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Serrat se adueña de Culiacán

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Serrat se adueña de Culiacán

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Serrat se adueña de Culiacán

Serrat se adueña de Culiacán

"El calor va a romper absolutamente todas nuestras barreras, es un placer estar de vuelta aquí, en Culiacán", así se dirigió Joan Manuel Serrat, el cantautor español, a un público que a pesar de ser domingo de carnaval y de marchas, respondió al llamado de este chiquillo irreverente y anecdótico que por cuatro décadas ha visitado México trayendo canciones que hablan de lo cotidiano, del amor, de la pérdida, que nunca dejan ese espíritu de inconformismo, de lucha por los ideales, ese espíritu Serrat.

>Un gran día. En el Teatro Pablo de Villavicencio Serrat entró adueñándose del escenario, con una sonrisa franca, abierta. Su voz a medio camino, entre cantar flamenco y leyenda del blues que pronosticaba que hoy puede ser un gran día, iniciando el concierto con un grupo de músicos de primera categoría y un juego de luces que ambientaban cada canción de manera que a veces se sentía que el maestro Serrat estaba uno a uno con cada persona del público, y en otras ocasiones el Teatro Pablo de Villavicencio se transformaba en una arena colosal bañada de luz dorada, para momentos después convertirse en un bar de Nueva York, con luces de tinte azulado.

"De vez en cuando la vida...", toca solo con su guitarra, y momentos después se le unen los músicos de su banda, a quienes el público acoge como a conocidos de un entrañable amigo, ellos comparten la magia que es Serrat. Los arreglos sencillos del maestro con su guitarra dan paso a sonidos de jazz contemporáneo, mientras nos recuerdan que la vida es como una muñeca rusa.

>Cómplice en escena. La gente pedía las canciones que les traían los mejores recuerdos y el maestro Serrat hacía como que apuntaba sobre la palma de su mano, jugando a hacerles caso con una sonrisa pícara y un brillo de complicidad en el ojo, con la mirada de quien concede pero no promete nada.

"Yo soy catalán", confiesa Serrat, "no quiero apabullar a nadie con esto pero soy catalán y a nosotros nos gusta hablar en el idioma de esta tierra pequeña y fronteriza. No lo hacemos por molestar, solamente que así se usa allá. También escribimos canciones en catalán", y acto seguido llevó a la audiencia por la letra de Pare que termina así: "Padre, que están matando la tierra. Padre, dejad de llorar que nos han declarado la guerra".

Tanto en Pare como en Cantares la voz de Serrat recuerda que el tiempo pasa y que la potencia y la claridad de ayer se ven reemplazadas por el sentimiento en la voz, por las vivencias detrás de cada palabra, por los años de vida que han pasado frente a los ojos del cantante. En el caso de Cantares es doblemente cierto, pues el dolor del exiliado no le es ajeno a Serrat, aunque a diferencia de Machado, a él no le fue vedado ver de nuevo "la senda que nunca se ha de volver a pisar" no una, sino muchas veces. Sus gestos, su voz y su experiencia le dejan saber a su público sinaloense que todo esto le ha pasado y que de todo esto les ha venido a cantar.

>Hombre anecdótico. Serrat recuerda cuando en el 69 vino por primera vez a México: "Las lágrimas de Tlatelolco aún estaban calientes y Díaz Ordaz era presidente, llevaba un mes de inaugurado el metro del Distrito Federal y el Necaxa aún era el Necaxa. "Hoy estoy aquí después de tantos años, después de un recorrido que de a poco me hizo amar a algunos de los mexicanos y amar de a poco las canciones de José Alfredo, de Álvaro Carrillo, de Cri Cri. Aprendí que guajolote era pavo, que güera era rubia y que guarura era guardaespaldas, aprendí de a poco a amar las delicias gastronómicas de esta tierra, a querer a este pueblo donde el surrealismo es algo tan natural como la lluvia o la locura. Siempre dejé algo atrás para poder tener una excusa y regresar. Ha sido un hermoso camino, no lo digo para darlo por terminado, de eso se ocuparán otros, yo no tengo ningún interés (en terminarlo)". Y en ese preciso momento Un mundo raro se convirtió en un romancero gitano, en un bolero, en un homenaje a México y a su pueblo. En ese momento la gente adoptó a Serrat como mexicano.

>Se entrega el poeta. Serrat fue durante todo el concierto un histrión que se fue convirtiendo en un currillo, un poeta, un marino y en libertad en un libertario que aún tiene la vida, la voz y el corazón bien puestos para conquistar al pueblo de Culiacán.