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Sarkozy, un animal político con problemas con la justicia

El expresidente de Francia se mantiene como una figura central de la derecha, a pesar de las derrotas y a los problemas judiciales.

Por: AFP .

Sarkozy, un animal político con problemas con la justicia. Foto: Archivo AP.

Sarkozy, un animal político con problemas con la justicia. Foto: Archivo AP.

París, Francia.- El expresidente de Francia Nicolas Sarkozy, inculpado en el marco de una investigación sobre la presunta financiación ilícita de su campaña con dinero de Libia, es un animal político que se mantiene como una figura central de la derecha, pese a las derrotas y a los problemas judiciales.

Este miércoles fue inculpado dentro de la investigación sobre la presunta financiación ilícita de su campaña electoral presidencial de 2007, con dinero del régimen libio del entonces líder Muamar Gadafi.

Sarkozy, que niega los cargos, está acusado de "corrupción pasiva", "financiación ilícita de campaña electoral" y "encubrimiento de fondos públicos libios" y fue sometido a control judicial, precisó esa fuente.

Con una posición de línea dura en inmigración, islam y seguridad, Sarkozy, presidente en 2007-2012, intentó reconquistar el Elíseo durante la campaña presidencial del año pasado, cinco años después de que el socialista François Hollande se lo arrebatara.

Nicolas Sarkozy y Muamar Gadafi. Foto: Archivo AP.

Para ello, "Sarko", como se lo conoce en Francia, trató de enterrar su imagen de "presidente de los ricos" y amante del "bling bling" que se forjó durante su mandato, presentándose como "defensor de los venidos a menos contra las élites". Pero la consigna "todo salvo Sarko" jugó en su contra.

Los franceses le propinaron una humillante derrota, al dejarlo fuera de la carrera en la primera vuelta de las primarias del partido conservador, Los Republicanos (LR), en la que terminó detrás de François Fillon, quien fue su primer ministro.

"Ha llegado la hora para mí de levantar más pasión privada y menos pasión pública", declaró entonces, retirándose de la política de primera línea, pero sin dejar de influir en la política, en la que entró en 1983.

Un año y medio después de su sonado revés, Sarkozy, de 63 años, ha multiplicado sus apariciones públicas en las últimas semanas. Una muestra evidente de que "prepara su regreso" a la política, estimó la semana pasada una fuente de LR, partido dentro del cual cada uno de sus gestos es analizado con lupa.

Foto: Archivo AFP.

Un "francés de sangre mezclada"

Nacido el 28 de enero de 1955, este hombre de corta estatura, moreno con ojos azules, apasionado por el fútbol y el ciclismo, es atípico en la clase política francesa.

No proviene de la gran burguesía ni ha pasado por una gran universidad, contrariamente a la mayoría de sus pares. Hijo de un inmigrante húngaro, criado por su madre y su abuelo griego, se presenta como un "francés de sangre mezclada".

"Un ambicioso, que no duda de nada, sobre todo de sí mismo", dijo de él un día su predecesor Jacques Chirac, su primer mentor.

Alcalde a los 28 años de un rico suburbio de París, Neuilly-sur-Seine, diputado a los 34, ministro a los 38, superó todos los obstáculos antes de ser elegido jefe de Estado a los 52 años, en su primer intento en 2007.

El expresidente francés Nicolas Sarkozy y su esposa, Carla Bruni. Foto: Archivo AFP.

Durante su carrera Sarkozy se forjó una sólida reputación de personalidad enérgica. Pero sus detractores lo acusan de ser demasiado impulsivo y de haber desacralizado la función presidencial, como cuando le gritó "casse-toi pauvre con" (lárgate idiota) a un hombre que se negó a estrecharle la mano.

Su visibilidad mediática se debió también a su relación con la exmodelo y cantante Carla Bruni, con quien contrajo nupcias en 2008.

Criticado por su afición al dinero y el alarde de su vida privada, Sarkozy fue el primer presidente francés que se divorció durante su mandato, antes de casarse con Bruni, con quien tuvo una hija. Tuvo otros tres niños con sus dos primeras mujeres.

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