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Ejército tailandés convoca a la familia Shinawatra

BANGKOK

Tailandia, (AP).- El nuevo gobierno militar de Tailandia, en su primera orden del día, convocó a miembros de la influyente familia política Shinawatra a una reunión para el viernes en la mañana, un día después de que tomó el control de esta nación del sudeste asiático en un incruento golpe de Estado.

No había gran presencia militar visible en las calles de Bangkok, que estaban más vacías de lo habitual.

Durante siete meses, manifestantes antigubernamentales han exigido que se retire a la familia Shinawatra así como a la supuesta influencia corruptora de ésta de la política tailandesa. La ex primera ministra Yingluck Shinawatra, a quien la Corte Constitucional destituyó a este mes por el delito de nepotismo, no se ha visto en público desde hace varios días.

El líder de la junta militar del país, el general Prayuth Chan-ocha, jefe del Ejército, anunció el jueves que había tomado el poder para restaurar la estabilidad en la nación y detener los brotes esporádicos de violencia, los cuales han dejado 28 muertos y cientos de heridos desde el inicio de este período de crispación en noviembre.

El golpe de Estado es el segundo que ocurre en Tailandia en ocho años.

En el anterior, en 2006, fue donde se inició la inestabilidad de Tailandia. En esa ocasión fue derrocado el hermano de Yingluck, Thaksin Shinawatra, un magnate multimillonario cuyo movimiento populista ha ganado todas las elecciones nacionales desde 2001.

Vive en un exilio autoimpuesto con el fin de evadir cargos por corrupción, pero sus opositores, principalmente las clases media y alta urbanas, dicen que aún ejerce enorme influencia sobre los asuntos políticos del país.

Hasta el momento se desconocía si Yingluck y más de 20 parientes y aliados, incluido el premier interino Niwattumrong Boonsongpaisan, se reportarían ante los militares como se les ordenó.

En respuesta a los rumores de que Niwattumrong estaba siendo protegido en el complejo de la embajada estadounidense, la embajadora Kristie Kenney tuiteó: "Absolutamente falso. No crean los rumores".

El tránsito de vehículos era menor a lo usual el viernes por la mañana en Bangkok y las escuelas en todo el país estaban cerradas por orden gubernamental, pero la vida en la agitada metrópolis de 10 millones de personas parecía relativamente normal. Los vendedores callejeros instalaban sus puestos, la gente se dirigía a trabajar y los camiones repartidores efectuaban sus labores luego de que los militares impusieron un toque de queda de las 10 de la noche a las 5 de la mañana.

El secretario de Estado norteamericano John Kerry condenó la toma del poder y advirtió que tendría "implicaciones negativas para las relaciones Estados Unidos-Tailandia", pero no anunció medidas punitivas inmediatas. El Departamento de Estado indicó que evalúa si entrega o no la asistencia prevista para Tailandia por millones de dólares.

"No hay justificación para este golpe militar", afirmó Kerry en un comunicado en el que también pidió la liberación de líderes políticos detenidos y el regreso de la libertad de prensa.

Los dramáticos eventos del jueves son la culminación de un cisma en la sociedad, el cual quedó al descubierto después del golpe de Estado de 2006 en el que fue depuesto el ex premier Thaksin.

En el conflicto se enfrentan una mayoría rural pobre en el norte y el noreste, que se beneficiaron de las políticas populistas de Thaksin, contra una élite urbana en Bangkok y en el sur a la que le preocupa que está perdiendo poder.