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* Leones: se acabó el encanto * La secuela del ¿fracaso?

AMANECER DEPORTIVO

El proyecto Leones de Mazatlán quedará en el tintero. Si es que alguna posibilidad brotaba por ahí, la directiva del Circuito de Baloncesto de la Costa del Pacífico (Cibacopa) se encargó de borrarla con un lapidario rol que ya hasta publicó.

En su momento, sus impulsores (Sergio "Chudo" Hernández y Antonio Becerra) nos salieron a vender la idea de que el regreso del equipo porteño estaba cantado y que solo era cuestión de algunos trámites para oficializar lo que no tardaría en derrumbarse.

Las cosas, sin embargo, no se hicieron bien desde el principio, y las consecuencias, que inexorablemente debieron llegar, tienen hoy a Mazatlán fuera del llamado mejor circuito ráfaga en la región.

Luego del retiro en 2010 de Lobos UAD, que dos años atrás había coronado una excelente temporada con el título, los mazatlecos amantes al baloncesto pujaban su reactivación...quizá sin medir los onerosos costos que la franquicia, viajes y uniformes implicaba.

Seguramente desde mucho tiempo atrás de difundir la nota a los medios, tanto Hernández como Becerra –y uno de sus hermanos– se reunieron varias veces, analizaron gastos, consiguieron a probables patrocinadores y, cuando creyeron tener todo amarrado, la soltaron. Fue allí donde la bronca se gestó. El día de la publicación, ni tardo ni perezoso, el mando técnico, Jaime Leyva, se ofuscó por la nota y admitió que, si bien se dio un acercamiento, no se había concretado. Y su oportuna, aunque incendiaria declaración, resultó, al final, apocalíptica con el fallo que ya conocemos.

Los señores, no obstante su interés y entusiasmo, cayeron en ese error: dar por hecho lo que aún no tenían asegurado; salir a decir que los (potenciales) patrocinadores ya estaban en marcha cuando aparentemente no se les dio el sí definitivo, y dar por descontado que la cancha sede (en este caso la Évers) era suya.

A cinco meses de aquel famoso, aunque ahora penoso destape, la realidad fue otra: ni Leones ni Cibacopa. Pero no pasa nada, caray, y servirá de experiencia para que en lo sucesivo se piense mejor.

El frío recuento. Ahora que Mazatlán se fue en blanco en una rama (la de futbol) que por costumbre aportaba al medallero de la Olimpiada Estatal, obligado se hace preguntar qué vendrá, aunque –obvio– deberá de haber reacomodos, sobre todo en fechas.

A diferencia de muchos deportes, el futbol organizó su etapa eliminatoria en diciembre pasado (a solo un mes del selectivo estatal), y es aquí donde la papa se hizo pedazos con un papel que a todos sorprendió: ninguna presea de oro, aunque sí una de bronce.

Y aunque evidentemente se retrocedió (el año pasado hubo áureas que probaron la calidad mazatleca), el desempeño actual no puede llamársele sino una penosa actuación, que no fracaso, porque los chavos y chavas se la rifaron cabalmente.

Lo que sí es que la eliminatoria local debe ser mucho antes de tal forma que los seleccionados tengan tiempo de prepararse. Digo.

La del estribo. Brotan las irregularidades en los uniformes que Deportes El Siglo entregó para la Olimpiada. Tema de otro cantar.