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Ecuador comienza a deshacerse de su monarquía de la belleza

Ecuador ha iniciado el camino con la eliminación en al menos cuatro urbes de su concurso de "reina" de la ciudad
 

Por  EFE

Ecuador comienza a deshacerse de su monarquía de la belleza(Imagen ilustrativa pixabay)

Ecuador comienza a deshacerse de su monarquía de la belleza | Imagen ilustrativa pixabay

Quito.- Ecuador ha iniciado el camino para deshacerse de su "monarquía de la belleza" con la eliminación progresiva en al menos cuatro urbes de su concurso de "reina" de la ciudad, una tradición que en algunas supera el medio siglo de historia.

La primera en hacerlo, y que ha sentado el precedente para otras de menor tamaño, ha sido Quito, que el pasado de 16 de julio anunció su suspensión a partir de este año con el fin de "revalorizar a la mujer desde otros espacios".

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Un día después se sumó a la medida el Municipio de la ciudad andina de Latacunga, en el centro de Ecuador, y más recientemente lo han hecho las de Otavalo e Ibarra, ambas en la provincia de Imbabura (norte), así como el cantón Montúfar de la provincia del Carchi (norte).

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La decisión de Quito se enmarca dentro de una política del nuevo alcalde, Jorge Yunda, para empoderar a la mujer en una sociedad como la ecuatoriana, de marcado carácter conservador y tradicionalista, y reconocer "sus capacidades y contribuciones en diversos campos", según el municipio.

Un objetivo con el que quiere "proyectar a Quito como una ciudad de igualdad, que reconozca los distintos tipos de belleza, sin promover parámetros discriminatorios".

"Los concursos de belleza reproducen roles de género que construyen imaginarios y estereotipos sociales", apuntó la Alcaldía en su momento.

La decisión fue bendecida por la representante de ONU Mujeres en Ecuador, la española Bibiana Aído, quien en una carta de felicitación al Patronato municipal San José, consideró que "este tipo de certámenes no abonan a la igualdad de género".

La elección de "reina" de la ciudad es uno de los eventos más emblemáticos de Ecuador, y en algunos lugares, como en Ambato, también en la Sierra ecuatoriana, el evento de "Reina de la Fiesta de la Fruta y de las Flores" se remonta hasta 1951.

Estas elegidas son una señal de reconocimiento popular porque todo el año siguiente se dedican a actividades sociales y participan junto a las autoridades municipales en la representación de la urbe.

Pero para la presidenta del Patronato de Quito, Liliana Yunda, hermana del alcalde, el objetivo de suprimir la elección "es darle valor a brillantes quiteñas tomando en cuenta su inteligencia y capacidad en otros campos".

Una valoración en la que discrepan numerosas exvencedoras y, por supuesto, la Fundación Reina de Quito, que ha retado a la alcaldía anunciando este jueves su intención de convocar el concurso bajo otro nombre y financiado desde el sector privado.

Sofía Arteta, su actual presidenta, había apelado al alcalde Yunda para que le fuera transferida la marca "Reina de Quito", aunque éste le negó ese derecho.

No obstante, dijo Arteta, exreina hace 25 años, el alcalde sí daba libertad a la Fundación para realizar el evento y hasta le comunicaba que la elegida sería invitada a la programación de las fiestas, algo que ella dijo no entender.

"Nos sorprendió que niegue el nombre, que no quiera hacer la elección, pero que sí quiera que esté en las fiestas", cuestionó.

Arteta aseguró que el concurso no supone una discriminación de género y que las elegidas lo que han hecho ha sido precisamente trabajar por los grupos sociales más vulnerables.

"Nosotras defenderemos, ahora y siempre, la dignidad y derechos de la mujer y también de la reina y exreinas, que lo único que hemos hecho es trabajar en favor de los grupos de atención prioritarios", puntualizó.

Y destacó que el nuevo enfoque que le quieren dar al concurso para este año tendrá que ver con potenciar más la parte social que realiza la soberana que la de glamour y ostentación.

Un glamour que a la vencedora de 2017, Ana Carolina Carvajal, le costó sobrellevar.

"Basándome en mi experiencia como reina de Quito, caí en cuenta de la imposición de estándares de belleza inalcanzables para poder ser una representante digna", destacó en un mensaje por redes sociales con el que daba su apoyo al alcalde de la capital.

Y añadió más leña al fuego cuando constató de su experiencia que el título conllevaba un "abuso" social, económico y político.

"Es abusado muchas veces por quien lo usa, otras, por empresas para pretender tener una supuesta responsabilidad social empresarial, por fundaciones 'sin fines de lucro' cuyos honorarios son más altos que la ayuda que en realidad otorgan y también por ciertos políticos", afirmó.

Y es que la cancelación del certamen en esas ciudades representa todo un hito contra una discriminación tan patente como la que aparece en el primer requisito para el concurso de este año de "Reina de Cuenca": "Haber nacido mujer". 

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