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* La epidemia de la Tommy John

RUIDOS DEL DUGOUT

Denver. Glenn Fleisig, doctor en medicina deportiva y director de investigaciones del Instituto Americano de Medicina Deportiva, que tiene su sede en el estado de Alabama, tiene una teoría clara luego de un estudio realizado durante años sobre la proclividad de los lanzadores para lastimarse el codo de tirar.

En declaraciones al colega Jorge Ortiz, de USA Today, el galeno explicó su análisis.

"El avance en el tipo de entrenamiento que se da en nuestro tiempo y la nutrición tan distinta que lleva el atleta ayudan a los pítcheres a alcanzar su capacidad máxima, pero al mismo tiempo produce problemas en tendones y ligamentos al ser forzados en exceso ya que estos no tienen el mismo beneficio que los músculos", comentó el también experto en biomecánica del pitcheo.

Es una teoría pero no una evidencia contundente de que esa sea la causa principal.

"Cada cuerpo es distinto. Posiblemente el estrés que se le pone al brazo con los físicos que tenemos ahora contribuya al desgarre de ligamentos y tendones", nos explicó el doctor Stan Conte en marzo pasado en la conferencia de SABR.

Van 19 serpentineros desde que inició la temporada que han sido sometidos a la cirugía Tommy John.

En el pasado había rotación de cuatro lanzadores, donde quizás no estaba tan avanzado el sistema de preparación física y el de la alimentación como vemos en este tiempo moderno, y aun así algunas veces tipos como Sandy Koufax llegaron a lanzar juegos completos con ¡dos días de descanso!, y nunca tuvieron lesiones en ligamentos o tendón del codo.

Se lesionan más tirando cambio de velocidad que recta, por la diferencia en velocidad y movimiento del brazo, dijo recientemente el doctor James Andrews, experto en esta cirugía.

Ahora parece cosa de todos los días encontrar buenos lanzadores que terminan su temporada porque prácticamente les ha "explotado" el codo. Martín Pérez, zurdo venezolano de Rangers que arrancó de maravilla el 2014 es el último caso; dos días después de la noticia terrible de José Fernández.

Creo que el cuidado con los pítcheres debe venir desde la etapa infantil y juvenil. Se debe monitorear más el trabajo de preparación y cantidad de disparos hechos. Se han encontrado casos donde los jovencitos y sus mánagers y coaches en pelota estudiantil, en el afán de ganar se van con todo sin ver el número de lanzamientos o reconocer si su pítcher ya está cansado. El chiste es tener en la loma a su mejor carta sin importar las consecuencias.

Esta semana se conoció el caso de Dylan Fosnacht, jovencito de preparatoria que lanzó 14 entradas y totalizó 194 pitcheos. Eso es un mundo. Entiendo que el muchacho quiere ganar pero salió sin decisión. Ojalá y no traiga consecuencias el exceso en su brazo en el futuro.