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"El abuso pasaba muy temprano, cuando mi mamá dormía"

Fue violada durante 5 años en San Nicolás, Argentina por su padrastro que fungia como obispo 

  • abuso sexual

Por El Debate

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San Nicolás.- Johanna Rabbia, apariencia de una adolescente de algunos 16 años por su cara infantil, lleva un contraste en su rostro angelical con el infierno que ha vivido desde los 12 años. 

Hoy, con 22 años, Johanna decidió alzar la voz que por cinco años calló, pues denunció el abuso del que fue víctima por un obispo, mismo que era su padrastro.  

LA HISTORIA  

A la edad de 12 años, su madre, una enfermera separada y con seis hijos, llegó a la comunidad de San Nicolás para unirse a la iglesia de mormones, allí, encontró fortaleza y fe pra seguir adelante con sus hijos, conoció a Carlos Escalante, obispo del que se enamoró y se casó con él en 2008 en un acto religioso.  

"Él vino a vivir a casa, y siempre tuvo esa conducta conmigo, desde los primeros días. Era como dos personas diferentes, era incomprensible para mí. Cuando estaba mi mamá presente, estaba todo bien. Pero cuando ella no estaba, y sobre todo cuando no estaba ninguno de mis hermanos, era un infierno" menciona Johanna.  

En un principio el obispo tenía actitudes "raras" hacia la adolescente de aquel entonces, pero después comenzó el abuso sexual.  

Entre lágrimas, Johanna narra su historia.

"Era imposible para mí decirle a alguien que él era malo, porque no se veía así delante de otros. El abuso pasaba muy temprano, cuando mi mamá dormía. Él entraba a mi dormitorio. O cuando ella trabajaba. Y no había nadie en la casa. Yo volvía del colegio y estábamos solos". 

Rabbia detalla que Escalante la amenazaba con tocar sus partes y al paso del tiempo los amenazas se volvieron hechos, hasta que comenzó a accederla vaginalmente en su habitación cuando su madre dormía o no había nadie en casa. 

"Durante mucho tiempo creí que lo que me hacía era normal, que les pasaba a todas las chicas de la Iglesia. Siempre lloraba en la escuela, quería contarlo, el cuerpo me estaba diciendo que algo estaba mal, pero no podía". 

En público, el obispo leía las sagradas escrituras y en privado simplemente era un depravado.  

"Por un lado me enseñaba que no tenía que tener relaciones sexuales con chicos y yo lo cumplía y por otro lado me hacía eso. '¿Por qué me pasa?', pensaba. Sentía culpa. Después entendí que estaba mal, y no sabía qué hacer. No creí que nadie fuera a ayudarme". 

SILENCIOS QUE DAÑAN 

Cuando Johanna juntó valor para poder decirle a su madre lo que realmente sucedía. una larga carta - dice- porque me resultaba más fácil. Lo decidí cuando me enteré de que lo que me hacía a mí también lo había empezado a hacer con mi hermana".  

La religión que dio la espalda. 

La reacción de la madre no fue del todo aceptable, pues justifica Johanna, sintió confusión. Es que es difícil aceptarlo, creo. Él estaba avalado por la Iglesia. Para una persona que cree en algo, es muy fuerte cuestionar una palabra santa". 

Cuando se madre llevó la carta a la iglesia, hicieron caso omiso pues le dijeron que las familias eran eternas para la Iglesia, que "lo de ellos había sido sellado y que por eso no era conveniente que se divorciaran. Le recomendaron que siguiera viviendo en mi casa, y por eso siguió. Ese fue el consejo del líder del presidente de la estaca, grupo de iglesias Roberto Buron".   

Sin embargo, un consejo de sumo de sacerdotes realizaron una reunión para indagar sobre el caso y tomar decisiones por lo que "él obispo admitió su culpa y finalmente lo excomulgaron, pero no me ofrecieron apoyo. Son hombres y adultos. Decidieron no exponerlo". 

Por lo que lejos de recibir sanción, Johanna fue castigada por la iglesia. 

En marzo de 2015, tomó la determinación de realizar la denuncia penal, Escalante fue procesado por abuso sexual simple agravado reiterado abuso sexual con acceso carnal agravado reiterado en concurso real, a pesar de ello, se encuentra en libertad y vive con los hijos de su anterior matrimonio. 

SECUELAS  

Johanna fue víctima de un falso cariño, el que le dejó marcas profundas:  "Tengo trastorno de angustia generalizado. No puedo dormir. Mi psiquiatra me recomendó que suspendiera mis estudios de Medicina en Rosario". 

El demonio vestido de "santo".

Ahora solo piensa en una sola cosa: "Que vaya a la cárcel. Que no haga más daño, que lo alejen de las personas normales. Las pericias dicen que es potencialmente peligroso y sin embargo no está preso ". Tampoco duda cuando dice que la Iglesia de la que formó parte toda la vida encubrió al abusador. "Cuando uno es un adulto y hay un delito hacia un niño uno tiene que protegerlo. No les importó, tuvieron una actitud negligente y pasiva. Siento que no les interesa el bienestar de ningún chico". 

Con información de Todo Noticias. 

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