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Grupo armado secuestra a 30 personas de un autobús en Camerún

Forzados a abandonar los vehículos, los pasajeros del autobús entregaron a los asaltantes sus documentos de identidad y desaparecieron junto a ellos en un área boscosa

Por  EFE

Grupo armado secuestra a 30 personas de un autobús en Camerún(Temática/EFE)

Grupo armado secuestra a 30 personas de un autobús en Camerún | Temática/EFE

Yaundé, Camerún.- Al menos treinta pasajeros fueron secuestrados la noche del viernes por un grupo armado secesionista cuando se dirigían en autobús a Bamenda, capital de la Región Noroeste de Camerún, confirmaron a Efe autoridades locales.

Según detalló a Efe bajo anonimato un funcionario administrativo de Fundong, ciudad de partida de los viajeros, estos fueron tomados como rehenes por una milicia anglófona independentista.

Los secuestrados se dirigían en tres autobuses diferentes por la carretera que une Fundong con Bamenda cuando fueron asaltados por hombres armados que lanzaron varios disparos al aire, relató a Efe un conductor de motocicleta que contempló los hechos.

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Forzados a abandonar los vehículos, entregaron a los asaltantes sus documentos de identidad y desaparecieron junto a ellos en un área boscosa.

La zona donde sucedió el suceso permanece acordonada y ya se han iniciado las tareas de búsqueda, según una fuente castrense.

En noviembre del año pasado 79 estudiantes y dos profesores fueron secuestrados en un internado de una comunidad de Bamenda y liberados dos días después por las Fuerzas Armadas.

Pese a las llamadas de la comunidad internacional a resolver la crisis secesionista camerunesa que afecta a las dos áreas anglófonas del país, el noroeste y el suroeste, el conflicto continúa estancado desde hace más de dos años.

Aunque en Camerún el inglés y el francés son idiomas cooficiales y conviven junto a otras 250 lenguas nativas, el 20 % de la población de Camerún es anglófona y se siente marginada por el Gobierno central francófono desde hace décadas.

La actual crisis comenzó a finales de 2016, con manifestaciones y huelgas de profesores y abogados que exigían un uso igualitario del inglés en los tribunales y colegios y una mayor representación en el Gobierno.

En 2017, se convirtió en un conflicto armado por la negativa frontal del Gobierno del presidente Paul Biya, en el poder desde hace 36 años, a contemplar ningún tipo de reivindicación, y la creación de grupos separatistas armados.

La crisis anglófona ya ha ocasionado más de 430.000 desplazados internos, según Naciones Unidas, y unos 300 soldados han muerto en enfrentamientos, de acuerdo con el Ministerio de Defensa camerunés.

Del lado civil, los organismos humanitarios hablan de unos 2.000 fallecidos y denuncian la violación de derechos humanos, con torturas y asesinatos extrajudiciales, tanto a manos del Ejército como de las milicias separatistas.