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* Bravos: ¿primer jalón * DMD: se cayó el sistema

AMANECER DEPORTIVO

Si, como se dice por los corrillos, el alcalde (ciclista) ya vio con buenos ojos el proyecto futbolístico, entonces los directivos de Bravos de Mazatlán tienen razón en irradiar una sonrisa de oreja a oreja que, hasta el más escéptico, podría convencerse.

El lunes pasado -cinco días después de la fecha original-, la plana mayor del equipo que encarará a partir de junio la Tercera División Profesional, se reunió con el munícipe Carlos Felton y, al salir del despacho presidencial, el semblante de los jerarcas lucía radiante.

Solo ellos, sin testigos que echaran a perder la fiesta, saben qué hablaron y qué pactaron en los poco más de 60 minutos de encerrona protocolaria. A su salida, uno de los señoríos de la franquicia, Néstor Salvador Juárez, dio la cara a los dos únicos medios locales que llegaron a "cazarlos" y soltó los números fríos -y duros- que, se supone, había adelantado en privado al alcalde: 150 millones de pesos para el nuevo estadio que transformaría, de tajo, la Sahop.

Al margen del contexto que Juárez ofreció a la prensa, en los próximos días vendrá lo bueno. En un plazo no mayor a las dos semanas, Felton y compañía deberán decidirse por la luz verde o roja en un proyecto que, amén de lo ambicioso, puede causar polémica.

Bravos de Mazatlán plantea en él cercenar las canchas frontenistas y volibolistas, así como el campo beisbolero de la Williamsport -feudo que no suelta a sol ni sombra el indócil y hasta indisciplinado José Luis "Pichi" Barbosa-, para dar paso a una modernizada unidad que no solo sea cobijo de los futuros futbolistas profesionales, sino también de quienes acudan a su escuela de formación.

Si, como se dice por ahí, ya convencieron a Felton y supieron venderle un boceto audaz, "primermundista" y hasta millonario, entonces hay que dar por hecho lo que ellos mismos exteriorizan: pa' adelante. Y si es así -a juzgar por los rostros animosos- entonces preparémonos para lo otro: la grilla con sello porteño. ¡Ajúa!

¿Y el acceso a la información? Confieso que ayer que acudí a la "coppelista" Dirección del Deporte pensé que me toparía con una actitud de más criterio y disponibilidad frente a la solicitud de una información que no compromete ni mucho menos entraña secrecía alguna como para negarla a la opinión pública, ese sector que, en estos tiempos de boga transparente, desea saber qué hacen con su dinero. Hablo de la afiliación, por la que se cobran 10 pesos.

Solo pedía un estimado de datos fríos y duros. ¿O es que de tan duros la flexibilidad chocó con la medida del "sub", Daniel Enciso?

El buen "Güero" se negó a proporcionar un balance de cuánto y de a cómo, a 30 días de arrancada la administración. Sin embargo, la encargada del área, la gentil Paola, me proporcionaba los números solicitados (datos que debieran estar a la vista de todos y sin reserva alguna) cuando alguien de la misma oficina le habló y, al regresar a su cubículo, curiosamente el sistema se había caído.

No es con estas actitudes, vaya, como se querrá avanzar en temas tan sensibles que debieran tener, en la función pública, prioridad en sumo grado. ¿O es que será la opacidad, como la hubo en la administración pasada, un sello al que nos acostumbraremos?