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Vivió muy feliz durante 13 años pero resolvió su secuestro

Todo comenzó con una ida a la escuela cuando tenía 5 años, pero desde ese momento la vida para Julián Hernández no sería la misma

Por: El Debate

Foto: National Center for Missing & Exploited Children

Foto: National Center for Missing & Exploited Children

Cuando el entonces niño Julián Hernández tenía sólo 5 años de edad, su padre Bobby Hernández lo apartó de su madre y se lo llevó, pero 13 años después las cosas cambiarían ya que él mismo fue quien resolvió el caso después de que la policía lo daba por cerrado.

Cuando recién sucedieron los hechos, se suponía que el padre, Bobby, iba a dejarlo en la escuela cuando de pronto decidió tomar un desvío y sucedió que Julián jamás llegó a la escuela; ambos, padre e hijo no regresarían, y los policías sospecharon desde un inicio que Bobby estaba involucrado en el caso del secuestro. 

Julián Hernandez y su padre. Foto: Fiscalía del Condado de Cuyahoga (D)

Se sabría mediante investigaciones que el padre, que tenía la custodia de Julian, había logrado raptar al pequeño desde el estado de Alabama hasta llegar a Ohio, donde optó por cambiar el nombre de su hijo a Jonathan Mangina, y lo mantuvo viviendo bajo un alias para despistar a investigadores y elementos de la policía que se avocaron al caso.

Dado que la persona que lo había “secuestrado” era su propio padre, Julián no tuvo ninguna razón para sospechar que lo habían secuestrado injustamente. Luego, cuando cumplió 18 años, su propia “desaparición” fue un shock.

Pasó mucho tiempo para que Julián lo descubriera ya que el muchacho no dudó en confiar en la historia que su padre había usado como tapadera para justificar su residencia y comportamientos en ese estado.

Julián tuvo muchos problemas, ya que en su último año de universidad tuvo que aplicar para distintas universidades, pero muchas de estas instituciones a las que postulaba tenían muchos impedimentos en corroborar su existencia y sus datos. 

Foto de desaparición de Julián.

El número de seguro social que les dio no coincidía con el nombre con el que él se estaba presentando, que era Mangina.

En lugar de eso, coincidía con un joven de 18 años con apellido Hernández; investigando un poco, se dieron cuenta de que el nombre con el que coincidía el número de seguro social había estado en la lista nacional de niños desaparecidos durante 13 años.

El día en que Julián desapareció, su padre había retirado importantes sumas de dinero de sus cuentas bancarias, y antes de llevar a Julián a su escuela, su madre se dio cuenta que también había tomado algunas pertenencias de Julián.

Todas las señales apuntaban a que su padre lo había secuestrado, pero fueron imposibles de rastrear.
Según la información que la policía ahora tiene, Julián y su padre estaban viviendo en la misma casa en Cleveland, Ohio, desde que huyeron de Alabama en el 2002.

Si bien el descubrimiento de que tenía una identidad completamente nueva no fue algo fácil de procesar, la relación entre Julián y su madre está en camino de mejorar también.

Y la historia tiene un resultado feliz; a pesar de que Julián vivió una mentira durante 13 años, ciertamente le fue bien en la vida. Como estudiante y atleta de primer nivel en su escuela secundaria, el adolescente no tiene pocas opciones en su futuro, independientemente de su nombre.
 

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