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* El adiós a José Emilio * Las visiones de AMLO

CAMPOS ELÍSEOS

Me conmovió mucho escuchar ayer lunes a Cristina Pacheco en la mañana con Carmen Aristegui. Lúcida aún a pesar de su dolor, periodista siempre —y ahora también cronista de su propia vida con José Emilio Pacheco, su esposo— relató las últimas horas de la vida del poeta y escritor.

Se disculpó con ella y con el auditorio de una elocuencia que nunca perdió y soltó, como si nada, tremenda frase: "Entiendan. De ahora en adelante tengo que hablar en pasado de una persona que está totalmente presente en mi vida… todo lo que diga yo de él es pasado, pero puedo hacer algo: puedo hacerlo real conmigo y que sea un presente distinto. Porque no entiendo la vida sin él".

Qué claridad para describir el alcance de ese momento durísimo.

Cristina contó que el escritor terminó su columna semanal de Proceso, "Itinerario" (que siempre firmó con sus iniciales, y al final, como queriendo en serio ser anónimo), el viernes; se la dictó a ella. Cosas de la vida y de la muerte: fue dedicada a otro poeta que se acaba de ir. Me refiero a Juan Gelman, querido amigo suyo.

Ella se fue a grabar su programa al cuarto para las seis y cuando terminó le habló por teléfono, como solía hacerlo. Le notó la voz apagada y él le dijo que se había caído y golpeado en la cabeza… pero no le dio importancia pese a que ella le propuso que fueran al hospital.

"Por un estúpido golpe en la cabeza no voy al hospital", dijo él, ya en la cama, después de cenar. Le dijo que se sentía cansado, había tardado cerca de una hora de levantarse de la caída en su cuarto, y ella le dio su pastilla para dormir.

Al día siguiente, José Emilio no despertó ni con el olor del café que ella le hacía cada mañana. Ni con una toalla húmeda y con perfume que ella amorosamente le puso. No se despertó ni cuando lo abrazó…

Fue en ese momento en que Cristina se dio cuenta que la palma de una de sus manos estaba morada. Aunque respiraba, no despertó.

Le llamó a su médico, pidió una ambulancia, llegaron al Hospital de Nutrición donde nunca volvió en sí y murió este domingo.

Ayer fue velado en El Colegio Nacional, del cual fue integrante desde 1986. Como no quería estar "encerrado" en una tumba, podrían arrojar sus cenizas al mar en Veracruz.

Cristina comentó a medios que su esposo dejó mucho material inédito en forma de notas y cuadernos. Notas muy largas que siempre quería repasar, por el valor que le daba siempre a la precisión. "Son notas muy largas, fascinantes y preciosas, tan preciosas como los propios Cuartetos", aseguró.

Desde aquí un abrazo a Cristina, a Laura Emilia y a todos sus amigos. Descanse en paz.

Andrés Manuel López Obrador se volvió pitoniso.

Ya lo dijo: Morena (que ya hasta recibió el visto bueno del Padre Alejandro Solalinde) sí tendrá su registro como partido político. Ya se vio, claro, antes de que el IFE lo dictamine (aunque no tendría por qué decirle que no: ha cumplido con todos los requisitos).

Pero no sólo eso: también vaticinó que su Movimiento de Regeneración Nacional será la primera fuerza en el 2015 (ojo priistas), cuando se realicen comicios en varias entidades y ellos participen por primera vez.

Lo que sí está para escribirlo en letras de oro —se reciben propuestas de sitios o monumentos emblemáticos— fue parte de su discurso:

—Estamos obteniendo el registro, una licencia, y no nos van a manipular, no nos van a dar atole con el dedo, no nos van a maicear, no nos van a contentar con cargos, con diputaciones, senadurías, presidencias municipales, gubernaturas inclusive; (y ojo en lo que viene, es la parte más interesante) no es la lucha por la presidencia de la República aunque se trate del cargo más importante de México.

Ok, ok. ¿Lo interpretamos como un lindo mensaje para Marcelo Ebrard o Miguel Ángel Mancera, wannabes presidenciales de la izquierda? Bueno, luego de perder la encuesta interna para la candidatura del 2012, el propio Ebrard dijo que la presidencia de la República no era una obsesión para AMLO.

Ahora, falta que ellos le crean. ¿Ustedes le creen?

Quizá el nombre de Francisco Kuykendall Leal le diga poco o nada. Murió el sábado pasado, resultado de las heridas sufridas durante las protestas del 1 de diciembre de 2012. ¿Hay responsables? ¿Qué pasó con la recomendación de la CDHDF? Se lo detallo en la edición on line de esta columna. También qué pasa con las autodefensas y ¿qué preparará el gobierno vs el secuestro?

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