Conéctate a El Debate

O conéctate con...

Usuarios registrados

Cancelar

Asesinatos, errores y levantamiento en el año que estuvimos en peligro

ELENCO POLÍTICO

Como nunca, los actos conmemorativos por el magnicidio de Lomas Taurinas estuvieron tan concurridos y difundidos como el vigésimo aniversario del asesinato de su candidato presidencial, Luis Donaldo Colosio. Volvieron a aparecer los políticos que en esos días estaban en el proyector y resucitaron también quienes integraron esa corriente o eran parte del equipo de campaña, que peyorativamente fueron conocidos como "las viudas de Colosio". En Culiacán no pudo ser menor, dados los antecedentes políticos de Colosio, quien al abandonar su natal Sonora por cuestiones políticas se vino a Sinaloa (propiamente, a Topolobampo) y luego uno de sus trabajos partidistas fue el de delegado de la CNOP en Sinaloa, para así ir sembrando la simiente de quien sería candidato presidencial, Carlos Salinas de Gortari.

Auténtica fe. Un mural de gráficas alusivas a actos presididos por Donaldo en Sinaloa fueron expuestas en el lugar donde está su busto. La más atrayente y precisa, la de Mario "Mao" Frías Valenzuela, quien durante meses gastó más dinero en prenderle veladoras a la foto de Colosio que tenía en su biblioteca que el que gastan los narcos al encender velas en la capilla de Malverde. La fe del "Mao" en Colosio fue real, no como la de algunos priistas que apenas sepultado el candidato masacrado el sábado 26 de marzo ya estaban "faxeando" firmas de adhesión —atendiendo convocatoria de Augusto Gómez Villanueva— para que Fernando Ortiz Arana, entonces presidente nacional del PRI, fuera su sucesor. El dirigente estatal del PRI era Víctor Gandarilla Carrasco, mismo que el 22 de marzo, después del evento de Colosio en Mazatlán, inspiró aquel "lo dejaron olvidado" que se tradujo en que el candidato tuviera que venirse a Culiacán por su cuenta. El domingo 27 publicamos parte de la biografía de Ernesto Zedillo, desde que vendía chicles afuera de un cine de Mexicali y hasta el martes 29 de marzo cuando el hijo del electricista Rodolfo Zedillo era postulado candidato sustituto a la Presidencia.

Repetidor. Cuando esa delegación del sector popular, uno de los subdelegados fue Armando López Nogales, el abogado de Cananea que después, con el mismo Juan Millán en la presidencia estatal del PRI, vino como delegado de ese partido a Sinaloa, con el doctor Víctor Galindo (en paz descanse) como subdelegado y el "Profe" Nichols y Héctor Arriola como secretario y asistente particular. Luego Millán y López Nogales gobernaron sus respectivos estados. Por eso fue justo que ahora que el mismo Armando funge como delegado del tricolor en Sinaloa haya producido ayer el discurso oficial en el homenaje luctuoso a quien fuera su amigo, Luis Donaldo Colosio.

El año que estuvimos en peligro. El asesinato de Luis Donaldo Colosio, en el primer trimestre de 1994, puso en marcha "el año que estuvimos en peligro", pues luego siguió el asesinato del secretario general del PRI y diputado electo José Francisco Ruiz Massieu, el 29 de septiembre; el "error de diciembre", a días de iniciado el periodo del presidente Ernesto Zedillo Ponce de León; el alzamiento del Ejército Zapatista; y la entrada del Tratado Trilateral de Libre Comercio, el desmantelamiento del país y la venta de los mejores inventarios del patrimonio nacional. Casi se cumplió lo que en esta columna publicamos aquella ocasión en que Luis Donaldo Colosio, como senador de la República y presidente del CEN del PRI, hizo una visita de dos días a Sinaloa con Francisco Labastida Ochoa, como gobernador, y Juan S. Millán Lizárraga y Fernando Díaz de la Vega en la presidencia y la secretaría general del PRI.