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Viaje hacia la isla del poeta

FESTIVAL NAVACHISTE

Viaje hacia la isla del poeta

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A poco más de veinte minutos mar adentro del poblado del cerro cabezón, en el municipio de Guasave, se encuentra un puñado de pequeñas islas paradisiacas, imán de vacacionistas que buscan alejarse de la ciudad y el opio de que supone vivir picándole al smartphone a la espera de la novela de las ocho mientras tratas de idear la manera de ahora si despertarte temprano para estar puntual al día siguiente en el trabajo.

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Entre uno de estos pequeños paraísos tropicales se encuentra la bahía de Navachiste, sede desde hace ya veintidós años de uno de los festivales de poesía más sui generis de su tipo. Bueno, en realidad es el único que conozco, pero ¿ustedes conocen algún otro?

Siendo sincero ya tenia como tres años queriendo ir. Me entere del festival por algunos amigos cercanos a los rollos bohemios de la trova, la literatura y la poesía y la idea de acampar en la playita entre puro bohemio me llamó la atención desde el primer momento, pero, por estudiante o por nini, me había quedado con las ganas. Y pues 2014 fue el año.

--'Vamonos a Navachiste a palidear agusto'.

Le dije a la dulce, quien fue la única que no me dejo abajo y se llevó su camarota para tomar las bonitas fotos que ilustran esta crónica.

Imagínense acampar en la playa de una pequeña isla sin televisión ni internet y con muy poca señal telefónica, pero eso si, llena de poetas, músicos, actores y varias personas que podrían jurar haber visto algún viernes por la noche cantando a todo pulmón en el Peor para el Sol. O bueno, mejor no se imaginen y sigan leyendo.

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Después de tomar uno de esos camiones conocidos acá en la disque ciudad como gallineros nos dirigimos al puerto del poblado costero del Cerro Cabezón, donde ya habías varias personas esperando el ride en panga.

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A nosotros nos tocó irnos con el poeta Rubén Rivera, su guapa acompañante y unos chavos que creo que iban de Mochis, uno traía una cámara y el otro a su novia.

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Después de varios minutos de camino pudimos avistar la bahía y apenas pusimos los pies en la arena buscamos un buen spot para armar la casita de campaña.

Como llegamos a eso de las tres de la tarde y el sol estaba bien sabroso me prepare para darme un buen chapuzón pero, antes de que pudiera disfrutar las frescas aguas de Navachiste, un grupo de personas reunidas alrededor de la palapa principal llamó mi atención.

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n medio de la gente y parado sobre algo así como un nido de arena rodeado de rocas, un tipo totalmente pintado de blanco y con una tela roja que tapaba su rostro y a la vez le servia de toga/capa, el cual luego supe se llama Bernardo Castrejon, interpretaba la Danza Butoh inspirada en los bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki, algo así como lo que a veces baila Calamardo, el de Bob Esponja. Después de gesticular con las manos, chocar unas campanitas y aventarse unos pasos bastante bestiales, Bernardo se dirigió a la playa, donde como si fuera Chenel en el día de la marina, se dejo caer al mar como acto final de su presentación.

Apenas iba llegando y ahí fue cuando dije: ¡esto se va a poner bueno!

Después de esta bienvenida toco el turno a un performance, esta vez Federico Tello, del teatro club minivenganzas el DF, presentó un unipersonal de poesía performance con el título de 'Mar', y aunque no se dejó devorar por la playa su desenvolvimiento escénico en la arena nos sorprendió a todos.

Al caer la tarde ya me había tomado varias cervezas y recorrido toda la bahía, además de encontrarme con varias caras conocidas de la farándula sinaloense: ahí andaban el Frank Romero y Maricarmen Félix de Vaquita Films, quienes aprovecharon para grabar un video de su paso por el festival, la diseñadora Elisa Zepeda de la firma Akire + Elisa, Enrique Lizarraga, metalero de profesión y Carolina Limón, quién ha estado publicando su webcomic Onírico en el fanzine Parasitosis, el cantautor Ernesto Peralta, Jazz Arredondo de Arrabal Guapachoso jazz y el ex vocalista de casi música y cantautor Víctor Rosas, quién le cayó desde el DF para participar en un proyecto interdisciplinario de música, video, poesía y performance denominado Los Lenguajes Alienigenas.

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Ese mismo día el principal promotor del festival, Antonio Coronado, nos informó sobre el lamentable deceso de Gabriel García Márquez, acto al que siguió un minuto de aplausos en su honor.

Al día siguiente, durante la cena en el comedor común unos percusionistas nos incitaban a cantar al ritmo de sus tambores: "Gabriel! Gabriel!, se fue pa'l monte, Gabriel! Gabriel! Ya no regresas, Gabriel! Gabriel! Se fue pa'l monte, Gabriel! Gabriel! Y allá te quedas". Fue un bonito momento.

Ya entrada la noche Arturo Ordorica, ganador de la edición 2013 del concurso de poesía del festival, presentó su obra, El rudo olor de tu fantasma, en una de las escenas más surreales que me ha tocado presenciar: Al lado de una fogata de llamas palpitantes un tipo de semblante sombrío leía algunos poemas iluminando el libro frente a sus ojos con una lámpara de minero ajustada a su frente, a sus espaldas, en una panga atravesada en la orilla de la playa, algunos músicos acompañaban la lectura con una improvisación acústica mientras una mujer vestida con un gran velo blanco se paseaba alrededor. Casi para terminar una gran luna roja salia desde las entrañas del mar al tiempo que el sombrío lector arrojaba el libro a las llamas.

Después de presenciar esta escena, la noche, iluminada por la luna llena, siguió su curso alrededor de la fogata, donde quienes aún seguíamos despiertos continuamos cantando las canciones de quien se animara a echar un palomazo y escuchando las poesías del chileno Pablo Lacroix, quien aún sin saberlo al día siguiente sería anunciado como ganador del concurso de poesía por su libro La Imagen Fractal, y así seguimos hasta bien entrada la madrugada sin hacer caso a los piquetes de los mosquitos sedientos de sangre.

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@cesarhernesto