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De política y cosas peores

Antes de empezar la noche de bodas Simpliciano le dijo a Pirulina: "Me alegro de que me hayas hecho esperar, amada mía. Si cuando éramos novios te hubieses entregado a mí ya no me habría casado contigo". "Lo sé -contestó ella-. Precisamente por eso me dejaron mis otros cuatro novios"... La tardanza que la clientela de algunos restaurantes sufre antes de recibir la atención de un mesero es ya parte del folclore. Cierto día que a Borges le tocó padecer una demora así, comentó: "¡Caramba, qué bien se ayuna en este restorán!". Pues bien: sucedió que un mesero iba a ser intervenido quirúrgicamente. Tenía largo rato ya en la mesa de operaciones sin que nadie se acercara. Pasó por ahí el doctor Ken Hosanna, y el nervioso camarero le preguntó, angustiado: "Doctor: ¿a qué horas me van a operar?". Sabedor de que el paciente era mesero, el facultativo le respondió con olímpico desdén: "Lo siento. No es mi mesa"... Doña Matricia vivía, digamos, automáticamente. Una noche su hijo mayor le anunció: "Voy a salir". Ella, que estaba tejiendo, le preguntó sin levantar la vista: "¿A dónde vas?". Por broma le contestó el muchacho: "A una orgía". Le indicó doña Matricia sin suspender su labor: "Llévate el suéter"... Hay cosas que no son para ser dichas. Conozco una décima de corte conceptista en la cual el poeta reprende a un indiscreto mancebo que, habiendo besado a una hermosa dama, se jactó de su amorosa hazaña. He aquí la espinela: "Dicha que es dicha no es dicha. / Dicha si fuese callada. / ¿No bastaba ser gozada, / sino ser gozada y dicha? / Ah qué tremenda desdicha / es la de los hombres sabios / que convierten en agravios / los favores, y es gran mengua / tenga desdichada lengua / quien tuvo dichosos labios". Mutatis mutandis -cambiando lo que se ha de cambiar-, también se cometió indiscreción con el decantado envío de un comisionado a Michoacán. Esa figura vulnera los poderes de una entidad que se supone soberana, y contradice los más elementales principios del federalismo. Estamos en presencia de un virrey, ni más ni menos. Si esa figura se multiplicara en otros estados igualmente conflictivos, el presidente de la República se convertiría en un monarca absoluto que a través de sus enviados gobernaría las partes integrantes de la federación. Entiendo que a grandes males grandes remedios. Sin embargo las cosas se pueden hacer sin faltar a las formas constitucionales. Nomás porque no tengo tiempo -en este momento me dispongo a ir al cine-, pero si lo tuviera escribiría una décima contundente y lapidaria para fustigar ese despego de la legalidad y de la formalidad republicana. A otra cosa. Por insistencia de su mujer don Cornulio compró una cama de agua. Pocos días después llegó a su casa y encontró a su esposa en la recámara con un desconocido. "¿Quién es este hombre?" -preguntó iracundo. Respondió la pecatriz: "El salvavidas"... Le aconsejó alguien a un pesimista: "Cuenta tus bendiciones". Y empezó él con tono sombrío: "Cinco, cuatro, tres, dos..."... En cambio otro hombre era definitivamente un optimista: poco antes de morir pidió que le pusieran en el ataúd dos mudas de ropa... Himenia Camafría, madura señorita soltera, coloca siempre un letrero en la puerta de la habitación del hotel donde se aloja cuando viaja. Dice el letrero: "Favor de molestar"... Un marido acudió al consejero matrimonial. Le contó: "Mi esposa tiene la casa hecha un asco; me grita siempre, y me llena de maldiciones; todos los días me golpea; me roba el poco dinero que traigo en la cartera; les cuenta cosas horribles de mí a los vecinos; habla muy mal de mi familia; además bebe, toma pastillas y fuma marihuana, y por si todo eso fuera poco me pone el cuerno". El consejero declaró muy preocupado: "Señor: por lo que me dice estoy empezando a sospechar que su matrimonio no anda bien"... Llorosa, compungida, Susiflor les informó a sus papás que estaba un poquitito embarazada. "¡Recórcholis! -exclamó el progenitor, que en su juventud había representado obras de los hermanos Álvarez Quintero-. ¿Quién es el padre de la criatura?". "¿Cómo voy a saberlo? -replicó Susiflor entre sus lágrimas-. ¡Ustedes nunca me han dejado tener novio formal!"... FIN.

Manganitas

"... Ofrece un magnate 100 millones de dólares al hombre que conquiste a su hija lesbiana...".

Yo cobro un precio más bajo

-por adelantado, claro-,

pero desde hoy lo declaro:

no garantizo el trabajo.

Mirador

En el cielo invernizo se perdió la luna. Inútilmente la busca la ventana. La oscuridad de mi cuarto es tan oscura que me pregunto si acaso estoy en él.

No es callada la noche, sin embargo. En la antigua casona del Potrero hablan las cosas cuando creen que nadie las escucha. Yo las oigo. El tiempo me ha enseñado a entender su idioma. Cruje el ropero grande, el que hizo traer no sé de qué ciudad lejana el bisabuelo, y dice cosas de fortunas idas. Rechina la castaña -así se llama por acá un baúl-, y me habla de la abuela que ponía membrillos entre las sábanas para perfumarlas.

Me gusta estar en Ábrego, porque aquí todo es verdad. La tierra es verdad, verdad el agua, y son verdaderos los árboles, los animales -el caballo y el burro; la vaca, el marrano y la gallina-, y es de verdad la vida.

Yo, tan incierto, desentono en medio de tantas cosas ciertas. Quisiera ser verdad, como ellas. Pero no tengo su sabiduría. Las cosas y los animales son más sabios que los hombres. Me lo dice la noche, que cuando calla me habla.

¡Hasta mañana!...