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DE POLÍTICA Y COSAS PEORES

Un individuo fue acusado de haber contraído matrimonio con 10 mujeres en el término de un mes. El juez le preguntó: "¿Por qué hizo usted eso?". "Su señoría -explicó el tipo-. Quería ver si por lo menos una me salía buena". El inspector del tren sorprendió a una parejita que en el último asiento del vagón de segunda clase estaba entregada denodadamente a consumar el acto natural que perpetúa la especie. Les dijo a los apasionados folladores: "Deberán ustedes pagar un sobreprecio por hacer un viaje de primera con un boleto de segunda". Babalucas fue a la playa. Le dolían los pies, y alguien le había dicho que si los remojaba en agua de mar acabarían sus dolencias. Le pidió a un lanchero que le consiguiera un balde y se lo llenara de agua de mar, para llevarlo al cuarto de su hotel -al balde, no al lanchero- y ahí llevar a cabo el pediluvio. Se lo trajo el hombre, y Babalucas le dio 10 pesos de propina. Al día siguiente el tontiloco regresó a la playa. Sucedió que había marea baja, y el mar se había alejado de la orilla. Vio eso Babalucas y le dijo al lanchero: "Ha estado bien el negocito ¿no?". La joven mujer iba a dar a luz, y le preguntó a su médico: "¿En qué posición deberé ponerme para traer al mundo a mi bebé?". Sonrió el facultativo y contestó: "En la misma que tenía cuando lo concibió". "¡Cómo! -se alarmó ella-. ¿Con las piernas en alto y en el asiento de atrás de un automóvil?". Don Hamponio fue acusado de haberse robado un automóvil. Contrató a un abogado para que lo defendiera, y después de un largo juicio fue declarado inocente. Al día siguiente don Hamponio se presentó ante el juez y le dijo: "Vengo a presentar una denuncia contra mi abogado". "¿Por qué?" -se sorprendió el juzgador. Explicó don Hamponio: "No tuve para pagarle sus honorarios, y el desgraciado se llevó el coche que me robé". "Estoy feliz -le comentó un tipo a otro al que acababa de conocer en el lobby bar-. Anoche me casé con la manicurista de la peluquería del hotel". "¡Qué hiciste! -exclamó el otro-. ¡Esa chava es la mujer más ligera de cascos que en mi vida he conocido! ¡Cada vez que llegaba yo a este hotel me la llevaba a mi cuarto y hacíamos el amor como locos!". "¡Mesero! -llamó alegremente el recién casado-. Tráele una copa aquí a mi cuate. ¡Conoce a mi señora!". Un anciano sacerdote iba manejando su automóvil erráticamente, y lo detuvo un oficial de tránsito. El patrullero notó aliento alcohólico en el conductor, y vio a su lado una botella de vino. Le preguntó, severo: "¿Ha estado usted bebiendo, señor cura?". "Sólo agua, hijo" -respondió con vacilante voz el sacerdote. Le dice el oficial: "¿Y esa botella de vino?". La ve el padrecito y exclama jubiloso: "¡Alabado sea el Señor! ¡Otra vez hizo el milagro!". Un forastero iba por la calle principal del pequeño pueblo y vio a un hombre que lucía una camisa preciosa. "Perdone, señor -le preguntó-. ¿Dónde compró esa camisa?". "Es de Burlington" -respondió el hombre. Poco después vio a a otro que traía un elegante pantalón. "Disculpe -le preguntó-. ¿Dónde compró su pantalón?". Contestó el tipo: "Es de Burlington". En seguida vio venir a otro que llevaba un par de finísimos zapatos. Le pidió: "¿Podría decirme dónde compró sus zapatos?". Dijo el individuo: "Son de Burlington". Siguió caminando el forastero, y al final del pueblo vio venir por el camino a un individuo que caminaba penosamente en paños menores, y descalzo. "Ayúdeme, por favor" -pidió el lacerado. Le preguntó el viajero: "¿Quién es usted?". Respondió con voz débil el sujeto: "Soy Burlington". El maduro caballero que llevó a la joven ninfa a un motel y le dijo atusándose el bigote: "Voy a hacerte algo artístico, muchacha. Eso de follarte cualquier ejidatario te lo puede hacer". Capronio fue a Las Vegas con su esposa. Ahí vieron el show de un mago que hizo un truco fabuloso. Terminado el espectáculo Capronio le preguntó al mago cómo había hecho ese truco. "Si se lo digo -sonrió el artista- en seguida tendré que matarlo para que no revele mi secreto". "Ya entiendo -replicó Capronio-. Entonces dígaselo a mi mujer". El pediatra le preguntó a la joven madre: "¿Conoce usted la fórmula para los bebés?". "Sí -respondió ella-. Un par de copas y una cama cerca". FIN.

Mirador

HISTORIAS DE LA CREACIÓN DEL MUNDO

Desde lo alto el Señor se divertía escuchando las explicaciones que los hombres daban acerca del universo de lo creado.

Oyó primero la explicación de un teólogo. Aunque no la entendió muy bien no le pareció tan mal.

Oyó después la explicación de un científico.

Llamó el Señor a un ángel y le preguntó:

-¿Quién es ese hombre?

El ángel consultó sus libros y luego respondió:

-Se llama Darwin. Charles Darwin.

Dijo entonces el Señor:

-Él me explica mejor.

¡Hasta mañana!

Manganitas

"...Abril, mes de pagar los impuestos..."

Una ciudadana crítica

expresó su parecer:

"Eso es para mantener

a nuestra fauna política".

[email protected]