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»Yo no utilizo mis ojos para ver el mundo, yo utilizo la música«

DÍMELO EN LA MESA

Al llegar a La Encantada Carlos Alberto Velázquez ya nos esperaba junto con algunos de sus compañeros del Taller de Ópera. Eran poco después de las 2 y el grupo recién había terminado el ensayo general del que seria el primer Miércoles de Ópera de la temporada, a presentarse esa misma tarde.

Aunque cumplirá apenas los 21 años, Carlos tiene una larga trayectoria en la música, y es que prácticamente ha crecido al lado de ella. Debido a una negligencia médica, sus ojos nunca vieron la luz, sin embargo, considera que más que un obstáculo, la ceguera ha sido una compañera que le ha hecho aprender muchas cosas.

Debido a esta situación, desde muy chico sus padres le ponían música clásica con el fin de relajarlo, pero no fue hasta que escucho a Plácido Domingo y Luciano Pavarotti que reaccionó a las voces de los tenores.

Este acontecimiento lo impulso a aprender arias de oído y le dio la determinación de conocer a sus ídolos, cosa que logró con apenas cuatro años.

"Yo me considero muy afortunado, mucho muy afortunado porque pude conocer a mis dos ídolos, a Luciano Pavarotti y a Plácido Domingo", admite. "Poco después de conocer a Pavarotti fue cuando di mi primer concierto en Chihuahua, la primer canción que cante en público fue Granada de Agustín Lara y a la gente le gusto mucho", recuerda. A partir de esta primera presentación en el extinto Centro Cultural Chihuahua, informó a sus padres su decisión de convertirse en tenor, objetivo al cual ha dedicado prácticamente toda su vida.

Así, desde aquel primer encuentro con el público, Carlos se ha presentado al lado de personajes como Eugenia León, el tenor Jose Luis Ordóñez y el Mariachi Vargas de Tecatitlán, asimismo ha llevado su voz a lugares como Guadalajara, Jalapa, Chapala y Texas.

Actualmente, forma parte del Taller de Ópera de Sinaloa, proyecto con el cual se dice sumamente agradecido por no cerrarle las puertas ante su condición. "En el momento en que yo llego al Taller de Ópera me dicen: vamos a hacer un programa intensivo de cosas que te van a servir para tu desarrollo. Porque es muy importante lo musical pero también la seguridad en escena, ósea, son cosas que uno como invidente no tiene en su horizonte por obvias razones", señala.

"Hay cosas que no podemos hacer y siempre vamos a necesitar la ayuda de personas pero hay cosas que si se pueden y de nosotros depende cambiar la mentalidad de la gente hacía los discapacitados, no?", asesta mientras bebe un sorbo de limonada.

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