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"No concibo la Feria de Alhuey sin carreras de caballos"

ANGOSTURA

Angostura, Sin.- Nadie puede dudar que la Feria de San Pedro y San Pablo, en Alhuey, Angostura, alcanzó fama nacional gracias al taste Haras del Évora, coso hípico del que hoy sólo los recuerdos quedan.

Varias carreras de caballos de primer nivel, disputadas durante dicha fiesta, hicieron que el nombre de la sindicatura angosturense llegara hasta los rincones más escondidos de algunos estados de la República Mexicana, especialmente de aquellos donde el deporte hípico es parte fundamental de sus tradiciones.

Benjamín Cázarez Inzunza, propietario del taste, recuerda como si fuera ayer el tumulto de gente que abarrotaba el graderío para ver correr a ejemplares de talla internacional, provenientes del Hipódromo de las Américas, que dejaron huella y catapultaron la Feria de San Pedro y San Pablo.

Pese a que de último momento surgieron algunas ofertas, en esta ocasión las cosas no serán como antes, pues el taste Haras del Évora convirtió los carriles en Aldea Ecológica Bamícuri.

Respecto a esto, Benjamín Cázarez comenta lo siguiente: "el taste Haras del Évora por varios años fue pieza fundamental en el éxito de la Feria de San Pedro y San Pedro, y tengo sentimientos encontrados.

Por una parte me siento tranquilo, relajado, pues descanso a gusto, pero por otra me da tristeza que una tradición tan grande como son las carreras de caballos se vino abajo.

Recordando los orígenes del taste, fue una de las ideas del amarre de la internacional carrera entre El Moro y La Mora, la cual se jugó un miércoles, precisamente 29 de junio, en el cierre de la feria, y pese a haber sido entre semana se tuvo una asistencia de más de 10 mil personas, contando los que entraron sin pagar.

Por la dimensión que alcanzó, esta carrera quedó para la historia, pues se le compuso un corrido musical que hasta hoy 21 conjuntos, de diferentes géneros, lo han grabado. Sin duda, la Feria de San Pedro y San Pablo, de Alhuey, se escucha por varios lugares de México.

El Haras del Évora contribuía mucho en la asistencia de personas a la feria, pues cuando terminaban las carreras de caballos la mayoría seguía la pachanga en los juegos mecánicos, en las cantinas y en el baile que tradicionalmente se lleva a cabo.

En el taste Haras del Évora tuvimos el privilegio de que corrieron corceles de afamadas cuadras de Sinaloa y otros estados, sobre todo jugaron caballos que hicieron historia, tal es el caso de La Tonta (de Guamúchil), El Jefe (de Culiacán), El Coralillo (de Guasave), El Alcatraz, La Cherokee, El Costeño, entre otros ejemplares muy queridos por la afición, taquilleros y ganadores, que le dieron realce al coso hípico.

Los que estamos metidos en estas cosas de los caballos no concebimos una feria sin carreras, sin embargo, las nuevas generaciones no asumieron pasión por las carreras de caballos, por eso entiendo a los comités organizadores, que se van por darle más a las exigencias de los jóvenes, que prefieren la música y conjuntos que andan de moda.

Además el deporte que a ellos les gusta es el volibol, las famosas careadas", puntualiza Benjamín Cázarez.