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Mata a golpes a su ex pareja, está libre y de vacaciones

En 2008 asesinó a su esposa y dejó abandonada a su beba junto al cuerpo y ahora no puede vivir sin la niña

Después de asesinar a Adriana Zambrano, ahora busca llevarse a su hija de vacaciones.

Argentina.- La mató a patadas, a golpes en la cara y le partió el cráneo con un instrumento de metal utilizado por los albañiles, y finalmente le dejó encima de su cuerpo a su hija de nueves meses de edad, y ahora después de dos años y medio busca llevarse a la niña de vacaciones.

Lo anterior solamente es un breve resumen del caso de la joven Adriana Zambrano que fue asesinada hace nueve años por su expareja José Manuel Alejandro Zerda, quien dijo primero que los habían asaltado, pero después fue encontrado culpable de "homicidio preterintencional".

Pese a que fue declarado culpable y lo condenaron a cinco años de prisión, salió en la mitad de ese tiempo y ahora, como cualquier padre separado, tiene un régimen de visitas y hasta pidió llevarse a su hija de vacaciones.

Adriana Zambrano fue asesinada en 2009 y junto a su cádaver quedó su hija de nueve meses. Foto: Infobae.

El 13 de julio de 2008 era domingo. Ese día Zerda fue a buscar a la beba y un rato después empezó a llamar reclamando un biberón a Adriana que había olvidado mandarle. La mujer fue hasta su domicilio a llevársela pero al llegar encontró la muerte.

"Él la molió a palos. Le pegó patadas, piñas y le partió el cráneo con un nivel de albañilería con punta de rombo", recordó la hermana de la víctima, Mercedes.

Llamó a la policía, denunció un robo inexistente, dejó el cuerpo al lado de su pequeña hija y se fue.

La Justicia consideró que había sido un "homicidio preterintencional"; es decir, cuando una persona intenta causar un daño -que no es el de matar- a alguien y le termina ocasionando la muerte. "Dijeron que la mató sin querer; es decir, la empujó, cayó mal y murió", señaló Mercedes.

La marca del asesino: a la mujer descuartizada en Córdoba le habían grabado una palabra en la espalda a punta de cuchillo

No existía entonces la figura del femicidio. Tampoco la familia creyó que fuera necesario recurrir a los medios y difundir el caso para conseguir que el culpable tuviera su castigo. La pena fue de cinco años de prisión pero, por una serie de beneficios, dos años y medio después Zerda ya estaba en la calle.

La nena vive hoy con su abuela materna. El padre pidió la tenencia pero se la negaron. Aún así, sí pudo conservar el régimen de visitas por el cual la va a buscar cuatro veces por semana, fin de semana de por medio y comparten las fiestas de fin de año. También compartieron ayer el Día del Padre y hasta mandó una carta documento para poder lleváresela de con él de vacaciones.

Con información de Infobae.