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Líder interina de Bolivia: Morales no puede optar a elección

Además de acusar a Morales de incitar a la disidencia violenta, el nuevo gobierno atacó a algunos de sus aliados en el país.

Por  AP

Policías se protegen detrás de sus escudos durante una manifestación de partidarios del expresidente Evo Morales, en La Paz, Bolivia, el 14 de noviembre de 2019. (AP Foto/Natacha Pisarenko)

Policías se protegen detrás de sus escudos durante una manifestación de partidarios del expresidente Evo Morales, en La Paz, Bolivia, el 14 de noviembre de 2019. (AP Foto/Natacha Pisarenko)

LA PAZ (AP) — La líder interina de Bolivia dijo que Evo Morales no puede postularse como candidato en unas nuevas elecciones, aunque el derrocado mandatario sigue siendo el presidente de la nación andina dado que la Asamblea Legislativa no aceptó todavía su renuncia.

Bolivia se encaminaba al viernes a territorio inexplorado, con los legisladores tratando de llegar a un acuerdo para convocar nuevas elecciones, protestas en varios puntos del país y reclamos rivales a la presidencia.

Morales renunció el domingo por la presión del ejército tras protestas en todo el país por un supuesto amaño en los comicios del 20 de octubre, en los que declaró su reelección para un cuarto mandato. Una auditoria electoral de la Organización de Estados Americanos halló irregularidades generalizadas.

“La asamblea tiene que rechazar o aprobar la renuncia. Hasta ahora no aprobaron ni rechazaron” por lo que se pueden considerar aún presidente, apuntó Morales en una entrevista con The Associated Press el jueves en México, donde recibió asilo político.

Morales pidió a Naciones Unidas, y al papa Francisco si fuese necesario, que medien en la crisis política del país tras lo que calificó de golpe de Estado.

En Bolivia, miles de partidarios del expresidente se manifestaron para que regrese de México.

“¡Evo, amigo, el pueblo está contigo!”, gritaron sus seguidores en la localidad de Sacaba.

Llegaron allí durante la noche desde Chapare, una región cocalera donde Morales destacó como líder sindical antes de convertirse en el primer presidente indígena del país. Los soldados les impidieron llegar a Cochabamba, donde partidarios y detractores del político llevan semanas chocando.

Muchos de los manifestantes portaban banderas nacionales y la “wiphala”, una enseña multicolor que representa a los pueblos indígenas.

“Queremos respeto”, dijo Maura Trujillo, una cultivadora de coca de 52 años vestida con una colorida falda tradicional y el sombrero típico de las mujeres quechua.

En la capital, La Paz, algunas gasolineras se quedaron sin suministro por los bloqueos de carreteras en la cercana ciudad de El Alto, un bastión de Morales y un importante punto de distribución de combustible.

Jeanine Áñez, la vicepresidenta del Senado que reclamó la presidencia interina del país, estaba trabajando para imponer autoridad en el turbulento país. Anunció que Morales no podría volver a concurrir a las elecciones y criticó al gobierno de México por permitirle recabar apoyos desde su capital.

México, sin embargo, señalo que Morales tiene derecho a hacer declaraciones políticas. Según su cancillería, la legislación nacional e internacional señala “que no se puede coartar la libertad de expresión de los asilados y que dicho derecho no puede ser motivo de reclamación por otro Estado”.

Parte de la oposición a Morales nació de su rechazo a aceptar el resultado que un referéndum que le habría prohibido presentarse a la reelección.

Tras su dimisión, no estaba claro si la autoridad electoral boliviana tendría que prohibirle formalmente postularse a unos nuevos comicios.

El partido de Morales, Movimiento al Socialismo (MAS), “tiene todo el derecho para participar en elecciones, que busquen candidatos”, declaró Áñez.

La convocatoria de nuevas elecciones generó más confusión el jueves. Algunos legisladores del MAS y del gobierno interino de Áñez dijeron que habían llegado a un acuerdo político para restaurar la paz y allanar el camino a una nueva votación en 90 días. El acuerdo se produjo luego de que Eva Copa Murga, del partido de Morales, fue confirmada como presidenta del Senado con los votos de los escaños del partido Unidad Democrática de Áñez.

Copa Murga calificó la jornada de “histórica”. Algunos legisladores, sin embargo, negaron que hubiese acuerdo alguno.

El nuevo gobierno interino de Bolivia comenzó a recibir reconocimiento internacional, pero enfrentó desafíos a su legitimidad dentro de sus fronteras.

Miembros del MAS, que controlan las dos cámaras del Congreso, celebraron sesiones legislativas destinadas a cuestionar la legitimidad de Áñez, quien antes de la salida del presidente ocupaba el quinto puesto en la línea para suceder a Morales. Escaló posiciones porque todos los que estaban por delante _ todos ellos seguidores del dirigente _ presentaron también su renuncia, aunque algunos intentaron retirarla más tarde.

Además de acusar a Morales de incitar a la disidencia violenta, el nuevo gobierno atacó a algunos de sus aliados en el país.

El nuevo ministro del Interior de Áñez, Arturo Murillo, dijo que había hablado con la policía y ordenó la “cacería” de su predecesor, Juan Ramón Quintana.

“¿Por qué es cacería? Porque es un animal que está matando gente”, agregó Murillo.

Áñez necesita el reconocimiento de más bolivianos, estabilizar el país y convocar nuevas elecciones en el plazo de 90 días, reconstruyendo el país tras semanas de protestas violentas contra Morales por el resultado de las polémicas elecciones.

“Si el movimiento social indígena ve esto como un esfuerzo de la vieja élite para restaurar el viejo orden en la Sociedad boliviana, creo que esta es la receta para un enorme conflicto político”, señaló Kenneth Roberts, profesor de gobierno en la Cornell University en Ithaca, Nueva York.

El secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, anunció que enviará a Jean Arnault, su enviado especial, a Bolivia para tratar de encontrar una salida a la crisis. Arnault viajó al país el jueves, explicó el portavoz del organismo, Stephane Dujarric.

En Brasil, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, dijo en una cumbre del grupo de países emergentes BRICS, que la situación en Bolivia es alarmante.

“No tienen ningún liderazgo. Es similar a la situación en Libia, aunque no hay una intervención armada directa. Sin embargo, el país está rozando el caos”, señaló Putin.

Por otra parte, el gobierno interino acompañó el jueves a reporteros a una visita por el edificio de oficinas presidenciales de 29 plantas y con un helipuerto construido por Morales, y que sus rivales criticaron por ser uno de sus excesos. En la planta 24, la vacía suite presidencial tiene un mural que incluye a líderes como Nelson Mandela y Fidel Castro; una sala de lectura con varias biografías de Morales; unas pocas prendas en la habitación principal, y un jacuzzi.

Morales cambió la política de este país gobernado durante décadas por descendientes de europeos de tez más clara al revertir la profunda desigualdad. La economía creció con fuerza gracias a la subida del precio de las materias primas. Además, promulgó una nueva Constitución que creó un Congreso con escaños reservados para minorías indígenas y de permitir el autogobierno de las comunidades nativas.

Aunque algunos de sus seguidores se mostraron descontentos por su insistencia en aferrarse al poder, Morales sigue siendo una figura popular, especialmente entre los aymara, la etnia a la que pertenece.

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