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Pedro Sánchez descarta mano dura ante protestas en Cataluña

La policía también informó de enfrentamientos en Gerona, una localidad próxima a la frontera francesa

Por  AP

El presidente interino del gobierno español, Pedro Sánchez, pronuncia un mensaje sobre la agitación en Cataluña, en el Palacio de la Moncloa, en Madrid, el miércoles 16 de octubre de 2019. (AP Foto/Paul White)

El presidente interino del gobierno español, Pedro Sánchez, pronuncia un mensaje sobre la agitación en Cataluña, en el Palacio de la Moncloa, en Madrid, el miércoles 16 de octubre de 2019. (AP Foto/Paul White)

BARCELONA (AP) — Los enfrentamientos entre manifestantes y la policía en Cataluña durante tres días consecutivos no provocarán que las autoridades adopten medidas drásticas, afirmó el miércoles el presidente interino del gobierno español Pedro Sánchez, mientras se registraban nuevos disturbios en Barcelona.

El gobierno español responderá con “la firmeza serena de nuestra democracia”, “la unidad de los partidos políticos” y “la proporcionalidad en la respuesta a la violencia”, dijo Sánchez en un discurso televisado.

Mientras Sánchez emitía su postura, decenas de miles de manifestantes chocaban con policías antidisturbios en Barcelona, donde algunos inconformes incendiaron barricadas y vehículos en las calles, y lanzaron piedras, botellas y petardos contra la policía.

La policía también informó de enfrentamientos en Gerona, una localidad próxima a la frontera francesa.

La violencia estalló en Cataluña después de que el Tribunal Supremo de España sentenció el lunes a nueve dirigentes separatistas catalanes a largas penas de cárcel por su participación en la intentona separatista de octubre de 2017.

En los últimos tres días, los enfrentamientos han dejado más de 200 personas lesionadas, incluidos policías. La policía efectuó el martes 29 arrestos.

Muchas personas en Cataluña pugnan desde hace tiempo por separarse de España y convertirse en un nuevo país europeo. Las manifestaciones han sido pacíficas en su mayoría, pero no siempre.

Las protestas del miércoles tuvieron el patrón de las de días anteriores: multitudes se congregaron durante el día para obstruir arterias y efectuar marchas a fin de exigir la independencia. Después de la puesta del sol, las movilizaciones derivaron en actos de violencia.

En el centro de Barcelona, los manifestantes lanzaron centenares de rollos de papel higiénico de color blanco al aire en una muestra de su molestia por las condenas de prisión. Los organizadores dijeron que los rollos de papel fueron arrojados porque hay mucho que limpiar.

Sánchez responsabilizó de los disturbios a “grupos violentos organizados” que buscan que “caigamos en sus provocaciones y alimentemos una espiral violenta”.

Sánchez sostuvo consultas sobre la agitación en Cataluña con otros líderes políticos nacionales en Madrid.

Ante la proximidad de las elecciones generales del 10 de noviembre, algunos de los rivales políticos de Sánchez le exigieron que adopte medidas enérgicas en la conflictiva región.

Una organización que representa a los negocios en el centro de la capital catalana, llamada Barcelona Abierta, señaló que la violencia ha ocasionado “pérdidas considerables” y “dañado profundamente” la imagen del popular destino turístico en el extranjero.

Pere Ferrer, director de la policía regional de Cataluña, calificó de “intolerable” la violencia callejera.

“La situación es muy, muy difícil, pero la policía tiene los medios que necesita para lidiar con ella”, indicó en conferencia de prensa.

Otras protestas están programadas para los próximos días después de que los separatistas anunciaran que no cejarían en su campaña independentista.

Feliu, un jubilado que caminó 20 kilómetros (12 millas) de la localidad norteña de Berga y pidió ser identificado sólo con su nombre de pila debido a la delicada situación, dijo que no estaba de acuerdo con la violencia, pero que la consideraba como una forma de llamar la atención.

“Si los extranjeros nos ven protestando pacíficamente todo el tiempo, podrían pensar que no pasa nada o quizás ni siquiera se fijen en nosotros”, comentó el hombre de 68 años.