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¡Era una niña!Su cuerpo lucía tan atormentado como su alma

Llegó a escribir en su cuerpo más de 70 veces la palabra p%&%. Sólo tenía 11 años

Argentina.- En su primer acercamiento al área de psiquiatría fue diagnosticada con “un grado de retraso”. La niña sufría por los problemas que tenía en casa, tan graves que no le permitían poner atención en clase, socializar con otros chicos y se encontraba totalmente reprobada en sus asignaturas. Estaba deprimida, no se quería bañar y se encontraba muy descuidada. Su cuerpo lucía tan atormentado como su alma, se le había llenado de cortes a sí misma, parecía una plana en los brazos, en el torso, en muchas partes. 

La pequeña confesó que era la autora de esos cortes, llegaron a contar 70 lesiones en su cuerpo en un sólo día.

“P%&%”, la palabra que marcaba su piel

La niña se sentía culpable, pensaba que su hermanastra se estaba quedando sin papá e, incluso, sin mamá. Tenía miedo de lo que sucedería por contar lo ocurrido, se sentía culpable de ser víctima.

Demasiado sufrimiento para solo 13 años de edad.

Su cuerpo lucía tan atormentado como su alma. FOTO: etiquetada para su reutilización Pxhere

Su tormento tenía nombre y apellido, además, estaba más cerca de lo que debería. Todo comenzó una noche del año 2012, su madre fue a un local a comprar una cerveza y se la tomó con el dueño, un policía retirado de la Bonaerense. Miguel Ángel "N" se dedicaba a atender su negocio y a reparar teléfonos celulares. 

Al calor de las cervezas, su madre le presentó a quien se convertiría en su padrastro y su verdugo.

Seis meses después los tres ya vivían en casa del hombre y su madre estaba embarazada. 

El papá biológico de la niña se había marchado de casa un año antes, la veía en ocasiones y notó un cambio en ella al comenzar a vivir en casa de Miguel Ángel.

“Ahí yo notaba que venía vestida como una nena más grande, se maquillaba y sólo tenía 11 años”, relató el padre.

 “Venía pintada y me di cuenta de que usaba collares. Hasta una bombacha que era un hilo dental tenía. Le pregunté por eso y me dijo que se las compraba la madre”.

La madre de la pequeña se salió de su empleo tras salir embarazada. “Me hizo dejar el trabajo, me dijo que no había necesidad, que no nos iba a faltar nada”.

Unos mensajes fueron la prueba. FOTO: etiquetada para su reutilización Pxhere

 “Él quería atención para él nada más y por eso había muchas peleas”, rápidamente la aisló de su entorno.

Un día, la mujer llamó al padre biológico pidiéndole que fuera por su hija, había discutido con su pareja. Al llegar a la casa, Miguel Ángel estaba en la puerta e impidió que viera a la menor; sin embargo, la madre logró enviar a la niña a su lado más tarde, le mencionó que con él “iba a estar más protegida”.

La menor se fue de vacaciones con su padre y recibió unos mensajes extraños, la niña los compartió con su tía.

 “Le preguntaban si salía a bailar, si había chicos por ahí y qué pasaba si aparecía uno más grande, si le daba igual o si lo iba a esperar a él”.

El remitente, su padrastro, Miguel Ángel.

“El papá me contó sobre los mensajes y no le creí, porque Miguel me lo negó, decía que se los había mandado a otra persona”, declaró la madre. “Aunque él siempre tenía una respuesta para todo...”.

Estos mensajes fueron la prueba que el padre de la pequeña presentó al Tribunal de Familia, la Justicia dispuso que su madre sólo la podría ver en público y sin la presencia de su padrastro.

A pesar de esta situación, el peso que llevaba la pequeña en hombros no le permitía hablar.

En una sesión comentó que le atemorizaba el hecho de que Miguel Ángel tuviera una veintena de cuchillos en su casa.

“Decía que podía pasar cualquier posa porque no la dejaba a la madre ver a la familia y vivía situaciones violentas. Manifestaba que tenía temor de que les pasara algo a su mamá y a su hermana”, dio a conocer su psicologa.

En 2015 su cuerpo pedía auxilio a gritos, tenía los brazos más heridos que nunca, un día presentó 70 cortes, donde se percibía la palabra “p%$%” y “z%$%$”. Esta situación causó que fuera ingresada al Hospital de Niños, temían su suicidio. Su vida era angustia, tristeza e insomnio. 

A 15 días de su internamiento, la niña se decidió a contar aquello que le “había hecho Miguel”.

Así comenzó a relatar su desgracia. El ex oficial la había manoseado por encima y debajo de su ropa, incluso la obligó a masturbarlo. Se le había subido encima, la fritaba y la hacía ver películas y revistas pornográficas con él.

El hombre le decía a la pequeña que su destino sería ser prostituta. A sus 11 años vivió ese calvario, a espaldas de su madre, cuando salía o bañaba a su hermanita.

En su confesión agregó que el ex policía le compró “ropa interior chiquita” y que su padre al descubrirla le dijo que era para mujeres grandes.

El Día del Niño su madre acudió a la cita pública, pero la acompañaba Miguel Ángel. En un momento a solas le preguntó a la menor que si deseaba “seguir ejerciendo la prostitución”.

Este fue el detonante para que la pequeña deseara poner una denuncia, se lo hizo saber a su terapeuta pero no deseaba que su padre la acompañaba, eso la avergonzaba. 

“Le daba mucha vergüenza ir con el padre, ya que cuando le quemó la ropa interior le dijo que ‘era de p%$%’. Me dijo que no quería que pensara que era una p%$%”, declaró la psicóloga a la Justicia.

La niña tuvo una fuerte depresión. FOTO: etiquetada para su reutilización Pxhere

“Y me dijo que necesitaba hablar con la mamá porque no podía ocultar más esto, no tenía miedo de que le pasara algo a ella sino a la mamá y a la hermanita”.

Según Clarín, desde el punto de vista de la especialista, la niña se sentía la madre de su mamá.

“Decía que había sido una p%$%. La autoresponsabilización se presenta en las personas que no mienten sobre un abuso”, conocluyó la psiquiatra.

“Me dijo que Miguel la tocaba por arriba y abajo de la ropa. Ahí de la plaza me fui decidida a encararlo, pero ella me rogó que no lo hiciera… Me pidió perdón por no haber hablado antes, me dijo que creyó que yo era feliz y que no me lo quería arruinar. Me llegó a decir que se sentía culpable por no haber hablado…”, relató la madre.

 “Al final yo le tenía terror, se fue alimentando día a día, cuando me quise escapar de esa casa ya era tarde. Tomaba y se ponía agresivo. Me pegó una vez", declaró la mujer.

El ex oficial se dijo inocente de todas las acusaciones. “No sé cómo defenderme. Realmente, a mis 65 años no esperé nunca terminar en esta situación. Sobre todo porque yo elegí formar una familia y le di rienda suelta a mi sensación de enamoramiento. Me jugué la última parte de mi vida y elegí dar vida teniendo a mi hija…”, declaró.

 “Yo a Lucía no la toqué ni la llegué a tocar con la punta de la yema de mis dedos, jamás”.

El mes de agosto, Miguel Ángel fue condenado  a 13 años de prisión bajo los cargos de abuso sexual agravado y corrupción de menores, en un contexto de violencia de género.