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Gran fiesta de Santo Domingo de Guzmán en Nicaragua cesa tras 10 días inéditos de escasa popularidad

La Iglesia Católica no organizó, debido a la crisis del coronavirus, la romería anual que atrae a cientos de miles de personas, sin embargo, varios grupos se aglomeraron alrededor de réplicas de la imagen de Santo Domingo de Guzmán en diferentes puntos de Managua y realizaron sus propias fiestas

Por  EFE

"Promesantes" se dirigen a cumplir con la tradición de "Los Diablitos Negros", durante un baile en honor a santo Domingo de Guzmán hoy, en Managua | EFE

Managua.- La fiesta más grande de Nicaragua, en honor de Santo Domingo de Guzmán, concluyó este lunes en la capital, luego de diez días inéditos de escasa popularidad debido a la decisión de la Iglesia Católica de no organizar la romería anual que atrae a cientos de miles de personas.

Por primera vez desde que inició la tradicional romería, en 1885, y debido a la pandemia, la capital nicaragüense no fue escenario de la fiesta que atrae a más de medio millón de personas para celebrar el recorrido de la imagen de Santo Domingo de Guzmán desde las afueras hasta el centro de la ciudad el 1 de agosto, y de regreso el 10.

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Contrario a los 134 años anteriores, en esta ocasión no hubo bendición religiosa, ni santo, ni multitudes en la capital de un país de mayoría católica. Las calles de Managua, donde hoy se vive un día asueto, se mostraron más silenciosas y vacías de lo normal.

Un hombre permanece junto a un cartel con la imagen de santo Domingo de Guzmán durante el último día de sus celebraciones hoy, en Managua. / Fotografía: EFE.

Sin embargo, al igual que el 1 de agosto, varios grupos se aglomeraron alrededor de réplicas de la imagen de Santo Domingo de Guzmán en diferentes puntos de Managua y realizaron sus propias fiestas, al son de filarmónicas y con cohetes artesanales.

"Promesantes" rezan afuera de la iglesia de Santo Domingo de Guzmán durante el último de las fiestas en su honor hoy, en Managua. / Fotografía: EFE.

La Alcaldía de Managua intentó animar el ambiente en la víspera al entregar la "Orden Bicentenaria 2020" a los comités tradicionalistas de Santo Domingo de Guzmán, que se encargan de mantener vivas las fiestas, pero no tuvo éxito, ya que la mayoría de estos se rigen por las normas de la Iglesia Católica.

Las decisiones alrededor de las fiestas son el más reciente capítulo de históricos desencuentros entre la Iglesia Católica y el Gobierno del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega.

Las relaciones entre el clero y Ortega ya estaban rotas desde 2018, cuando el presidente llamó “golpistas” a los obispos  en el marco de las manifestaciones antigubernamentales que ese año dejaron cientos de presos, muertos o desaparecidos.

La polémica sobre la celebración de las fiestas de Santo Domingo ha coincidido con una ola de ataques contra templos católicos, además de un incendio en la Catedral Metropolitana de Managua que calcinó una histórica imagen de la Sangre de Cristo, que en 1996 que fue venerada por San Juan Pablo II.

Tanto el papa Francisco como el cardenal nicaragüense Leopoldo Brenes calificaron el incendio, ocurrido a fines de julio, como un “atentado”, pero la Policía Nacional  estableció que era un accidente.

La Iglesia Católica en Nicaragua sufrió 24 ataques en un lapso de 20 meses, según la ONG Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), que responsabiliza a fuerzas oficialistas. 

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