Atrapados entre el corto y el mediano plazo

Por: Enrique Cárdenas Sánchez

El presidente Enrique Peña Nieto entregó su II Informe de Gobierno el pasado 1 de septiembre y al día siguiente pronunció un mensaje a la nación en Palacio Nacional. Si como se dice, en política "la forma es fondo", debo decir que el aparato del Estado se sintió de principio a fin. La escenografía adusta y elegante, la organización impecable, la puntualidad perfecta. Las formas hablan de un gobierno bien organizado... se siente la mano firme. Los aplausos constantes de los invitados recordaron tiempos antiguos del partido hegemónico en el poder. Lo único que faltó fue el tradicional —y esperemos ya sepultado— "besa manos". Parecería que el gobierno intenta alejarse de la etiqueta de "autoritario" de sus antecesores de partido, pero no lo logra del todo. Permanecen rasgos que nos recuerdan otros tiempos que de agradables y democráticos poco asoman.

En cuanto al contenido, hay quien dice que el Presidente destacó logros por encima de lo que realmente ha sucedido. Otros señalan que se lanzó hacia delante y subrayó los cambios estructurales y lo que está por venir, al grado de anunciar la construcción del nuevo aeropuerto del DF y el relanzamiento del programa Oportunidades hacia Prospera. Otros más señalan que el Presidente minimizó los problemas económicos, maximizó los logros en áreas como seguridad, y que "cuchareó" varias cifras. En fin, como en todo Informe presidencial, las opiniones diversas abundan. Aquí va la mía.

Por sorprendente que pudiera parecer, me parece que el Informe refleja en buena medida lo que está pasando en el país. Los grandes logros que ha materializado este gobierno son las "reformas estructurales"; que van desde los cambios constitucionales hasta la legislación secundaria, y sin haber radicalizado al Congreso. El resto queda en manos del Ejecutivo. También es cierto que algunas de estas reformas ya comenzaron su implementación y que se han iniciado programas importantes, como la lucha contra el hambre. En otros temas, como la seguridad, parecen haber indicios de un cambio en la tendencia y algunos de los índices de criminalidad van a la baja, aunque lentamente.

Pero por su naturaleza, las reformas "estructurales" son eso… estructurales. Ello implica que se deberán modificar reglas, maneras de hacer las cosas, que los productores y consumidores tendrán que variar sus patrones de consumo, sus planes de negocio y decisiones de inversión; que los maestros deberán cambiar hábitos, modos de hacer las cosas que con el tiempo impactarán el aprendizaje de los alumnos y, todavía más adelante, su productividad. Por tanto, el impacto de estas reformas será, necesariamente, a mediano e incluso largo plazos. Y por eso, todavía, no vemos resultados ni los veremos en un buen tiempo.

No obstante, algunas de estas reformas sí impactaron de inmediato y casi nunca en forma positiva. Por ejemplo, las modificaciones fiscales entraron en vigor el 1 de enero y de inmediato se tuvieron que pagar más impuestos. Tal fue el caso del aumento del 11 al 16% de IVA en la frontera. O bien, el cambio de reglas implicó que los consumidores de bebidas azucaradas y comida chatarra tuvieran que pagar más y por tanto reasignar su gasto. Casi todos estos cambios, en el corto plazo, tuvieron efectos negativos y crearon cierta incertidumbre. El consumo se contrajo y, junto con otros factores, contribuyó a la ya registrada lenta actividad. Eso ocurrió desde el primer día de la reforma.

Así, parecería que estamos atrapados entre los efectos inmediatos de la medicina, como cuando se nos aplica una vacuna y nos hace efecto negativo inmediatamente, y los beneficios de mediano plazo, que no se percibirán todavía por un tiempo. Quizás de ahí provenga nuestra ambivalencia ante el Informe, las opiniones un tanto encontradas y a veces hasta contradictorias que hemos escuchado. Esta ambivalencia se va a prolongar todavía por un tiempo. No tiene remedio. Veremos aún el vaso medio lleno o medio vacío, y deberemos ser capaces de percibir, en pequeños cambios, la tendencia de desempeño de nuestro país.

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