Conéctate a El Debate

O conéctate con...

Usuarios registrados

Cancelar

* Creer a Dios es razonable * La luz de la fe (III)

LA VOZ DEL PAPA

El Papa Francisco en su encíclica, La luz de la fe, pone en relación la fe con la escucha. Dios habló a Abraham quien supo escucharlo, aun sin verlo. La fe es la respuesta de quien escucha la palabra de Dios, es fiarse de Dios. Hoy esa Palabra es dirigida personalmente a cada uno de nosotros y hemos de saber responder. Si el hombre no le cree a Dios, entonces dirige su creencia a otro "ídolo" construido por el mismo hombre. Pero ese "ídolo es un pretexto para ponerse a sí mismo en el centro de la realidad" (n. 13). En esta vida, a fin de cuentas, o escogemos a Dios o nos escogemos a nosotros mismos. Un ateo argumentaba que no creía porque no había visto a Dios. Pero alguien le sugirió: Con esa lógica tampoco habría que aceptar la existencia de la inteligencia, pues nunca la hemos visto. Pero así como vemos los efectos de la inteligencia, como los inventos y artefactos, así también vemos los efectos de Dios, como la creación de mundo y las estrellas. Hablando de la fe, en una intervención, decía el papa Juan Pablo I: "Mi madre me decía cuando yo era mayor: «De pequeño estuviste muy enfermo; tuve que llevarte de un médico a otro y velar noches enteras: ¿me crees?» ¿Cómo podría decir que no le creo? Pero sí que creo, creo lo que me dices, mas te creo especialmente a ti. Y así ocurre con la fe. No se trata sólo de creer lo que Dios ha revelado, sino a Él, que merece nuestra fe, que nos ha amado tanto y tanto ha hecho por nuestro amor". Nos podemos fiar de Dios porque sabemos cuánto amor nos tiene. La fe cristiana está centrada en Cristo, en confesar que es Dios y ha resucitado. Dice el Papa Francisco que "la fe reconoce el amor de Dios manifestado en Jesús como el fundamento sobre el que se asienta la realidad y su destino último" (n.15). Ojalá que no falte en nuestros hogares una cruz que nos recuerde el amor de Dios y cada vez que la veamos en la casa o en el templo fortalezca nuestra fe y le agradezcamos su sacrificio.