»Un tatuaje es un secreto en tinta y sangre«

DÍMELO EN LA MESA
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Por: César Hernández

Para quienes crecímos en los 90's MTV fue una fuente de inspiración, extrañeza e ideas novedosas. Desde la comodidad de nuestro cuarto sintonizábamos el canal que en ese entonces aún pasaba buena música y en la pantalla descubríamos un mundo muy distinto al que podíamos ver al asomarnos por la ventana.

Para Paúl Valdéz 'Cabrito', tatuador y estudiante de Artes Plásticas, fueron los videos de Korn y ver los tatuajes de su vocalista, Jonathan Davis, una de las experiencias que definiría su rumbo de vida. La fascinación con la banda de Nü Metal fue tal que apenas tuvo oportunidad se hizo su primer tatuaje en el brazo, tatuaje que se ha ido expandiendo hasta abarcar desde el hombro hasta la muñeca. "Me empezó la cosquillita de tatuarme pero como que siempre buscas una excusa, entonces dije: me lo voy a poner por mi mamá y por mi abuela y me tatue dos rosas, pero después se me hacía muy vacío y me empecé a tatuar hasta que me llené el brazo", cuenta.

Tan cómodo se sintió con la tinta bajo su piel que pronto decidió que a eso se dedicaría. Así, después de pasar algunos años en Monterrey, Paúl vuelve a tierras sinaloenses, se inscribe a la Escuela de Artes Plásticas y empieza como aprendiz en diversos estudios de tatuaje locales, donde además de introducirse a la disciplina del arte sobre la piel adquirió otras cosas, como su apodo. Cuenta que, a manera de broma y por venir de Monterrey, el Mon Ra de Tatu Zone le puso 'Cabrito' y así se le quedo. Sin embargo esta experiencia no fue suficiente y con el fin de abrir su panorama en el mundo del tatuaje es que decide mudarse a Chihuahua y ser aprendiz de Gustavo Enríquez en Omuro Tatuajes, y dice que: "todo lo que aprendí en esos 4 meses no lo aprendí en los 4 años que llevo tatuando".

Ahora, a pocos días de su regreso a tierras sinaloenses, estamos en el Camarón Pelao y además de decir que ya extrañaba los mariscos me platica como su estancia en Chihuahua cambió su visión acerca del tatuaje.

"Gustavo Enríquez me enseño a calibrar maquinas, a soldar agujas, también tatuamos con la técnica japonesa y ahí ves todas las bases para saber tatuar con maquina", relata. Es por esto que considera que los tatuadores de hoy en día la tienen bien fácil. "Nomás compras agujas, una máquina y tatuas, por eso siento que en mi generación no estamos poniéndole tantas ganas ni enfocándonos tanto en el tatuaje tradicional como debe ser", añade.

Ante esto 'Cabrito' piensa que aquellos que se consideren realmente dentro del gremio del tatuaje deben ir más allá y aprender de todo. "Muchas veces no tienes que estudiar simplemente el tatuaje sino otras cosas que lo conlleven, por ejemplo el equilibrio, el flujo, la composición, electricidad por las máquinas y hasta algo de química por las tintas. Si tu no sabes eso como tatuador no estas haciendo nada", anota. Además de todo este bagaje técnico, Paul también señala que algo que le quedó claro es que un tatuador debe tener ética y no ver un tatuaje como el trabajo de un día sino como algo que durará para toda la vida en la piel de su cliente. "Por ejemplo con los tatuajes de infinitos que están mucho de moda, cuando llega alguien a pedirte eso uno le debe plantear otra opción, que te platiquen su idea, que tienen pensado y de ahí tu basarte para hacer un tatuaje bien hecho porque le trabajo de un tatuador es recoger las ideas de las personas y convertirlas en un tatuaje original, con vida y estético".

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Paúl Valdez (Costa rica, 1991)

Tatuador

Estudio comunicación en la Universidad Metropolitana de Monterrey (UMM), actualmente cursa la Licenciatura en artes Plásticas en la UAS y tatua en el estudio Old Times Tattoo. Recientemente fue aprendiz de Gustavo Enriquez y David Ortiz en el estudio Omuro de Chihuahua.

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Twitter: @cesarhernesto

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