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Un recién nacido, otra víctima del terremoto en Chile

MUNDO

Un recién nacido, otra víctima del terremoto en Chile

Chile. (AP) El lento restablecimiento de los servicios en Chile y la continua presencia de réplicas tras el terremoto de 8.2 grados de hace tres días han complicado el regreso de la población a sus hogares lo que ha causado la muerte de un recién nacido por estar a la intemperie.

Chile restablecía gradualmente los servicios de agua, combustible, electricidad y otros servicios esenciales en la región norte del país, dijeron las autoridades.

Pero zonas de gente pobre en viviendas dañadas y tiendas de campaña todavía sufrían lo peor del desastre y la muerte por hipotermia de un recién nacido elevó el saldo de víctimas a siete.

La policía reportó que una bebé de seis días de nacido falleció en la calle este viernes a causa de hipotermia. La niña estaba durmiendo en una tienda de campaña en medio de la calle con su madre.

El gobierno emitió una alerta sanitaria de tres meses para las regiones afectadas. La medida garantiza a funcionarios más recursos para evitar la propagación de enfermedades infecciosas al afrontar la basura, agua contaminada y pescados podridos en ciudades portuarias.

"No va a haber ningún problema de abastecimiento de combustible en ninguna de las regiones afectadas por el terremoto y se está restableciendo el servicio de agua potable. Ha alcanzado un puntaje relativamente alto, pero todavía nos resta por avanzar para que todas las ciudades puedan contar con estos servicios", dijo a reporteros el vocero presidencial Álvaro Elizalde en la capital, Santiago, después de que la presidenta Bachelet y su gabinete se reunieron para discutir la emergencia.

Todavía no se han reanudado los servicios de agua, electricidad y otros básicos en Alto Hospicio, una zona pobre en las colinas sobre Iquique que fue una de las más afectadas por el desastre.

Aproximadamente dos mil 600 casas resultaron dañadas ahí y la carretera principal que la conecta con Iquique se encuentra bloqueada por escombros luego de aludes masivos.

"Con el (sismo) de ayer se cayeron más ladrillos y quedé con mi vecina mirando para el otro lado. Se ve y la otra pared tiene grietas gruesas por fuera", comentó Aide Reyes, de 60 años, quien ha estado durmiendo en una tienda de campaña en un campamento improvisado a las afueras de Alto Hospicio con sus hijos y su nieto de un mes.

Le falta pagar nueve cuotas de su departamento, de 20 mil pesos, porque fueron rebajados en el anterior gobierno de Bachelet. Antes pagaba poco más de 100 mil pesos

Sus vecinos compartieron con ella cazuelas para cocinar y la poca comida que tenían. "No tenemos agua desde el primer terremoto; no tenemos luz, estamos comprando el pan al frente (en un pequeño negocio) a tres mil pesos (el triple), un bidón de agua cuesta siete mil. Hemos estado aportando para poder comprar y preparar por grupos", afirmó Reyes.

"No hay pan, hemos estado comprando harina para hacer sopaipillas (masas redondas que se fríen)".

En Iquique, una ciudad portuaria de aproximadamente 200 mil habitantes, pescadores a escala pequeña continuaban recuperando lo poco que quedó de las embarcaciones dañadas por el oleaje ocasionado por el sismo y solicitaron ayuda al gobierno.

Soldados vigilaban supermercados y gasolineras para prevenir pillaje, mientras mucha gente continuaba formada el viernes para conseguir gasolina, agua y comida. La ciudad permanece mayormente en paz y no se ha reportado daños mayores o pérdidas humanas por las continuas réplicas que han sacudido a los chilenos en el norte de la nación, quienes no han podido dormir por el temor.

Las escuelas siguen cerradas y los hospitales sólo están atendiendo emergencias. Cerca de una decena de bebés han nacido en campamentos improvisados atendidos por médicos y comadronas desde el terremoto mayor.