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Día Internacional de la Mujer: Rosa Parks, la mujer que desafió el racismo

Un pequeño gesto de desafío: negarse a ceder su asiento a un hombre blanco, puso el nombre de Rosa Parks en la historia de Estados Unidos

Por  Raúl Durán

Un pequeño gesto de desafío: negarse a ceder su asiento a un hombre blanco, puso el nombre de Rosa Parks en la historia de Estados Unidos.(Foto: AP)

Un pequeño gesto de desafío: negarse a ceder su asiento a un hombre blanco, puso el nombre de Rosa Parks en la historia de Estados Unidos. | Foto: AP

El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, también está dedicado a recordar el nombre de todas aquellas mujeres que lucharon contra toda adversidad  por hacer escuchar su voz y hacer valer sus derechos. 

Una de ellas fue Rosa Parks, una mujer que cambió el curso de la historia en Estados Unidos reivindicando los derechos de la comunidad negra en una época en que el machismo y el racismo eran la ley. 

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Era el 1 de diciembre de 1955 cuando Rosa Parks, una mujer afroamericana de 42 años, salió de su trabajo como costurera después de un cansado día y tomó el autobús National City Lines número 2857 para volver a casa.

Ella vivía en Alabama, Estados Unidos, un lugar con el racismo arraigado, donde existían leyes que segregaban racialmente a la sociedad, separando a negros de blancos en los espacios públicos, privilegiando, por supuesto, a los blancos.

Algunos ejemplos de lo anterior sucedían en restaurantes y escuelas, incluso había baños qe mostraban letreros con inscripciones como "sólo blancos", o un tajante "negros no".

Estas eran las leyes Jim Crow, heredeadas de la tradición esclavista del siglo XIX, diseñadas para hacer sentir a los afroamericanos inferiores y marginados.

Las leyes Jim Crow estaban diseñadas para hacer sentir inferiores y marginados a los negros en EU. Foto: Especial

Precisamente una de estas leyes dictaba que las personas negras que se encontraran sentadas debían ceder su asiento a los blancos en caso de que no hubiera más lugares. 

Los autobuses tenían señales claras: los blancos adelante y los negros atrás. Las personas afroamericanas que subían debían pagar el pasaje, bajarse y subir nuevamente por la puerta trasera.

Ese día, Rosa Parks se sentó en el quinto asiento del lado derecho de la parte media del autobús, donde los negros tenían permitido estar sin ningún blanco lo necesitaba. La unidad se llenó conforme avanzaba el trayecto. Ella seguía cómodamente sentada hasta que un hombre blanco abordó.

Fue entonces que el conductor se dirigó a ella y otras tres personas negras ordenándoles que cedieran sus lugares. Los otros se levantaron, pero ella se quedó sentada. Estaba harta de tener que "ceder su dignidad a los blancos", diría tiempo después en una entrevista.

El gesto desafiante de Parks cambiaría el rumbo de la historia de Estados Unidos. Foto: AP

Su negativa enfureció al conductor, quien comenzó a amenazarla con hacer que la detuvieran. "Puede hacerlo", fue su respuesta. Entonces el hombre llamó a la policía, quien la arrestó acusada de "perturbar el orden".

Ese gesto desafiante y su castigo cambiaron el rumbo de la historia de Estados Unidos, dando pie a una serie de debates sobre los derechos de la comunidad afroamericana. El movimiento cobraba fuerza.

A raíz del hecho, las comunidades negras organizaron un gran boicot contra los autobuses públicos exigiendo igualdad. Entre los que alzaron la voz estaba el pastor Martin Luther King, quien se convertiría en un líder del movimiento.

La presión fue tal que obligaron a las autoridades del transporte público a terminar con las prácticas de segreación racial, pero esto sólo sería el inicio, pues vinieron más protestas contra más de estas prácticas.

Rosa Parks fue detenida por haberse negado a ceder su asiento a un hombre blanco. Foto: Especial

Fue así que Rosa Parks se convirtió en todo un ícono del Movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos. Como reconocimiento a esta lucha, la NAACP le otorgó en 1979 la medalla Spingarn, y al año siguiente recibió el Premio Martin Luther King Jr.

Asimismo, recibió la Medalla de Oro del Congreso de los Estados Unidos el año de 1999.

Tras una larga vida de lucha contra el racismo, Rosa murió el 24 de octubre de 2005 a la edad de 92 años víctima de un infarto.

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