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Lo sedujo, se casó, lo asesinó y cobró la pensión

INSÓLITO

El Clarín.- Hay un viejo dicho que dice: "nunca es tarde para volver a enamorarse". Esto lo puso en práctica Juan Manuel Villalba, un policía retirado de 53 años de Río Segundo, un municipio de la provincia de Córdoba, Argentina. La vida le dio una nueva oportunidad de llenar su corazón de amor, al conocer a una joven 27 años menor que él. Su nombre: Mirta Susana Acuña.

Juan estaba separado de su mujer y tenía cuatro hijos. Mirta tenía dos hijas pequeñas de un matrimonio anterior. Ambos se conocieron en el 2003, en el tranquilo y terruño pueblo de Río Segundo. Todo era felicidad en la vida del policía retirado, pues la llegada de Mirta le había dado color a su existencia. Se entregó en cuerpo y alma a su nueva relación, tanto así, que al poco tiempo de conocerla, se fueron a vivir juntos en compañía de las hijas de Mirta. Todo era color de rosa. A Juan solo le faltaba cantar "Amorcito corazón" como Pedro Infante en su película 'Nosotros los pobres'. Luego de cuatro meses de una vida supuestamente feliz y de haberse casado al poco tiempo de conocerse, aquel tórrido romance dio un giro brutal.

Fue la noche del pasado 14 de mayo de 2009, cuando a la comisaría de la comunidad de Río Segundo, llegó una mujer asustada, angustiada, agitada y preocupada. Pedía ayuda a gritos. Era Mirta, quien pedía a las autoridades policiacas la ayudarán a buscar a su esposo. "Salió a fumar y desapareció. Nunca más volvió", expresó casi llorando la mujer. Los agentes policiacos en un dos por tres acudieron al llamado, pues les preocupaba la extraña desaparición de su ex-colega policiaco.

Juan fue buscado hasta por debajo de las piedras. Por más que buscaban, las autoridades policiacas no lo encontraban. Hasta parecía que se lo hubiese tragado la tierra. Pasaron cinco largos días. Mirta recibió una llamada telefónica. La policía de Río Segundo, solicitaba su presencia en la comisaría. Un cadáver fue encontrado. Tenía que ir a identificarlo. Efectivamente era Juan Manuel, tenía un disparo en la nuca, un fuerte golpe en la espalda y estaba cubierto con una sábana. Había sido hallado a orillas de un camino de terracería que comunica de Río Segundo al poblado de Lozada, oculto entre unos matorrales.

Al llevarse a cabo las investigaciones, salió a la luz que Mirta había sido la asesina de su propio esposo. De su parte no había amor, desde el principio todo era interés económico. Cuando la mujer conoció a Juan, él estaba en trámites de divorcio. Mirta insistió mucho, a cada momento que tramitará su divorcio; para agilizar el proceso, Mirta le pidió ayuda a un primo que es abogado. Una vez que Villalba estaba legalmente soltero, Mirta Acuña insistió en que se casaran y dos meses después, el 6 de marzo del mismo año, contrajeron matrimonio. A las pocas semanas de casados, el flamante marido contrató un seguro de vida por 19.500 pesos, cuya beneficiaria sería su actual esposa. Hace unos días, 'la viuda negra' fue condenada a prisión perpetua por un tribunal de Córdoba, Argentina. Fue declarada culpable del homicidio doblemente calificado por el vínculo marital y por alevosía, debido a que mató a Juan cuando estaba indefenso: dormido en la cama donde se demostraban su amor.

La noche en la que misteriosamente desapareció Juan, él se había enterado de un infidelidad por parte de Mirta. Descubrió que en enero de 2009, cuatro meses antes de ser asesinado, su esposa Mirta, fue encontrada teniendo relaciones sexuales dentro de un automóvil. 'La viuda negra' tenía un amante: Walter Torres de 39 años de edad. Ante esto, Juan estaba dispuesto a terminar la relación con Mirta, con lo que también terminaría el vínculo económico. Con la muerte de su marido, Mirta ya percibía la pensión del ex policía. Además, tenía una casa y una moto a su nombre. Pero para poder cobrar el seguro de vida, debía aparecer el cuerpo. Un oportuno llamado anónimo, realizado presuntamente por su amante Walter Torres, alertó dónde podían hallarlo.

"Ella lo estaba desapoderando de todos sus bienes. Entonces, se confabuló con su amante y lo mataron", advirtió Carlos Nayi, abogado de los hijos de la víctima. Las autoridades al condenar a Mirta, resumieron lo siguiente: sedujo a Juan Manuel; hizo que se divorciara. Se casó. Contrató un seguro y lo asesinó. Finalmente cobró el seguro de vida y la pensión del ex policía. Pero su plan no tuvo el final que esperaba. La descubrieron y la condenaron a prisión perpetua. Walter Torres fue condenado a cinco años de cárcel por encubrir el crimen.