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Putin, adorado en Rusia y odiado en el Occidente

En  Occidente se le acusa de anexar territorios y de interferir en las elecciones de otros países, mientras que en Rusia es un presidente querido y apoyado. 

Por: El Debate

Putin. Foto: EFE.

Putin. Foto: EFE.

Mundo. Aborrecido en Occidente, donde se le acusa de anexar territorios y de interferir en las elecciones de otros países, Vladimir Putin es en Rusia un presidente querido y apoyado, que seguramente conseguirá un nuevo mandato en las elecciones del próximo domingo.

Según el instituto público VTSIOM, Putin tendría el 70% de intención de voto a pesar de que sus detractores denuncien que consolidó su poder controlando a los medios y reduciendo las libertades públicas durante sus 18 años en el poder.

Su principal opositor, Alexéi Navalni, fue declarado inelegible hasta 2024 por sus condenas judiciales, organizadas según él por el Kremlin.

Pero para millones de rusos, Vladimir Putin es el hombre que trajo estabilidad al país luego del caos político y económico de los años 90, y que restauró la autoridad y el papel de Moscú en la arena internacional, perdidos tras la humillante caída de la URSS.

"Putin es un espejo y cada uno ve en él lo que desea", señala a la AFP el analista político Konstantin Kalatshev.

"Para algunos, es el hombre que volvió a enderezar a Rusia, restauró las Fuerzas Armadas y la industria militar. Para otros mejoró el nivel de vida y se aseguró que reciban a tiempo sus pensiones".

Pero para múltiples países occidentales es lo opuesto. Putin copa los titulares de la prensa generalmente como el representante del mal absoluto.

"El hecho de que sea considerado como el principal enemigo de Occidente es el reconocimiento de su estatuto de principal hombre político", observa Kalatshev. "Si tienen miedo es que lo respetan".

'Un presidente fuerte para un país fuerte'

En el extranjero, la reputación de Putin se vio dañada por el papel de Rusia en el conflicto ucraniano, por lo que Estados Unidos y la Unión Europea impusieron sanciones a partir de 2014.

También se critica a Rusia por su apoyo militar al régimen sirio de Bashar al Asad, o la revelación de un amplio sistema de dopaje de atletas rusos por lo que fueron excluidos de los Juego Olímpicos de 2018.

Para Putin, todos estos reproches muestran en realidad que la idea de una Rusia con poder molesta en Occidente. Es justamente el lema de su campaña: "Un presidente fuerte para un país fuerte".

A principios de marzo en un discurso ante la Duma, Putin presentó las nuevas armas "invencibles" de Rusia, lanzando a los occidentales: "¡Escúchennos ahora!"

El presidente aprovecha el papel que le otorgan y alrededor del cual los occidentales "se consolidan y movilizan", afirmó con una sonrisa cómplice un periodista ruso que interrogaba al presidente en televisión.

Sin otro candidato

Salvo una enorme sorpresa, Putin obtendrá el 18 de marzo un cuarto mandato que lo dejará en el poder hasta 2024. Su rival más peligroso, según los sondeos, es el candidato del Partido Comunista, el millonario Pável Grudinin, que suma casi 8% de la intención de voto.

Putin "utiliza con destreza todo el miedo y los complejos de la población", afirmó Kalatshev, agregando que el principal temor de los rusos es un regreso a la inestabilidad de los años 90.

En la elección de 2012, Putin, que era entonces primer ministro del presidente Dimitri Medvedev, hizo campaña prometiendo mejorar el día a día de los rusos. Pero su mandato se vio afectado por la recesión y una caída del nivel de vida.

Para Navalni, el 70% de intención de voto para el presidente ruso no se explica por un verdadero apoyo a su programa, sino por el sentimiento de que no hay otro candidato.

En el interior del país "dicen que no hay nadie más que Putin, ¡voy a votarlo!", declaró recientemente a la AFP.

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