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Opinión

- Los desposeídos

BAJO LA LUPA
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Por: Arturo Brizio Carter

Cuando se quiere conocer realmente las razones de determinada situación, hay que hurgar a fondo en las bases, los orígenes y el arbitraje mexicano no es la excepción. La semana pasada fui invitado a la convención de los jueces del sector aficionado de la FEMEXFUT, cosa que agradezco en el alma, deseando compartir con usted, amable lector, las reflexiones que me dejó esa participación.

Los árbitros del "llano" son los verdaderos estrellas de esta hermosa pero sufrida profesión, por la sencilla razón de que sin ellos, no existiría la expresión más pura del balompié: La que se juega solo por el gusto de hacerlo. Sin embargo, se rifan el físico y hasta se juegan la vida en cada partido, ya que nunca falta un inadaptado o un loco, ya sea en la cancha o en la porra, que los pueda agredir.

Las autoridades federativas los tienen en el olvido. En algún momento en la historia del arbitraje mexicano, había dos formas de llegar al profesional: Una era el curso institucional que cada año se impartía en la federación y otra, la búsqueda de talento en el futbol amateur. Esta vía parece definitivamente cancelada y los chavos que buscan sobresalir, tienen por fuerza que inscribirse en algún curso promovido y cobrado, por el propio organismo rector del arbitraje nacional.

La gente que trabaja, desde el punto de vista administrativo para la FEMEXFUT en este renglón, no recibe remuneración alguna, es decir, lo hace por el puro amor al arte y lo que es peor: Tampoco tienen apoyo. Otro problema es que los jefes en los estados del interior de la república, no trabajan en su mayoría y tienen enquistados a algunos colegios llenos de árbitros veteranos y mañosos, eso sí, incondicionales.

La triste realidad s que la inmensa mayoría de los árbitros del "llano", hablaríamos del 85%, no están afiliados a la federación y ¿sabe usted por qué?, pues porque no se les ofrece nada a cambio deinstitucionalizar su situación. Imagine que el estado de Nuevo León mandó un solo representante a la convención anual. Con el futbol que se juega en esos lares, parece francamente de chiste. Además, los nazarenos que concurren a esta reunión anual, tienen que pagar y comprar sus uniformes. La empresa patrocinadora de los profesionales les vende la ropa a estos, los más desfavorecidos y humildes representantes del arbitraje y nadie en las altas esferas del poder dice absolutamente nada. Para el amateur, no existen apoyos y nadie les regala nada.

Con el marco legal existente, parece imposible componer la situación, pero habría que hacer las adecuaciones reglamentarias necesarias para que se pudiera remover a esos "caciques" arbitrales que no trabajan y menos les interesa la promoción de los jóvenes. Buscar a la gente idónea en cada estado y formar colegios fuertes, capacitados y que sean un nutriente a futuro del arbitraje profesional.

Lo peor es que seguramente, los verdaderos dueños del balón, entre dueños de los equipos profesionales y dirigentes, nadie se imagina la situación que viven estos desposeídos del balompié nacional.