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El papa visita Panamá en pleno debate sobre muro fronterizo

Se espera que el papa anime a los jóvenes a crear sus propias oportunidades, mientras que pide a los gobiernos que hagan su parte

Por: AP

El papa Francisco saluda a los fieles que esperan a la oración del Angelus, desde la ventana de su estudio, con vistas a la Plaza de San Pedro, en el Vaticano, el 20 de enero de 2019. (AP Foto/Andrew Medichini)

El papa Francisco saluda a los fieles que esperan a la oración del Angelus, desde la ventana de su estudio, con vistas a la Plaza de San Pedro, en el Vaticano, el 20 de enero de 2019. (AP Foto/Andrew Medichini)

CIUDAD DEL VATICANO (AP) — Francisco intentará dejar los escándalos de abusos sexuales que empañan su pontificado a un lado en el inicio de su viaje a Centroamérica el jueves. La visita estará marcada por la paralización generada en Estados Unidos por el prometido muro del presidente Donald Trump en la frontera con México, y por el avance de una nueva caravana de migrantes hacia el norte.

El primer pontífice latinoamericano de la historia, hijo de inmigrantes italianos en Argentina, ha hecho de la difícil situación que atraviesan los migrantes y refugiados una de las piedras angulares de su mandato. Además, se espera que ofrezca palabras de aliento a los jóvenes que asistirán a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en Panamá, un acto religioso que se celebra cada tres años para animar a la nueva generación de católicos.

El arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa, dijo que es probable que el mensaje de Francisco llegue a los jóvenes centroamericanos que ven que su único futuro lejos de la violencia y la pobreza es emigrar a Estados Unidos, “exponiéndolos al narcotráfico, la trata humana, la delincuencia”.

Foto: AP

Se espera que el papa anime a los jóvenes a crear sus propias oportunidades, mientras que pide a los gobiernos que hagan su parte.

La visita coincide con un histórico cierre parcial del gobierno federal de Estados Unidos derivado del enfrentamiento entre el ejecutivo de Trump y los demócratas a raíz del financiamiento del muro fronterizo prometido por el mandatario.

Francisco ya pidió en el pasado “puentes, no muros” y en 2016, tras oficiar una misa en el lado mexicano de la frontera estadounidense, denunció que quien quiera construir una barrera para impedir el paso de los migrantes “no es cristiano”.

La Jornada Mundial de la Juventud tendrá este año menos asistentes que en ediciones pasadas, con apenas 150.000 inscritos hasta la semana pasada, pero se espera que miles de personas acudan a los principales actos de la agenda del pontífice, que incluye una vigilia y una misa de despedida el domingo. El Vaticano reconoció que la fecha de enero no encaja con las vacaciones escolares en Europa o Norteamérica, dos zonas con gran representación en la JMJ.

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El viaje de Francisco, el primero de un año cargado de compromisos en el extranjero, llega en un momento crítico de su papado: la jerarquía eclesiástica sufre una crisis de credibilidad en todo el mundo por encubrir durante décadas los casos de sacerdotes que abusaban sexualmente de jóvenes.

Se espera que el papa se pronuncie pronto sobre el destino del excardenal Theodore McCarrick, un poderoso arzobispo estadounidense acusado de abusar tanto de menores como de adultos. El mes que viene, Francisco recibirá a líderes eclesiásticos en el Vaticano para tratar de buscar una salida hacia delante para la institución.

En su visita a Panamá, el pontífice no se reunirá con sobrevivientes de abusos, según el vocero del Vaticano, Alessandro Gisotti. En Centroamérica no han estallado escándalos de abusos como los que salpicaron a la curia en Chile, Estados Unidos y otras partes del mundo.

Esta es la primera vivista papal a Panamá desde la de San Juan Pablo II en 1983, durante una gira por la región que incluyó una visita no programada a la tumba del arzobispo Oscar Romero en El Salvador. Romero había sido abatido por un pelotón de fusilamiento de derechas tres años antes, en el inicio de la guerra civil salvadoreña, por hablar en favor de los pobres.

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Los obispos de El Salvador esperaban que Francisco siguiese sus pasos y presentase sus respetos ante la tumba de Romero, a quien canonizó en octubre. Pero el Vaticano dijo que hacer una parada en el país nunca estuvo entre sus planes.

Sin embargo, Gisotti dijo que Romero podría tener protagonismo en la JMJ de Panamá dado que es un punto de referencia para los jóvenes católicos centroamericanos, que crecieron conociendo su defensa de los pobres.

La visita a Panamá es también la primera de un pontífice desde que la embajada vaticana jugó un papel durante la invasión estadounidense de 1989, cuando el dictador Manuel Noriega se refugió allí y pidió asilo en Nochebuena, tras cuatro días tratando de huir de las tropas de Washington.

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Al final, Noriega se rindió y puso fin a una de las operaciones militares más atípicas de Estados Unidos: sus tropas ponían canciones de heavy metal y rock, incluyendo “Panama” de Van Halen, a gran volumen ante la legación diplomática para obligar al dictador a salir.

Noriega, que en su día fue aliado de Washington, cumplió una pena de 17 años por narcotráfico en un penal estadounidense. Murió en 2017 tras pasar sus últimos años encarcelado en su país por el asesinato de oponentes políticos durante su régimen (1983-1989).

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