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DE POLÍTICA Y COSAS PEORES

Don Valetu di Nario, señor de muchos almanaques, conoció en el bar del hotel a una linda chica, y empezó a jactarse ante ella de las proezas que había llevado a cabo con su parte varonil. Ella guardó silencio al oír las baladronadas del carcamal. Le peguntó, amoscado, el decrépito fanfarrón: "¿Por qué no dices nada acerca de mi atributo varonil?". Respondió la chica: "Porque en mi casa me enseñaron a respetar a los muertos". La suegra de Capronio se sometió a una dieta rigurosa. Tiempo después le dijo el ruin sujeto: "Suegrita: cada día más cuero". "Gracias, yerno" -respondió ella halagada. "Sí -completó el barbaján-. Cada día más cuero le cuelga"... El pordiosero le pidió en la calle a don Algón: "Compadézcase usted de mí, señor. Yo también fui rico". Preguntó don Algón: "¿Cuánto hace de eso?". Respondió apesadumbrado el pedigüeño: "Hace dos esposas"... Por estos días la película de moda en Hollywood es El Atsicroxe. Se trata de una nueva versión de El Exorcista, pero al revés: la familia llama al demonio para que le saque el cura a la muchacha... Don Languidio, señor septuagenario, les dijo a sus amigos: "Mi esposa es de mi edad, y tiene que tomar la píldora". "¿De veras? -preguntó uno de ellos entre envidioso y suspicaz. "Sí -confirmó don Languidio-. La de nitroglicerina"... Firuláis, el perro de Babalucas, percibió en el aire un cierto aroma que lo convocaba a oficiar el eterno rito del amor. Saltó la cerca del jardín y fue en busca de la fuente de donde provenía aquel perfume -el de la vida-, y después de buscar ansiosamente dio con una linda perra y cumplió con ella el mandato de la naturaleza. "Amor omnibus idem", dijo Virgilio en sus celebradas Geórgicas. El amor es el mismo para todos. Sucedió, sin embargo, que el instinto genésico del perro fue mayor que el de su orientación, y el fatigado can no pudo hallar el camino de regreso a casa. Se perdió en el laberinto de las calles; su olfato, que tanto le sirvió para encontrar delectación, no le ayudó nada para encontrar la dirección. Al ver que el caniche faltaba de la casa, Babalucas y su esposa lo buscaron inútilmente por el barrio. La señora se afligió bastante, y le pidió a su marido que pusiera un aviso en el periódico. Lo puso el tontiloco, pero no hubo respuesta. La mujer de Babalucas, extrañada por esa falta de resultados, le preguntó a su esposo: "¿Qué pusiste en el anuncio?". Respondió el badulaque: Puse: 'Firuláis: regresa a casa. Todo está perdonado'"... La andropausia del varón es menos penosa que la menopausia femenina. A la mujer le dan bochornos; al hombre le da por comprarse coches deportivos y perseguir muchachas... Himenia Camafría, madura señorita soltera, adquirió un perico. Pagó por él un precio exorbitante, pues el vendedor callejero le aseguró que el perico hablaba más que un diputado, y en modo más inteligente, pero el pajarraco se mantuvo en un silencio empecinado que se prolongó tres años. Cierto día don Añilio, senescente caballero, visitó a la señorita Himenia. Ella le sirvió una copita de rosoli, a la cual siguió otra, y otra más. Traicionerillo es ese aguardiente acanelado: parece inofensivo, pero su espíritu travieso posee pronto a quien lo bebe y le confiere inéditas audacias. Don Añilio hizo que la señorita Himenia se le sentara en el regazo, y ahí empezó a hacerle ciertas caricias y tocamientos que no describiré, pues sé muy bien que el periódico en que estas líneas aparecen es una publicación decente que no admite en sus páginas nada que se aparte de la más estricta moral y las más acendradas costumbres. Al ver aquello el perico rompió a hablar. Gritó en voz alta, entusiasmado: "¡Échele, don Añilio! ¡Duro! ¡Que no se le vaya viva!". La señorita Himenia se azaró al oír al loro. Le dijo a su galán: "Tengo tres años ya con el cotorro, y es la primera vez que habla". Explicó el perico: "Es que nunca había sucedido nada interesante". Otras dos célibes maduras, Solicia Sinpitier y Celiberia Sinvarón, estaban platicando. Le preguntó Solicia a Celiberia: "¿Qué haces cuando tienes carraspera?". Respondió la señorita Celiberia: "Chupo un Salvavidas". "Para ti es fácil eso -comentó la señorita Sinpitier-. Vives cerca de la playa". (No le entendí)... FIN.

Mirador

HISTORIAS DE LA CREACIÓN DEL MUNDO

El Señor hizo los cielos y la tierra.

Ahora el hombre los está deshaciendo).

Llenó los cielos con toda suerte de aves, y colmó la faz de la tierra con miriadas de criaturas animadas.

Luego puso en el mar los peces.

En seguida creó a Adán.

Y por último, ya diestro en el arte de crear, hizo a Eva.

Tiempo después el Padre llamó al hombre y le preguntó qué opinaba del universo que había hecho para él.

-Está muy bien, Señor -admitió Adán-, pero le falta algo.

-¿Qué? -preguntó el Creado, intrigado.

-Los médicos -respondió mohíno el hombre-. Necesito que los hagas para que le quiten a Eva esos dolores de cabeza que le dan todas las noches.

¡Hasta mañana!...

Manganitas

"...Elección en el PAN..."

Según lo que he colegido,

y lo que se observa ya,

el partido quedará

todavía más partido.

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