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* El funcionario incómodo y juguetitos de la discordia

AMANECER DEPORTIVO

En apenas una semana, dos autogoles ha recibido la (aún devaluada y ahora hasta burocratizada) Dirección del Deporte gracias a uno de sus potestatarios que, justamente por la polvareda levantada, se ha ganado el nada grato epíteto de funcionario incómodo en la "era coppelista". O ave de tempestades.

Encargado de Infraestructura, "Gaby" Sánchez ha sido blanco de escupitajos verbales que, de entrada, ponen en entredicho el principio de imparcialidad que debe de prevalecer en cualquier función pública y, de paso, incomoda a su jefa, la "licenciada", como le dice.

El primero se dio la semana pasada cuando el club Panteras, que tiene sus raíces en el complejo de la Flores Magón, de donde Sánchez fue (¿o es?) promotor-administrativo, lo señaló de estar aprovechándose del cargo público para poner piedritas en el camino a quienes, según los furibundos, son sus "enemigos".

Pero aún no se sofocaba del todo la polémica de la Magón cuando Sánchez volvió a ser presa de los obuses, ahora por un supuesto "revanchismo personal" contra un antagónico, Modesto Lizárraga.

Este, que es uno de los promotores-entrenadores y entrenadores-promotores más florecientes de Mazatlán a costa del bolsillo de centenares de niños y jóvenes que pertenecen al Club Pachuca, atizó al fuego al exhibir que el funcionario (incómodo) intente ahora desquitarse de la secuela que dejó aquel penoso caso que, siendo originalmente futbolístico, terminó en lo extradeportivo con un lío legal que vino a "embotellar" a uno (Modesto) por una supuesta agresión de este sobre Sánchez en un torneo veterano.

Verdad o mentira la presunta represalia del ahora funcionario (incómodo) sobre el entrenador-promotor, el caso es que la (ahora burocratizada) dependencia fue objeto de proyectiles varios y desde diversos frentes que hacen imperiosa la necesidad de que actúe ya la "licenciada", como le llaman sus subalternos a la titular, Mónica Coppel, quien –si mal no recuerdo– prometió que, al llegar, reorganizaría todo cuanto ocupara reorganizar, y sin tapujos.

Y ahora que el deschongue Mode-Gaby revivió (lo que da pie a cosas muchas), las huestes "coppelistas" deben proceder y fijar, de una vez por todas, nuevas reglas (éticas, no lucrativas) que permitan discutir el perfil de quienes, con un alevoso madruguete que hoy vive su hervor de las consecuencias más agitado, aprovecharon el ocaso de la administración pasada para apropiarse de los juguetitos nuevos (canchas de futbol con pasto sintético), el origen de todo este despiporre.

Juguetitos que muchos pelean y que la actual DMD empezó, por cierto, a quitar a los "promotores barbozistas" (puestos por el ahora extitular, Víctor Barboza) y poner a incondicionales, como en el caso 12 de Mayo, donde José Camacho resultó el primer "damnificado" al ser olímpicamente "cepillado".

La del estribo. A propósito de los juguetitos nuevos, cuya esencia debiera ser la promoción genuina de las nuevas camadas sin sangrar el bolsillo, por ahí ¿sigue? lo que algunos promotores dieron en llamar un frente común para proteger sus intereses en caso de una eventual "ofensiva coppelista". El caso, sin duda, promete.