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* Esperé más de ellos... * La del estribo

AMANECER DEPORTIVO

Debo admitir que, en lo personal, esperaba mucho más de lo que realmente se desahogó en el cónclave que la Dirección del Deporte "coppelista" efectuó el lunes pasado con la sufrida, aunque a veces muy bien remunerada plantilla de comités.

La reunión, presidida por Mónica Coppel y cinco de sus más allegados colaboradores, terminó en un verdadero marasmo en el que todos se vieron atrapados en una plática insípida, sin sustento.

Visto como el primer acercamiento formal de las actuales autoridades deportivas con sus "columnas del deporte porteño" (sí, los comités), era, por lo tanto, una carta de presentación de los nuevos usufructuarios, y no se aprovechó. Un primer round perdido.

Al tener al grueso de los presidentes de comités a sus cuatro costados -un aforo muy representativo, rico en las voces más diversas del conglomerado deportivo local-, Coppel debió centrar su intervención en la exposición de un real plan de desarrollo de acuerdo con las necesidades de cada disciplina, y no lo hizo. Optó por ser solo la moderadora de una reunión que no tuvo chispa ni sabor.

La titular de la Dirección del Deporte, que dejó hablar a quien quisiera hacerlo sin tapujos, mostró ganas de querer hacer mucho por el deporte, pero no conocimiento en muchas de las áreas. Y si la jefa no aprovechó lo que pudo haber sido una presentación con fuerza, pero que se cayó en el bajo perfil, sus colaboradores estuvieron peor. Salvo el papel protagónico de Gabriel Sánchez, el encargado de Infraestructura, el resto (Daniel Enciso, Rodolfo Rodríguez, Alejandro Enríquez e Irasema Velarde) terminó agazapado. Enciso, el subdirector, tuvo algunos destellos, contra su costumbre de ser siempre un líder. Rodríguez, el meditabundo asesor técnico que dio la nota, solo tuvo una intervención cuando suplicó, entre el histrionismo y la humildad, que lo ayudaran a realizar mejor su talacha desde el sensible despacho del área federada.

Irasema, investida en administradora, y Enríquez, el contacto con los comités, ni pío dijeron. La impresión, en suma, resultó patética.

En ese primer acercamiento -insisto-, Coppel debió haber hecho gala de una demostración convincente y contundente. Debió decir qué se busca en los próximos dos años, 11 meses y 23 días; con qué plataforma se trabajará; qué proyectos rondarán su gestión; cómo se apoyará a comités y, sobre todo, cuál será el sello de directora.

Pero optó por ser solo una moderadora, la que dijera quién hablar y en qué tiempo hacerlo. Y solo faltó que, en plena celebración por el Día de Reyes, se repartiera la rosca y se sirviera un chocolatito.

La del estribo. En curva agarró a sus encargados del deporte el alcalde Carlos Felton quien, de manera intempestiva, pidió a Coppel le entregara, a través del responsable de Infraestructura, Gabriel Sánchez, una radiografía de los campos y canchas. ¡Y sopas! Sánchez le argumento que están en cero, no porque apenas estén en pleno arranque de la administración, sino porque la gestión saliente no les dejó ni un solo "banco de datos", dicho por él mismo. Y mientras jaló a las volandas al vocero Moyeda a ir a tomar las respectivas fotos, Gaby tuvo un agitado día...y de mal sabor.