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Roya del café alcanza zona alta de centroamérica

FRAIJANES

Guatemala (AP).- Durante años, la pequeña parcela de plantas de café de Hernán Argüeta pareció inmune al hongo que se propagaba por el resto de Centroamérica. La enfermedad transmitida a través del aire que daña las plantas de café, manchando sus hojas y ocasionando que se marchiten y caigan, no logró hacer mucho daño en las frías alturas de las montañas de Guatemala.

Pero el clima cambió.

Las temperaturas aumentaron en las tierras altas y las manchas amarillentas se esparcieron en las plantas de Argüeta. Desde que se detectó la tendencia del calentamiento en 2012, el agricultor, de 46 años, dijo que su familia pasó de recolectar mensualmente una docena de sacos de 45 kilogramos (100 libras) de granos de café a sólo cinco.

Ahora, Argüeta está entre los miles de caficultores de la región que luchan contra el hongo llamado "roya del café" con la esperanza de que podrán continuar suministrando los aromáticos y suaves granos de cafeto arábigo que tanto disfrutan los amantes del café en todo el mundo. Pero al no existir una cura contra el hongo, y al esperarse que las condiciones climáticas favorezcan su propagación, se están preparando para una batalla dura y larga con el fin de sobrevivir.

Argüeta, al igual que muchos agricultores, está reemplazando sus antiguos árboles con nuevas plantas de café que resistan mejor la roya, y podando los árboles existentes con la esperanza de que brote follaje nuevo. Sin embargo, pasarán dos o tres años antes de que las plantas nuevas produzcan las cerezas rojas brillantes que contienen los valiosos granos. Argüeta ha tenido que conseguir trabajos de construcción para sostenerse.

"Nos tocó trabajo por otros medios", dijo.

La roya del café atacó por primera vez a Centroamérica en la década de 1970. Durante varias décadas, los cultivadores del grano simplemente hacían frente a la plaga y a la disminución en el rendimiento. Pero al extenderse la roya a las tierras altas, el problema exigió acción. El año pasado, Guatemala declaró una emergencia nacional, y funcionarios calcularon que la roya había afectado 70% de los cultivos del país.

En el vecino El Salvador, la tasa de infección es de 74%, según la Organización Internacional del Café (ICO por sus iniciales en inglés), con sede en Londres. En Costa Rica la afectación es de 64%; en Nicaragua de 37% y en Honduras de 25%.

En su informe de abril, la ICO dijo que el precio promedio para el café llegó a su nivel más alto en dos años -más de 1,70 dólares por libra-, en momentos en que analistas del mercado están preocupados por la producción en Brasil, donde una sequía severa está afectando las cosechas del productor más grande del mundo, y se espera que un patrón climático relacionado con el fenómeno de El Niño dañará más el suministro en toda la región.

La propagación de la roya ha motivado que los productores adopten nuevas medidas, como la "resepa", la práctica de podar toda la vegetación afectada de los árboles con la esperanza de que crezca con mayor energía. Además están utilizando fungicidas e instalando cubiertas que proporcionen sombra, lo cual parece ayudar a que se mantenga a raya al hongo.

La roya también ha golpeado el sureste de México, que produce mucho del café que crece a la sombra en la región, y donde el gobierno ha preparado un amplio proyecto de replantación.

"Tenemos cafetales que están viejos, no productivos. Que tienen incluso 40 años no podados", dijo Belisario Domínguez Méndez, director general de Productividad y Desarrollo de la Secretaría de Agricultura.

"La roya es un buen pretexto, por supuesto, para transformar el rostro del café en el país", agregó, al tiempo que señaló que el gobierno tiene la intención de reemplazar aproximadamente 20% de las plantas de café cada año, y espera haber reemplazado todas en cinco años.

"Pero la roya es un tema de manejo, de control, Tenemos más de 30 años conviviendo con ello y vamos a seguir viviendo con ella los años que nos quedan adelante", señaló Domínguez.

En El Salvador, Claudia Herrera de Calderón está preocupada por la herencia de su familia, dos cultivos de café en las montañas cerca de la frontera guatemalteca. Ha estado podando plantas en las dos parcelas, las cuales totalizan aproximadamente 500 hectáreas (1.200 acres), y rociando fungicidas. Pero ha sido insuficiente.

"Se nos viene una situación de cambio climático como el que estamos viviendo, lluvias, sequías... y si continúa esto de la roya, entonces básicamente estamos viendo que va a haber la necesidad de hacer la renovación completa de la plantilla; que sea resistente a la roya, quiere decir: arranque de árbol y plantación nueva", dijo Herrera.

Con poca ayuda del gobierno, y con sus parcelas abajo del punto de equilibrio, ella ha tenido que despedir trabajadores y carece de los fondos necesarios para replantar. Y debido a que el hongo se propaga tan fácilmente, las medidas de precaución deben ser aplicadas por todos, o una finca simplemente infectará a la siguiente.

"Ahora todas las fincas están infectadas, y las que hemos hecho los trabajos con aspersiones de fungicidas nos vemos en el problema que las (fincas) vecinas son las que no tienen nada de haber hecho control fitosanitario", agregó.

Con muchos poblados rurales que dependen de la producción de café, analistas temen una pérdida generalizada de empleos. Productores en las tierras altas de Guatemala han perdido, en promedio, entre una tercera parte y 60% de su ingreso en el último año, según las Naciones Unidas. La Asociación Nacional de Café de Guatemala, conocida como Anacafé, dice que se han perdido cerca de 100.000 empleos directos relacionados con el grano.

La ONU está proporcionando ayuda alimentaria de emergencia a 14.000 hogares guatemaltecos que han perdido ingresos debido a la roya. No obstante, eso representa menos de 10% de los 160.000 hogares que según la agencia de nutrición del gobierno necesitan esa ayuda.

Sin embargo, Argüeta no se ha rendido. Así como ha podado sus árboles existentes, con la esperanza de obligarlos a comenzar de nuevo, está listo para empezar otra vez.

Un día reciente en Fraijanes, un poblado al sureste de Ciudad de Guatemala, él y otros cultivadores se formaron para recibir nuevas plantas de semillero resistentes a la roya que está entregando el gobierno.

"Con esta variedad va a ser mejor", dijo Argüeta. "Esta variedad no la afecta la roya, y es una gran bendición".