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Rescatistas peinan el lugar donde cayó jet malasio

ROZSYPNE

Ucrania, (AP).- Un avión malasio, derribado por lo que agentes de inteligencia estadounidenses creen era un misil tierra-aire, sembró un campo ucraniano de cuerpos y restos, dejando a los investigadores tratando de descubrir qué había ocurrido mientras rescatistas, policías e incluso mineros de carbón peinaban el lugar.

Por segunda vez en cinco meses, Malaysia Airlines perdió un avión lleno de pasajeros extranjeros, una coincidencia aparentemente impensable.

La causa de la caída no estaba clara en un primer momento. Ucrania ha acusado a separatistas pro rusos que controlan la zona de haber derribado el avión, que volaba de Ámsterdam a Kuala Lumpur con 298 personas a bordo. Los rebeldes lo niegan.

Mineros de carbón fuera de servicio se sumaron el viernes por la mañana a las tareas de búsqueda en los campos cerca de la localidad rebelde de Hrabove, en la región de Donetsk del este de Ucrania, a unos 40 kilómetros de la frontera rusa, donde los combates se han prolongado durante meses.

Grandes fragmentos del Boeing 777, con los colores rojo, blanco y azul de la aerolínea, yacían en un campo.

La cabina y una de las turbinas se encontraban en torno a un kilómetro (más de media milla) de distancia, y los residentes del lugar dijeron que la cola había caído a unos 10 kilómetros (seis millas), indicando que probablemente la nave se rompió antes de llegar al suelo.

Un periodista de la Associated Press vio cadáveres y restos humanos repartidos por el campo a las afueras de la localidad de Rozyspne, a unos 4 kilómetros (2,5 millas) de donde se estrelló la nave.

Fuentes de inteligencia estadounidenses creen que un misil tierra-aire derribó el avión, pero aún están trabajando en determinar quién disparó el proyectil, y si procedía del lado ucraniano o ruso de la frontera, indicó un oficial estadounidense.

El primer ministro malasio, por su parte, dijo que el avión no había emitido señal de socorro antes de caer, y que la Organización Internacional de Aviación Civil había declarado segura la ruta del vuelo.

Más de la mitad de los pasajeros a bordo -154 personas- eran ciudadanos holandeses, y 43 eran malasios, incluyendo a los 15 miembros de la tripulación. También había 27 australianos y 12 indonesios. Entre las víctimas había tres niños pequeños.

El presidente ucraniano, Petro Poroshenko, describió el suceso como un "acto de terrorismo" y exigió una investigación internacional. Insistió en que sus tropas no habían derribado el avión.

Los rebeldes han reivindicado esta semana el derribo de dos aviones militares ucranianos.

En Kuala Lumpur, varios parientes de los pasajeros del vuelo acudieron al aeropuerto internacional.

Una afectada Akmar Mohamad Noor, de 67 años, dijo que su hermana mayor iba a visitar a la familia por primera vez en cinco años. "Me llamó justo antes de embarcar en el avión y dijo `te veo pronto'", dijo.

Varios terapeutas atendían a unos pocos familiares en una zona del aeropuerto, protegidos de una horda de periodistas. Una mujer salió entre lágrimas y fue escoltada hasta la salida por un agente de seguridad sin hacer declaraciones.

Los servicios secretos ucranianos divulgaron lo que describieron como dos conversaciones telefónicas interceptadas que demostraban que los rebeldes eran responsables. En la primera llamada, según los servicios de seguridad ucranianos, el comandante rebelde Igor Belzer dice a un agente de inteligencia ruso que las tropas rebeldes han derribado un avión. En la segunda, dos combatientes rebeldes --uno de ellos en el lugar donde se estrelló la nave- dicen que el ataque fue obra de una unidad insurgente unos 25 kilómetros (15 millas) al norte del lugar.

Ninguna de las grabaciones pudo ser verificada de forma independiente.

Por su parte, la agencia rusa de noticias Interfax citó a Sergey Kavtaradze, representante especial de la República Popular de Donetsk, negando la autenticidad de las grabaciones.

El presidente, Barack Obama, describió el suceso como una "terrible tragedia" y habló por teléfono con el presidente ruso, Vladimir Putin, así como con Poroshenko. Reino Unido pidió una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre Ucrania.

Más tarde, Putin responsabilizó a Ucrania por el suceso, pero no abordó la cuestión de quién podría haber derribado el avión, ni acusó a Kiev de haberlo hecho.

En Naciones Unidas, el embajador ucraniano Yuriy Sergeyev dijo a la AP que Rusia proporcionó a los separatistas un sofisticado sistema de misiles y por lo tanto Moscú es responsable, junto con los rebeldes.

La crisis ucraniano comenzó después de que el presidente pro ruso Viktor Yanukovich fuera derrocado en febrero por un movimiento de protesta de ciudadanos descontentos por la corrupción y que querían lazos más estrechos con la Unión Europea. Después, Rusia se anexionó la península de Crimea, en el sur de Ucrania, y las regiones ucranianas pro rusas del este empezaron a ocupar edificios oficiales y reclamar la independencia. Moscú niega las acusaciones occidentales de que esté apoyando a los separatistas o alentando las revueltas.

Kenneth Quinn, de la Fundación de la Seguridad Aérea, dijo que una coalición internacional de países debería liderar la investigación. Los expertos en seguridad temen que la investigación se vea afectada por consideraciones políticas dado que el avión cayó en un territorio disputado de Ucrania.