De nuevo el tema de pensiones

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Por: Enrique Cárdenas Sánchez

Quizá debiera disculparme de antemano. Mi insistencia con el tema no ha sido menor... pero el tema, ¿lo es? Hace algunos meses —7 de febrero del presente año para ser exactos— referí en este espacio que, en pocas palabras, el problema que teníamos frente a nosotros para solventar el pago de las pensiones es por demás un maremagnum, y que el presupuesto necesario para cubrirlas crecería año con año.

Y es que no se necesitaba ser profeta, el paquete presupuestario para 2015 recién presentado por la Secretaría de Hacienda confirmó lo evidente. En los Criterios Generales de Política Económica se establece que el próximo año se dedicarán 549.2 mil millones de pesos por concepto de pensiones (incluidos los trabajadores afiliados al Seguro Social). Ello implica un crecimiento real del 2% respecto del año anterior, cifra que continuará creciendo en los años siguientes.

Por otra parte, el gasto en Servicios personales proyectado para 2015 asciende a 1,099.2 miles de millones de pesos. Me explico: por cada peso que gasta el Gobierno Federal en sueldos y salarios, destinará para "pensiones" (incluyendo las de los trabajadores afiliados al IMSS) otros 50 centavos, monto que asimismo aumentará mínimo hasta 2030. Si tomamos sólo las pensiones de la burocracia, el gobierno gastará 35 centavos por cada peso erogado en sueldos, salarios y prestaciones.

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Si ésa fuera la relación entre salarios y pensiones de una empresa —que además sabemos que aumentará en los años por venir— sin lugar a dudas la consabida estaría en las filas de la inminente bancarrota. En unos años, ¿cómo producirá si la mayor parte de lo que gasta en la nómina se va para quienes de hecho ya no trabajan ahí? ¿Quién va a producir?

Y no es todo. El sistema es altamente inequitativo. Mientras el pasivo contingente del IMSS como asegurador (que paga la pensión a los trabajadores del sector privado) es de 31% del PIB y tiene más de 16 millones de beneficiarios, los trabajadores pensionados del propio IMSS, que son alrededor de 400 mil, presentan un pasivo contingente de 18% del PIB. Más claro: el Estado paga casi 8 veces más por pensionado de los trabajadores del IMSS, que por los trabajadores del sector privado y aquellos no contribuyen con nada. En el caso de los trabajadores del ISSSTE, el Estado paga tres veces más que los trabajadores del sector privado. No tengo la información de los trabajadores de Pemex y CFE, pero también hay una profunda inequidad.

Los principales sistemas que afectan directamente a las finanzas públicas federales son: IMSS Asegurador (trabajadores del sector privado), IMSS Patrón, ISSSTE, Paraestatales (cuyo monto es un misterio hasta saber cómo quedan las negociaciones con Pemex y CFE por la reforma energética), ISSFAM (Fuerzas Armadas) y otros. Por otra parte y en el momento en que quiebren los anteriores, existen sistemas que podrían indirectamente afectar las finanzas públicas federales; a saber, las instituciones estatales, las instituciones municipales y los esquemas universitarios... los tres de pensiones. Algunos autores consideran que en México existen más de mil sistemas de pensiones (Aguirre Farías, F, Pensiones… ¿y con qué?, Fineo, 2012, p. 20). Cada uno de los mencionados tiene características propias y, dentro de éstos, muchas veces se aplican condiciones distintas para cierto grupo de empleados. La realidad es que no hay un listado exhaustivo de los sistemas que de hecho existen... la ausencia de regulación en la materia es caldo de cultivo perfecto para que proliferen cual humedad.

Por ello, recientemente el CEEY propuso elaborar un inventario de los sistemas de pensión en México, tanto Federal como subnacional y de las universidades estatales. Con ese primer paso, necesitamos conocer en qué fuente jurídica se basan las obligaciones de esos sistemas, cómo y en qué monto están fondeados, cuál será su costo a futuro y su implicación en el presupuesto público. Se trata de implementar medidas para evitar proliferación y diversidad de condiciones. Se requiere crear un sistema nacional de pensiones que esté consignado en la Constitución.

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El panorama no es el de un futuro promisorio ni para esta ni para las siguientes generaciones de mexicanos. El esquema es fuente de profunda desigualdad, que muestra un horizonte sombrío en donde los viejos tenderán a la pobreza y su peso lo habrán de cargar los jóvenes, que serán sensiblemente menos. Si el tema no amerita reflexión profunda, o por lo menos un par de columnas, entonces reitero mis disculpas... quizá insisto de más.

ecardenas@ceey.org.mx