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Muertos y heridos por intensos combates en Trípoli

Siete miembros de las milicias afines al Gobierno en Trípoli (GNA) murieron anoche en combates

Por  EFE

Trípolí.- Siete miembros de las milicias afines al Gobierno reconocido por la ONU en Trípoli (GNA) murieron anoche en combates con fuerzas bajo el mando del mariscal Jalifa Hafter, hombre fuerte de Libia, en torno a la localidad de Al Zahra y el eje de Al Rabia, que conduce al antiguo aeropuerto internacional de la capital, posición estratégica que codician ambos contendientes, informaron hoy a Efe fuentes de Seguridad.

"El enemigo trata de avanzar por tierra. Lograron destruir tres cañones de las fuerzas del GNA. Murieron siete soldados y otros quince resultaron heridos", admitió la fuente.

El portavoz oficial de la citada fuerza, Mohamed Guenono, afirmó por su parte que milicias fieles al gobierno sostenido por la ONU en Trípoli destruyeron una caravana logística de las fuerzas de Hafter en los alrededores de la ciudad de Gharyan, situada a 60 kilómetros al sur de Trípoli y base de operaciones del mariscal.

"Nuestras fuerzas también bombardearon la zona de Kasr ben Ghachir (próxima al aeropuerto internacional). Violentos combates se libraron también en la zona de Heera", vecina a Gharyan", reveló el portavoz sin aportar otros detalles.

El sur de Trípoli es escenario de combates diarios desde que el pasado 4 de abril tropas lideradas por el mariscal Hafter, tutor del Ejecutivo establecido en la ciudad oriental de Tobruk, levantara un cerco para expulsar al gobierno sostenido por la ONU desde 2016 en la capital.


Desde entonces, los enfrentamientos han causado más de 500 muertos, más de 3.000 heridos y obligado a más de 30.000 personas a convertirse en desplazados internos, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los combates han afectado igualmente a los miles de migrantes irregulares que están confinados en centros de detención de Trípoli, y a los que se intenta trasladar a lugares más seguros en el norte de la ciudad.


La batalla por el control de la capital, que de ganar Hafter le concedería prácticamente el control absoluto del país, ha puesto de relieve la compleja red de injerencias extranjeras que padece Libia desde la revolución que en 2011 acabó con la dictadura de Muamar al Gadafi.

Desde entonces, Libia es un estado fallido, víctima del caos y de la guerra civil, con dos gobiernos enfrentados en la actualidad: uno fruto del plan de paz fallido propuesto por la ONU en 2015, y que a duras apenas controla Trípoli y algunas poblaciones en el oeste.

Y otro liderado por el mariscal Hafter, que tutela el Parlamento de Tobruk, domina todos los recursos petroleros y controla prácticamente el 70 por ciento restante del territorio nacional.

Del conflicto político se benefician redes mafiosas dedicadas al contrabando de armas, combustible y personas -que se han convertido en el verdadero motor de la economía nacional- y diversos grupos yihadistas