Opinión

* El Teodoro habló... * Y la gente también

AMANECER DEPORTIVO

Por: Raúl Brito

No es con echar culpas al vapor ni con hacer enjuiciamientos a la ligera a nadie como se podrán encontrar soluciones a un incidente que pudo terminar en una penosa fatalidad.

Más allá de la negligencia o la imprudencia que pudieran desprenderse al calor de alguna discusión, el accidente que mantuvo en vilo desde una añeja techumbre del también ya senil Teodoro Mariscal al camarógrafo de AyM Sports, Manolo Blancas, viene a poner al descubierto las detestables condiciones del estadio.

En pleno desarrollo del mundialito de beisbol Sub 15 y a dos meses y pico del arranque de la invernal Mex-Pac, el fantasma de la súplica por contar con un nuevo recinto de beisbol vuelve a aparecerse entre los ya lánguidos pasillos de la llamada casa del "equipo de la década", que este año cumple los no pocos 52 años.

Desde varios años atrás, imprescindible -y hasta forzoso- se ha vuelto el clamor de cambiar la sede roja a una moderna que, de entrada, satisfaga los requerimientos de la afición y, por otro lado, se encuentre a la altura de las actuales exigencias del circuito.

Mientras Naranjeros de Hermosillo y Tomateros de Culiacán -cuyos proyectos de estadios se destaparon al unísono del de Venados de Mazatlán- ya cuentan con su coliseo rejuvenecido -o por lo menos ya están en una avanzada construcción-, en Mazatlán no solo nadie se pone de acuerdo -aun cuando el (escurridizo) presidente del club, Ismael Barros, anuncie por rumbos del Nuevo Mazatlán su pronta edificación- ni hay la capacidad de establecer mínimamente las bases de lo que tanto se ha venido cacareando del lado del club y del gubernamental. Y, este barullo, ya lleva tres años.

Desafortunamente debió ocurrir este amargo episodio para que las voces beisboleras -y no tan beisboleras- volvieran a sacar de su ronco pecho los más tenaces reclamos por ver cristalizado un novedoso complejo que, por otro lado, dé garantías a su afición.

Nada se ganará con criticar que, en medio de la desorganización del mundialito, el incidente pudo haberse originado por el descuido -o hasta la imprudencia- del reportero defeño que grababa el encuentro Alemania-Japón y, que al tratar de descender, resbaló.

Tampoco se llegará a lado alguno con tratar de tapar el sol con un dedo (o buscar que EL DEBATE, único medio presente en el momento del percance, callara tan penoso acto), echar culpas a priori o salir con comentarios poco éticos de que desde un día antes se avisó de no subirse, pero que los de la televisión hicieron caso omiso. O sea que, encima de todo, los de AyM fueron torpes.

También la gente. Tras el desaguisado, muchos fueron los comentarios que, a través del "fey", emitieron quienes me hicieron el gran favor de leer y ver lo que, minutos después del incidente, subí.

Uno de los "enredados" por el "fey", Efrén Cuevas, lamentó que se tuvieran este tipo de hechos dentro de un evento al que llaman de "talla mundial".

Otro, Víctor Carrillo, recriminó que los organizadores solo supervisaran el terreno de juego y no las instalaciones. Uno más, Carlos Zápari, fue más llano y calificó de "mediocres" las condiciones en que se juega el mundialito de los 18 países. Ajá.