a la boca, los ejemplares afectados pierden la vida a causa de la inadmisión.

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