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Modesta, la coronación de Felipe VI

ESPAÑA

MADRID (Agencias, El Universal).— La proclamación del nuevo rey de España, Felipe VI, ante las Cortes Generales españolas tendrá lugar "muy probablemente" el próximo 19 de junio, un día después de que el actual monarca sancione la ley orgánica que contempla su abdicación, según informaron ayer fuentes oficiales.

Ni la Casa del Rey ni el Parlamento han confirmado aún la fecha de esta proclamación y tampoco está confirmado el día en que, previamente, el actual jefe del Estado sancionará la ley orgánica de abdicación en su hijo, el príncipe Felipe, en la solemne ceremonia prevista a tal fin en el Palacio Real.

Fuentes de la Casa del Rey explicaron ayer que, una vez que el Congreso ha decidido que debatirá dicha ley orgánica en lectura única el próximo día 11, sólo queda esperar a que el Senado fije fecha para el pleno en el que votará esta misma norma, requisito imprescindible para consumar la abdicación de Juan Carlos I.

Tras ser aprobada por la Cámara Alta, "lo lógico", según las mismas fuentes, es que seguidamente se celebre el acto de sanción en el Palacio Real y, al día siguiente, la proclamación del nuevo rey en el Congreso de los Diputados, en sesión solemne de ambas cámaras.

La proclamación del rey Felipe VI de España se alejará de las coloridas ceremonias que se vieron en otros países de Europa: la presencia de mandatarios extranjeros y representantes de otras monarquías fue excluida ayer por la casa real española. "No hay tiempo ni sitio en las tribunas del Congreso" para invitados de fuera, dijo un portavoz de la casa real española.

Por el carácter aconfesional del Estado, tampoco habrá una misa, como sí ocurrió cuando fue proclamado Juan Carlos el 22 de noviembre de 1975, dos días después de la muerte del dictador Francisco Franco. Antes de la proclamación, el Congreso de los Diputados y el Senado deben aprobar la ley que regula la abdicación de Juan Carlos, de 76 años. La cámara baja lo hará el 11 y la alta, seguramente la semana siguiente.

Entonces será el propio Juan Carlos el que sancione la ley con su firma en una ceremonia en el Palacio Real, en el centro de Madrid, y al día siguiente se celebrará la proclamación en el Congreso de los Diputados, que comenzó ya a prepararse para la ceremonia. Arrancará entonces el reinado de Felipe VI, de 46 años, que la casa real se esfuerza en subrayar que no supone una nueva era, sino continuidad y estabilidad. "La nueva etapa en la historia de España se inició en 1975 con don Juan Carlos, cuando pasamos de 40 años de dictadura a 40 años de democracia".

El día de su proclamación Felipe VI pronunciará un discurso en el que fijará las líneas básicas que regirán su reinado. Julio y agosto los dedicará junto a la reina Letizia a viajar por España y por países vecinos en su presentación oficial como reyes. Según apuntó ayer el portavoz de la casa real, es muy probable que entre esos primeros destinos estén Francia, Marruecos y Portugal. Lo que es seguro es que viajarán el 4 de agosto a Bélgica para los actos del centenario del comienzo de la Primera Guerra Mundial.

Una de las cosas que tienen que aclararse tras la proclamación del nuevo rey es la protección legal del antiguo. La casa real española defendió que tendría que tener aforamiento, el privilegio de responder ante un alto tribunal y no en un tribunal ordinario en caso de tener que rendir cuentas a la Justicia. Sería de "sentido común, para evitar disparates", dijo el portavoz.

Como rey gozó de la inmunidad que le da la Constitución. Al dejar el trono perderá el blindaje, aunque no retroactivamente, y tendrá que responder como cualquier otro ciudadano ante la Justicia.

El aforamiento no supondría inmunidad, sino que respondería ante el Tribunal Supremo. Los altos cargos institucionales y los parlamentarios nacionales y regionales, entre otros, gozan de aforamiento en España, en total unas 10 mil personas.

El aún rey Juan Carlos de España no perdió su conocido sentido del humor tras presentar su abdicación el lunes y ayer volvió a dar muestra de él al hablar de ir pidiendo permiso a su hijo, el futuro rey Felipe VI. "El año que viene tendré que pedirle permiso al príncipe para seguir dando becas", dijo el monarca, en la entrega de unas becas de posgrado a estudiantes en Madrid.